Deportes

Nadal propone a Federer para el Prí­ncipe de Asturias

Quien no entienda esto no podrá ni soñar con tantear las cuotas de triunfo y nobleza deportivas que está imponiendo Nadal.

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04-02-2009
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Nadal barrió en el Abierto de Australia. Número uno en el ranking mundial de la ATP y Premio Prí­ncipe de Asturias con 22 años, puede convertirse en el mejor deportista español de todos los tiempos. No solo por su trayectoria deportiva sino, también, por la altura moral de sus principios.
 Nadal a su llegada a España, después de 40 horas de viaje
Nadal a su llegada a España, después de 40 horas de viaje
Nadal barrió en el Abierto de Australia. Número uno en el ranking mundial de la ATP y Premio Prí­ncipe de Asturias con 22 años, puede convertirse en el mejor deportista español de todos los tiempos. No solo por su trayectoria deportiva sino, también, por la altura moral de sus principios.
          Parece que cuarenta horas de vuelo desde Australia le han servido para tomar decisiones. Quizás lo pensó al acercarse a Federer, una vez resuelta la final, para homenajearle ante toda la afición del Melbourne Park: “Federer se merece este galardón”, hablando del Premio Príncipe de Asturias. Para él “Habría sido un honor” compartirlo con su rival y amigo cuando lo recibió.
 
          Schumacher y Fernando Alonso se han unido a la propuesta. El jurado lo tiene difícil si pretender dudar.
 
          Antes, Nadal y Federer volverán a verse las caras y a estrecharse la mano – para esto no importa el resultado – en el Roland Garrós, Wimbledon y el Abierto de Estados Unidos. Ojala que para entonces el suizo haya superado el record de Pete Sampras. También sería un triunfo para Nadal; un premio a la nobleza y a la fidelidad de principios.
 
          No es sólo generosidad. Tampoco caballerosidad o deportividad. Es una forma de competir admirada por todo el mundo. Ganar homenajeando a tu rival; la victoria de uno es de esta manera patrimonio de todos lo que practican este deporte. Solo él gana, pero al hacerlo pone pilares de superación para quien quiera cogerlos. Nadal los exhibe y los ofrece con la seguridad de que con determinación y un juego honrado no hay “techos” que no puedan romperse.
 
          Sin duda este gesto de Nadal es una contribución mayor al desarrollo de la excelencia en la pista que cualquier depuración técnica. Quien no entienda esto, por muchas horas que se sude, no podrá ni soñar con tantear las cuotas de triunfo y nobleza deportivas que está imponiendo Nadal.    
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