La metedura de pata del siglo

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26-05-2017
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Bajo este título, en la tribuna de opinión de El País, Timothy Garton Ash, escritor y profesor en Oxford, refería con gran brillantez las conclusiones de un juego intelectual sugerido en el transcurso de una cena celebrada durante la cumbre de Davos.
 La metedura de pata del siglo
Bajo este título, en la tribuna de opinión de El País, Timothy Garton Ash, escritor y profesor en Oxford, refería con gran brillantez las conclusiones de un juego intelectual sugerido en el transcurso de una cena celebrada durante la cumbre de Davos.

Un grupo de empresarios, políticos e intelectuales participantes todos ellos en la cumbre anual del Foro Económico Mundial y «ante una agradable cena» se propusieron la siguiente pregunta ¿Cuál fue la mayor metedura de pata del siglo?

Antes de seguir leyendo, reflexiona un momento, no se trata de empresarios, políticos o intelectuales cualquiera, no. Es poco probable que los conozcas, ni tan siquiera que sepas de alguien cercano que hubiera podido encontrarse entre los comensales de tan «agradable cena». Se trata de esos hombres que se reúnen para planificar la economía mundial, que casi nunca ocupan portadas en prensa o TV pero cuyas decisiones tienen la capacidad de alterar el curso de la vida de millones de seres del planeta y por supuesto las nuestras. Nuestro brillante profesor, sin embargo, si que merece el honor de codearse con tan ilustres personajes.

Así que sabiendo ya quién y desde dónde nos habla sigamos con sus reflexiones. Garton hila fino, y propone que «la metedura de pata debería juzgarse más que por las intenciones de quien comete el error por lo que al final resultó ser bueno para el mundo». Lógicamente él se refiere a esa parte del mundo con la que comparte mantel y juegos de mesa en algunas grandes celebraciones, aunque probablemente no mucho más. «Así, sigue Garton, la invasión de la URSS por Hitler fue mala para él pero resultó ser algo muy bueno para los occidentales... El ataque japonés a Pearl Harbour fue desastroso para quienes lo perpetraron pero para nosotros fue una bendición, porque hizo que Estados Unidos entrase en la guerra. El bloqueo de Berlín por Stalin y la invasión de Afganistán por Breznev fueron meteduras de pata desde el punto de vista de los dirigentes soviéticos, pero pronto se volvieron a nuestro favor». 

Inteligentemente, el profesor de Oxford propone el balance de acontecimientos históricos, en los que perdieron la vida decenas de millones de seres humanos, desde el exclusivo interés de quien él reconoce como «nuestra única superpotencia y más importante democracia», los EE UU. Inteligente, a la ofensiva, pero también muy desvergonzado.

Y ahora que vamos conociendo más de cerca el punto de vista de Garton, entremos en su reflexión principal. «Mi principal candidata a metedura de pata del siglo es la decisión del gobierno imperial alemán de conceder a Vladímir Ilich Uliánov (alias Lenin) un salvoconducto por tren a través de la Europa central ocupada por Alemania, de Zúrich a Finlandia, y desde allí, a la estación Finlandia en San Petersburgo, en 1917. Alemania calculaba que Lenin y sus camaradas sembrarían un caos mayor en Rusia, y quizá incluso consiguieran sacarla de la guerra, lo cual fue cierto. Eso no salvó a Alemania de la derrota. Y Alemania, como toda Europa y todo el mundo se pasó la mayor parte del siglo luchando contra las consecuencias. Fue el billete de tren más caro de la historia.... ¿No habría sucedido de todas formas? Mijáil Gorbachov, insiste en que sí. Era, escribe, "inevitable desde el punto de vista histórico". Creo que todas las pruebas sugieren lo contrario. La conquista del poder por parte de los bolcheviques dependía crucialmente de la inteligencia y voluntad política más implacable de un hombre, Lenin. Entonces ampliemos los hechos: sin el triunfo de los bolcheviques en Rusia, no habría existido una Unión Soviética comunista, quizá tampoco un Hitler (en la medida en que el fascismo se puede entender como una reacción al comunismo, una cuestión muy discutida), ni una Europa del Este comunista, ni una guerra fría, ni los jemeres rojos, ni Cuba, ni la China comunista para que Mao metiera la pata, y que se enfrenta a nosotros hasta hoy... Bueno, quizá sí, o quizá no. Pero desde luego fue una metedura de pata de las que se llevan la palma, y la peor que se me puede ocurrir hoy».

Ya conocemos que según Garton no hay más mundo que esa gran burguesía mundial que se reúne en Davos donde, como él dice, «los representantes de EE UU tendieron a predominar». Para «ese mundo» el enemigo principal es la clase obrera. No hay lugar a dudas, el triunfo de la Primera Revolución Proletaria y la oleada revolucionaria que ésta desencadenó es «lo peor que se le puede ocurrir hoy». Todo el siglo han tenido que estar «luchando contra sus consecuencias» y teniendo aún que aguantar a quien se les «enfrenta hasta hoy...». Lo que es malo para unos es bueno para otros. Garton reconoce que para los occidentales, blancos, burgueses y grandes capitalistas no ha existido en todo el siglo un acontecimiento de peores consecuencias que la toma del poder por parte de la clase obrera en 1917. Y efectivamente hemos de darle la razón. La clase obrera es la principal fuerza revolucionaria, el único oponente que a lo largo del siglo ha amenazado seriamente el poder de la burguesía mundial. 

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