Portugal

El gobierno de izquierdas avanza contra la troika

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20-04-2017
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El gobierno progresista saca a Portugal de la crisis reduciendo desigualdades. Las amenazas y la voracidad de los centros de poder siguen pendiendo sobre Portugal. Pero su gobierno de progreso ha logrado, durante dos años, sortear el grueso de sus imposiciones e imponer -en las condiciones en las que puede hacerlo- otro rumbo para el país. ¿No es hora de seguir el ejemplo de nuestros hermanos lusos?
 El gobierno de izquierdas avanza contra la troika
El gobierno progresista saca a Portugal de la crisis reduciendo desigualdades. Las amenazas y la voracidad de los centros de poder siguen pendiendo sobre Portugal. Pero su gobierno de progreso ha logrado, durante dos años, sortear el grueso de sus imposiciones e imponer -en las condiciones en las que puede hacerlo- otro rumbo para el país. ¿No es hora de seguir el ejemplo de nuestros hermanos lusos?

Desde que a finales de 2015 un gobierno de coalición -Partido Socialista, Partido Comunista y Bloco de Izquierdas- tomara el timón de Portugal, arrebatándoselo al derechista Passos Coelho, las políticas de "austeridad" dictadas desde Bruselas y el FMI han ido revirtiendo. Y los resultados han sido favorables. El ejecutivo del socialista Antonio Costa ha consolidado la recuperación de la economía, creando empleo y recuperando los salarios y las pensiones a los niveles previos a la crisis.

Portugal sigue, tras el "rescate" al que fue obligado en 2011, bajo la tutela de la troika. Los 'hombres de negro' de la Comisión Europea, del BCE y del FMI siguen en los miniesterios lusos fiscalizando la contabilidad. Pero a pesar de eso, el gobierno de Costa -apoyado por comunistas y bloquistas- ha cumplido con su acuerdo de desafiar las exigencias de austeridad que llegan desde Bruselas y Berlín, desobedeciendo las "recetas" macroeconómicas que obedientemente cumplió el anterior ejecutivo de Coelho. 

Los resultados del programa de gobierno son dos años de crecimiento al 2%, en los que incluso ha logrado reducir el déficit fiscal hasta niveles de 1974, colocándolo del 4,4% al 2,1%, cuatro décimas por debajo de lo que le exigía la UE. Y lo ha hecho creando 90.000 puestos de trabajo, una notable reducción del paro que deja a Portugal al límite de bajar por debajo del 10% de desempleo. Pero además han conseguido que los salarios y las pensiones suban (el SMI de 505 a 557€ mensuales) hasta colocarse en los niveles previos a la crisis. A la par que se reducen las desigualdades, se incrementan los beneficios por tener hijos y algunas exenciones fiscales para las familias con ingresos bajos. 

¿Milagro?. No. Redistribución de la riqueza. La subida del poder adquisitivo ha tirado del consumo, sacando a flote a las pequeñas y medianas empresas que crean el grueso del empleo. Por otra parte el gobierno luso ha acometido recortes en un 3,8% -principalmente en partidas no sociales- con respecto a 2015, y ha subido impuestos selectivamente hasta lograr un incremento de ingresos del 0,9%. Nada diferente de lo que ocurriría en España, donde -curioso- apenas se habla de Portugal."El gobierno de progreso de Portugal ha logrado, durante dos años, sortear las imposiciones de la troika e imponer -en las condiciones en las que puede hacerlo- otro rumbo para el país."

En todo este proceso no ha contado precisamente con la ayuda de las instituciones europeas o de las agencias de calificación, que siguen marcando al bono de deuda portuguesa a nivel de 'bono basura' (BB+). El Eurogrupo sigue amenazando con que el sistema financiero luso es "sumamente frágil", después de que en 2014 el gobierno de Coelho desembolsara 4.400 millones de euros públicos en limpiar los activos tóxicos bancarios. Ahora -ante la negativa de “ayuda” de Bruselas- el gobierno de Costa se ve en la tesitura de decidir si inyecta 2.500 millones de euros adicionales al banco estatal Caixa de Depòsitos, tras la venta de Novo Banco, con el que se acudió a reflotar Banco Espìritu Santo, en 2014, al fondo estadounidense Lone Star. 

Las amenazas y la voracidad de los centros de poder siguen pendiendo sobre Portugal. Pero su gobierno de progreso ha logrado, durante dos años, sortear el grueso de sus imposiciones e imponer -en las condiciones en las que puede hacerlo- otro rumbo para el país. ¿No es hora de seguir el ejemplo de nuestros hermanos lusos?

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