Muere Carlos Slepoy, infatigable contra la impunidad

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18-04-2017
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Carlos Slepoy, Joan Garcés, Manuel Ollé, infatigables, tomaron en sus manos la defensa de lo que a primera vista parecía un caso perdido.
 Muere Carlos Slepoy, infatigable contra la impunidad
Carlos Slepoy, Joan Garcés, Manuel Ollé, infatigables, tomaron en sus manos la defensa de lo que a primera vista parecía un caso perdido.

El juicio contra Pinochet sacó a la luz lo que muchos suponíamos. La presentación de documentos de la CIA mostró a Kissinger, ex secretario de Estado de los EEUU, como principal cabeza del Plan Cóndor, del golpe de Estado de Pinochet y del genocidio selectivo en Chile, Argentina y Guatemala. Los protagonistas de esta incalculable contribución a la defensa de las libertades y de la vida han sido las tres décadas de lucha de las víctimas de las torturas y los familiares de los desaparecidos. Pero también ha sido decisivo el trabajo de hombres valientes, defensores de la acusación particular, gracias a los cuales se pudo juzgar a Pinochet. Los abogados Carlos Slepoy, Joan Garcés, Manuel Ollé, infatigables, tomaron en sus manos la defensa de lo que a primera vista parecía un caso perdido. 

Carlos Slepoy como Joan Garcés vivieron en sus propias carnes la represión. El primero en Argentina, en la macabra Escuela Mecánica de la Armada, el segundo en Chile como asesor del presidente Allende asesinado en el golpe militar. Treinta años después fueron ellos mismos quienes saldaron cuentas con la historia.

 Nos explicaba Carlos Slepoy en el Ateneo Madrid XXI,como la primera solicitud de extradición a Pinochet por parte del Juez Baltasar Garzón, marcó el precedente. Dio origen en otros países a la repetición de la experiencia española, y surgió que otros exigiesen la detención de Pinochet. “Se empezó a avanzar en el sentido de que había que ejercer desde sus propios tribunales la jurisdicción universal para perseguir los grandes crímenes contra la humanidad. En buena medida, fruto de estemovimiento en cadena, se abrieron las puertas a la constitución del Tribunal Penal Internacional para juzgar los grandes crímenes contra la humanidad. Como señalaba Manuel Ollé “A diferencia de los tribunales para juzgar los crímenes en Yugoslavia o Ruanda, no fue fruto de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, sino del consenso y voluntad de numerosos países ”

El caso Pinochet fue el primer juicio a un genocida impulsado por sus propias víctimas. Un terreno conquistado, por el cual habrá que avanzar.En el año 2007, actúo como abogado de la acusación popular en los juicios que instruyó el juez Baltasar Garzón contra el dictador Videla y otros miembros de la dictadura argentina. La Justicia española condenó al exmilitar argentino Adolfo Scilingo a 1.084 años de prisión. También participaría en las causas contra el exteniente argentino Ricardo Cavallo, y el ex dictador de Guatemala Ríos Montt.

Valedor de los familiares de las victimas del franquismo que recurrieron a Argentina para reclamar justicia. En abril de 2010 presentó una querella en aquel país contra los responsables de crímenes durante la dictadura franquista. Tres años mas tarde la justicia argentina emitió una orden de busca y captura a través de Interpol de cuatro antiguos miembros de las fuerzas de seguridad españolas supuestamente involucrados en delitos de represión durante el franquismo.

 

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