Energía limpia, energía nuestra

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10-04-2017
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Las energías renovables han demostrado ser la alternativa a la combustión de hidrocarburos y ,además, suponen un sector estratégico clave para la independencia energética del país.
 Energía limpia, energía nuestra
Las energías renovables han demostrado ser la alternativa a la combustión de hidrocarburos y ,además, suponen un sector estratégico clave para la independencia energética del país.

Un sector en el que España cuenta con los recursos para ser puntera a nivel mundial, una oportunidad para el desarrollo de la investigación y la creación de empleo. Sin embargo desde el año 2012 su crecimiento está estancado, ¿a qué se debe?

Entre 2013 y 2015 las renovables tuvieron un fuerte impulso alrededor del mundo. La potencia fotovoltaica instalada aumentó un 58% en Asia, un 52% en Norteamérica y un 15% en Europa, mientras que la potencia eólica creció un 36% en Asia, un 24% en Norteamérica y un 20% en Europa. En este mismo período, en España la potencia eólica sólo aumentó un 0,07% y la solar un 0,3%.

Los costes de producción de energía limpia no hacen más que descender, siendo a día de hoy la eólica la energía más barata de producir. A pesar de su alto rendimiento, su desarrollo en el país está paralizado."Entre 2013 y 2015 la potencia fotovoltaica instalada aumentó un 58% en Asia, un 52% en Norteamérica, un 15% en Europa y un ¡0,3% en España! "

 En el año 2012 el Gobierno aprobó un real decreto ley mediante el cual quedaban suspendidas las primas destinadas a las nuevas instalaciones de generación eléctrica de régimen especial: eólicas, fotovoltaicas, termosolares, de biomasa, cogeneración, hidráulicas y las que funcionan con residuos.  Desde entonces otras medidas, entre ellas el famoso “impuesto al Sol”, no han hecho más que asfixiar el desarrollo de un área colmada de beneficios y posibilidades.

Así España, que ha sido líder mundial en energías limpias, está cada vez en una posición más relegada. Y de la misma manera, países con condiciones naturales (sol y viento) menos idóneas que las nuestras, destacan hoy por su aprovechamiento energético. ¿La diferencia? La línea de desarrollo por la que apuestan los gobiernos.

Gobierno de los monopolios

El parón de las renovables sólo puede entenderse buscando los principales beneficiados. Mientras la factura de la luz alcanza sus máximos históricos, las ganancias de las eléctricas no paran de subir. La suma de los beneficios anuales de Iberdrola, Gas Natural y Endesa supera los 5.000 millones de euros.

Son sus intereses los que deciden qué tipo de energía se debe producir y consumir en España. Por ejemplo, el 20% de la energía consumida es de origen nuclear, la más cara de producir y la más peligrosa para la salud. Es más, la ley garantiza la venta de toda su producción, obligando a las empresas suministradoras de energía a que compren cada día primero la de origen nuclear hasta que se venda en su totalidad.

Mientras tanto, sólo el 16% de la energía producida el año pasado es de origen renovable, principalmente eólica. La quema de hidrocarburos (gas natural, petróleo y carbón) sigue siendo la fuente principal de producción energética. Es donde les interesa a los monopolios, es donde sacan más beneficio y no están dispuestos a ceder su hegemonía a otros productores, por muy “limpios” que éstos sean.

Una necesidad medioambiental

Las fuentes tradicionales de energía han demostrado ser incompatibles con el desarrollo sostenible: emisiones de CO2 y otros gases contaminantes, creación de desechos tóxicos... además, por supuesto, de utilizar recursos limitados.

Es necesario invertir en renovables para avanzar en el desarrollo sostenible de la sociedad. España tiene  una climatología y una situación geográfica excepcional que hacen que sea el país con mayor biodiversidad de Europa, tanto en variedad de especies como de ecosistemas. Debe ser una prioridad cuidarlo: cerrar las centrales nucleares, disminuir las emisiones efecto invernadero, cuidar los recursos naturales, proteger áreas naturales...

Independencia, libertad

La necesidad de importar hidrocarburos para generar energía crea una dependencia del exterior que lastra nuestra soberanía. Casi la cuarta parte de todas las importaciones nacionales está representada por la compra de petróleo, gas y tecnología nuclear.  "Casi la cuarta parte de todas las importaciones nacionales está representada por la compra de petróleo, gas y tecnología nuclear"

Este problema redimensiona la importancia de invertir en energías sostenibles. Se trata de un sector  clave para conseguir independencia política y económica del país. Impulsarlo nos situaría a nivel internacional en un trato entre iguales con otras potencias europeas.

Además, las renovables suponen un motor de desarrollo, capaz de crear numerosos puestos de trabajo, ligados a la investigación, cualificados y productivos. Un sector que permitiría acabar con la dependencia al ladrillo y al turismo y un buen nicho para evitar la fuga de cerebros.

Invertir en renovables es apostar por un proyecto de país, opuesto al camino de saqueo e intervención al que estamos hoy en día sometidos.

 

 


 

 

 

 

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