Maniobras militares de la OTAN en la frontera rusa

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13-02-2017
Unos 4.500 militares de seis países de la OTAN participan en Polonia en las mayores maniobras militares en la frontera con Rusia desde el fin de la II Guerra Mundial. Unos ejercicios denominados "Bison Drawsko" que han levantado las iras del Kremlin.
 Maniobras militares de la OTAN en la frontera rusa
Unos 4.500 militares de seis países de la OTAN participan en Polonia en las mayores maniobras militares en la frontera con Rusia desde el fin de la II Guerra Mundial. Unos ejercicios denominados "Bison Drawsko" que han levantado las iras del Kremlin.

Las maniobras Bison Drawsko no son ejercicios rutinarios. Es el mayor refuerzo militar de EEUU en Europa desde que en 1991 cayó la Unión Soviética, y las mayores maniobras en Polonia desde el fin de la II Guerra Mundial. Sin embargo, llegan en un momento complicado y cambiante: el presidente entrante, Donald Trump, está desdeñando la alianza con la vieja Europa y  y tratando de construir puentes con el Kremlin.

Las maniobras tienen lugar después de que EEUU haya trasladado a Polonia una brigada blindada de alrededor de 4.000 efectivos, junto a más de 200 tanques, obuses y vehículos blindados de transporte. En los ejercicios -bajo la dirección del el general holandés Jan Swillens- participan además militares de Polonia, Alemania, Canadá, Estonia y Países Bajos.

La dimensión de la logística revela su importancia: con más de 100 mil toneladas de equipo militar a la espera de envío, solo el coste de las municiones alcanza cientos de millones de dólares. En las Bison Drawsko 2017 se va a usar armamento de última generación: carros "Leopard" y vehículos blindados tipo "Boxer" y "Rosomak", así como aviones Su-22 y F-16. 

Paralelamente a las maniobras Bison Drawsko, la OTAN ha comenzado el despliegue en Lituania, con un batallón liderado por Alemania al que también contribuirán militares de Bélgica, Noruega y Países Bajos. Reino Unido también desplegará unos 800 militares, junto con vehículos de infantería, tanques y drones o aviones no tripulados para misiones de reconocimiento. 

Después de las Bison Drawsko, que concluirán a mediados de febrero, las unidades se distribuirán después por Bulgaria, Rumania y las tres repúblicas bálticas (Lituania, Letonia y Estonia), un despliegue que el Kremlin considera una amenaza para los intereses y la seguridad de Rusia.  La militarización de las fronteras rusas cumple un papel disuasorio evidente. Cualquier hipotética acción agresiva por parte de Moscú se toparía con una fuerte presencia de la OTAN, y en concreto de tropas norteamericanas. Pero por otra parte incrementa el riesgo de que cualquier incidente accidental pueda disparar un cruce de fuerzas de consecuencias mundialmente catastróficas."Estas maniobras están realizándose a pesar de Trump, no gracias a él. Pero no parece probable que el nuevo presidente vaya a anular el despliegue en el este de Europa en el corto plazo."

Los países fronterizos con Rusia, a su vez, -en especial Polonia y las Repúblicas Bálticas- han acrisolado un profundo temor al renovado músculo militar de Moscú, sobretodo a raíz de la anexión de Crimea y del candente conflicto ucraniano. El rearme de la OTAN en las fronteras rusas ha sido contestado con el Kremlin con una militarización al otro lado, e incluso instalando misiles balísticos con capacidad nuclear Iskander en Kaliningrado -un pequeño enclave ruso en el Báltico, justo entre Lituania y Polonia- de efecto intimidante.

Trump y Putin ya han iniciado, con una larga conversación telefónica, un nuevo tono en las relaciones ruso-estadounidenses, soslayando intencionadamente las ascuas ucranianas. Pero éstas siguen humeando, amenazando con estallar en incendio con la reactivación de los combates.

Unas maniobras “a pesar de Donald Trump”

En EEUU, hasta el mismo Washington Post reconoce que estas maniobras están realizándose "a pesar de la Casa Blanca, no gracias a ella". El despliegue ya estaba acordado dentro de los acuerdos alcanzados en la pasada cumbre de la OTAN celebrada en Varsovia el pasado verano, todavía con Obama en el Despacho Oval y con Trump como candidato "no favorito". 

Los países fronterizos con Rusia dicen "confiar plenamente en los compromisos de Washington, pero el júbilo del verano ha sido sustituido por la preocupación, con la apertura de Trump hacia Putin". Los líderes de la OTAN han reconocido que la Alianza temblará si Trump abandona el despliegue de tropas en el Este. Algo que no parece probable.

Cierto que Donald Trump ha emitido mensajes contradictorios sobre la OTAN. La tildó de "alianza obsoleta" en una entrevista, y durante la campaña aseguró que sólo los aliados de la OTAN que estuvieran al día de sus cuotas merecerían la protección de EEUU. 

Washington aporta más del 68% del presupuesto de toda la OTAN, y exige a sus aliados que eleven su gasto militar hasta el 2% de su PIB. Algo que cumple Polonia o Estonia, pero no Lituania ni Letonia. Pero luego el magnate matizó sus palabras: "creo que la OTAN es genial. Pero debe ser modernizada; y los países que estamos protegiendo deben pagar lo que se supone que deben pagar", dijo en un mitin de Florida.

Además el nuevo jefe del Pentágono, James 'Perro Loco' Mattis -considerado un forme defensor de la Alianza- llamó hace pocos días al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, para alabar "el valor fundamental y permanente de la OTAN para la seguridad de Europa y América del Norte". 

“Estoy absolutamente seguro de que el compromiso de EEUU es sólido como una roca. Donald Trump me lo ha dicho. Fue muy firme", ha declarado Jens Stoltenberg en una entrevista telefónica para el New York Times. El nuevo presidente norteamericano ya ha anunciado que acudirá a una reunión de los líderes de la OTAN a finales de mayo en Bruselas.

División en el Washington

Lo que parece vislumbrarse es que la pugna entre las dos líneas en la clase dominante norteamericana también se traslada a los estrategas militares, en forma de distintos enfoques acerca de cómo tratar el problema ruso. El gabinete de Trump cuenta como secretario de Estado a Rex Tillerson, amigo personal de Vladimir Putin, lo que demuestra hasta que punto la nueva Casa Blanca concede importancia a reconstruir puentes con Rusia, intentando atraer al Kremlin a una especie de “frente mundial antichino”. Pero esas intenciones no son en absoluto unánimes en los estamentos estratégicos, militares o diplomáticos de Washington.

"Fue la invasión rusa de Ucrania y la anexión ilegal de Crimea" que obligó a los despliegues, ha dicho el teniente general Ben Hodges, el comandante de las fuerzas terrestres del Ejército de EEUU en Europa. "Nuestros servicios de inteligencia tienen fuentes muy precisas sobre el comportamiento de Rusia," ha dicho James G. Stavridis, un almirante de la Marina estadounidense retirado, comandante supremo de la OTAN desde 2009 hasta 2013, para el New York Times. "Una vez que el nuevo presidente vea esto, a medida que absorba más información sobre Rusia” su opinión sobre Putin cambiará, asegura. "Creo que es muy poco probable que Putin vaya a cambiar de un tiburón a un pez de colores", dice Stavridis. "Vamos a seguir viendo un tiburón alrededor de la periferia de la OTAN.""La pugna entre las dos líneas en la clase dominante norteamericana también se traslada a los estrategas militares, en forma de distintos enfoques acerca de cómo tratar el problema ruso."

Las declaraciones de Trump acerca de la OTAN han creado tanta inquietud en los aliados del este de Europa, que una delegación de senadores de EEUU -con el peso pesado republicano John McCain a la cabeza- ha visitado las repúblicas bálticas las últimas semanas para asegurarles que EEUU mantendrá sus compromisos. Cerca de 5.000 soldados estadounidense se encuentran estacionados en Estonia desde la anexión de Crimea, y McCain aseguró que su presencia será permanente. "Creo que la presencia de tropas de EEUU aquí en Estonia es una señal de que creemos en lo que Ronald Reagan creía: y eso es paz mediante la fuerza. Esa es la mejor manera de prevenir el mal comportamiento de Rusia". El peso de McCain en el stablishment republicano, clave para que Trump tenga luz verde en el Congreso y en el Senado para sus proyectos, da credibilidad a sus palabras.

Otros piensan que la distensión no tardará en llegar, y que el nuevo presidente moderará, más pronto que tarde, el despliegue en la frontera rusa. "Trump llegará a algún tipo de acuerdo con Putin acerca de mantener los niveles de tropas lo más bajo posible, manteniendo la capacidad de disuasión real en un nivel bajo y manteniendo las tropas en el oeste de Polonia, en lugar de en el este (cerca de Rusia)”, opina Marcin Zaborowski, vicepresidente ejecutivo del Centro de Análisis de Política Europea.

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