salud

La sonrisa, coto privado

La denuncia del Consejo General de Dentistas a una clí­nica de cirugí­a estética abre una pugna entre ambas especialidades

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03-02-2009
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El presidente del Consejo General de Dentistas, Alfonso Villa calificó de "barrabasada médica" el uso por parte de cirujanos de estética de toxina botulí­nica en sus operaciones. También calificó de "mercaderes de la salud" a quien la utiliza. El presidente del Consejo General de Dentistas, Alfonso Villa calificó de "barrabasada médica" el uso por parte de cirujanos de estética de toxina botulí­nica en sus operaciones. También calificó de "mercaderes de la salud" a quien la utiliza.
       Las propiedades relajantes musculares de la toxina que provoca el botulismo, permite su uso a dosis pequeñas en cirugía estética no sólo para corregir las arrugas, también en otros casos de espasticidad muscular. Se usa  legalmente para ciertas indicaciones médicas, como el estrabismo o la tortícolis, y, con finalidad estética, sólo para tratar arrugas del entrecejo. En la práctica se utiliza, aunque no sea legal, para más indicaciones en las clínicas de cirugía estética. De esta forma se va ampliando un mercado que arrancó en 1992 y que el año pasado sumó 10.000 personas.
        La reciente denuncia del Consejo General de Dentistas contra una de estas clínicas de cirugía estética en Barcelona, la clínica Planas, además de abrir la controversia sobre el uso legal o prohibido de la toxina botulínica, ha puesto de manifiesto la agudización de la competencia sobre “la gestión de la sonrisa”. Efectivamente, tal como denuncia el Consejo de los Colegios de Odontólogos,  es "peligroso" e "ilegal" aplicar la toxina a los labios puesto que es una zona muy vascularizada y puede pasar a la sangre con peligro para la vida. La clínica ofrece este tratamiento para corregir “la sonrisa gingival”, habitualmente tratada con cirugía maxilar o periodontal.
        La sonrisa gingival es aquella que muestra un trozo de encía considerado excesivo. Se supone que hay que ver qué es lo que produce la sonrisa gingival (exceso de encías que cubre los dientes, labio superior que se retrae demasiado, desarrollo excesivo del maxilar superior) que hasta ahora dentistas y cirujanos plásticos han tratado quirúrgicamente. La toxina botulínica evitaría pasar por el quirófano.
         La clínica y la Sociedad Española de Medicina Estética se defienden argumentando que la denuncia del los dentistas no tiene “base médica, científica ni legal". No se han documentado muertes por el uso de la toxina y argumenta que ésta se pincha en el músculo elevador del labio, no en el labio en sí. Además, el especialista de la clínica Planas que lo hace es miembro del Comité Científico Europeo del Bótox  y "es el especialista que realiza más tratamientos con esta sustancia en España". Lo que está claro es que en plena época de crisis se agudizan las contradicciones entre diferentes sectores médicos que tratan un mismo campo (en este caso la sonrisa). Y más, si se trata de sectores que compiten por el mercado privado de la estética, altamente rentable pero que lógicamente baja en épocas de “vacas flacas”.
       En cualquier caso hay que abrir las orejas ante cualquier alerta sobre los riesgos que supongan tratamientos como este puesto que los mercaderes de la salud haberlos, haylos.
 
 
 
 
 
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