Corbacho vuelve a arremeter contra los inmigrantes

¿Un ministro de trabajo falangista?

Corbacho repite que "los trabajadores españoles deben tener prioridad sobre los extranjeros", sembrando el huevo de la serpiente del racismo que divide y enfrena a los trabajadores

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03-02-2009
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Hace cinco años, las consignas tipo "los españoles primero", que criminalizan a los inmigrantes y les hacen responsables de "robar empleos a los trabajadores nacionales", se reducí­an a los mí­tines de Ynestrillas y otros grupúsculos falangistas. Hoy las repite, cada vez con más insistencia, el ministro de Trabajo de Zapatero. Celestino Corbacho no pierde ocasión de repetir que "los trabajadores españoles deben tener prioridad sobre los extranjeros", sembrando con sus declaraciones el huevo de la serpiente del racismo que intenta enfrentar y dividir a la clase obrera.
 El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho. (Foto: EFE)
El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho. (Foto: EFE)
Hace cinco años, las consignas tipo "los españoles primero", que criminalizan a los inmigrantes y les hacen responsables de "robar empleos a los trabajadores nacionales", se reducí­an a los mí­tines de Ynestrillas y otros grupúsculos falangistas. Hoy las repite, cada vez con más insistencia, el ministro de Trabajo de Zapatero. Celestino Corbacho no pierde ocasión de repetir que "los trabajadores españoles deben tener prioridad sobre los extranjeros", sembrando con sus declaraciones el huevo de la serpiente del racismo que intenta enfrentar y dividir a la clase obrera.
Justo el día antes de que se anuncie la mayor subida del paro mensual –200.000 nuevos desempleados en enero-, Celestino Corbacho, ministro de Trabajo, ha vuelto a pedir a los empresarios que “no se contrate a más trabajadores en el extranjero”.
No es una declaración improvisada. Corbacho ha caracterizado su mandato al frente de Trabajo por la dureza contra los trabajadores inmigrantes.
Nada más acceder al cargo, declaró que “cuando el paro aumenta, debe darse prioridad a los trabajadores españoles frente a los extranjeros a la hora de acceder a un puesto de trabajo”.
Posteriormente, ha recortado drásticamente la posibilidad de contratar en origen, única vía legal para la entrada en España de trabajadores inmigrantes.
Antes de ocupar la cartera de Trabajo, Corbacho fue alcalde de Hospitalet, una de las poblaciones del área metropolitana de Barcelona con mayor porcentaje de población inmigrante (una media del 24%, que llega en algunos barrios al 40%).
Allí, Corbacho se ganó la fama de “duro” contra la inmigración, con discursos donde se defendía “tolerancia cero en materia económica con los inmigrantes”.
Precisamente por eso, Zapatero recurrió a Corbacho hace nueve meses –cuando el fantasma de la crisis ya amenazaba con disparar el paro-.
Y Corbacho ha dado buena cuenta del encargo de Zapatero. Desde el primer día ha deslizado un discurso reaccionario que culpabiliza del paro de los “trabajadores españoles” a la “competencia desleal” de los inmigrantes. Sembrando la confusión, la cizaña y el enfrentamiento en las filas del pueblo.
Corbacho no se inventa nada nuevo. En épocas de crisis, cuando las burguesías afilan sus cuchillos contra el pueblo, es habitual que siembren planificadamente la semilla del racismo. Está ocurriendo en Italia, con las andanadas contra los trabajadores rumanos, en Suiza, o en Inglaterra, con las recientes huelgas contra los trabajadores extranjeros.
Es una receta muy útil para que los trabajadores no nos unamos contra el enemigo común. Mientras lancemos nuestras iras contra el inmigrante que compite con nosotros por un puesto de trabajo o por las cada vez más reducidas prestaciones sociales, no nos fijaremos en que el gobierno de Zapatero desayuna con los banqueros para planificar nuestro expolio.
Este es el único objetivo de la propaganda pseudofalangista del ministro de Trabajo.
 
 
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