Huelga en Gran Bretaña

División de la clase obrera y xenofobia viejas recetas

Los manifestantes portan pancartas en las que piden a Gordon Brown, que garantice "un empleo británico a cada trabajador británico"

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03-02-2009
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El pánico a que la protesta no sólo hunda al Gobierno laborista, sino que multiplique los apoyos al racista BNP (siglas en inglés del Partido Nacional Británico), ha provocado ya divisiones en el Ejecutivo de Gordon Brown.
  Empleados se manifiestan contra de la contratación de trabajadores extranjeros a las afueras de la refinerí­a de Lindsey en Immingham, Lincolnshire. EFE
Empleados se manifiestan contra de la contratación de trabajadores extranjeros a las afueras de la refinerí­a de Lindsey en Immingham, Lincolnshire. EFE
El pánico a que la protesta no sólo hunda al Gobierno laborista, sino que multiplique los apoyos al racista BNP (siglas en inglés del Partido Nacional Británico), ha provocado ya divisiones en el Ejecutivo de Gordon Brown.

Hasta trece huelgas se han declarado en este país en solidaridad con los empleados de la refinería de Lindsey en North Lincolnshire (norte de Inglaterra), donde trabajan un centenar de italianos y portugueses y se prepara la llegada de más mano de obra foránea.

Los manifestantes portan pancartas en las que piden a Gordon Brown, que garantice "un empleo británico a cada trabajador británico"

Cientos de trabajadores de una planta procesadora nuclear británica abandonaron sus labores el lunes, uniéndose a las crecientes protestas por el empleo de trabajadores extranjeros en un momento en que Gran Bretaña se encuentra en una recesión y el desempleo está en aumento.

Hasta 900 contratistas en la planta nuclear de Sellafield abandonaron sus tareas, uniéndose a cientos de otros trabajadores que se declararon en huelga durante los últimos días por el empleo de extranjeros. Los contratistas afirman que los trabajadores extranjeros tienen acceso preferencial a los empleo.

La huelga, que hasta ahora ha afectado más a las plantas de electricidad y energía al este y noroeste de Gran Bretaña, parece estar esparciéndose, con foros en internet promoviendo huelgas en toda la nación. La iniciativa refleja un alza en el malestar social a medida que la recesión se profundiza y el desempleo aumenta.

Su verdadero calado podrá verse dentro de unos días, cuando los sindicatos concreten una jornada de protesta ante el Parlamento que podría ir acompañada de una huelga nacional y extenderse del sector energético al de la construcción.

El pánico a que la protesta no sólo hunda al Gobierno laborista, sino que multiplique los apoyos al racista BNP (siglas en inglés del Partido Nacional Británico), ha provocado ya divisiones en el Ejecutivo de Gordon Brown.

Según el diario 'The Times', el Partido Nacional Británico (BNP) ha penetrado las protestas con activistas y trata de hacer virar los mensajes de las protestas.

La época en la que gobernó Margaret Thatcher, cuando la crisis económica y las posiciones ultraconservadoras de la primera ministra crearon el caldo de cultivo ideal que permitió el auge de las corrientes sociales neonazis en Gran Bretaña. Los últimos años de los ochenta y los primeros de los noventa fueron testigos del resurgir de los grupos de extrema derecha o neonazis.

el deterioro los llamados “estados de bienestar” y una situación económica turbulenta, sobre todo en países como Francia e Inglaterra, que además comenzaron a ser receptores de inmigrantes desde la descolonización, fue la chispa que prendió la mecha del fascismo y la xenofobia por toda Europa.

La crisis es caldo de cultivo para un fenómeno en el ámbito político como es la eclosión de la extrema derecha en Francia, Alemania, Inglaterra, Austria, Italia. Ante la convulsión social que produce hacer pagar a las clases obreras las consecuencias de la crisis, Las Oligarquías Burguesas han optado siempre por la división del movimiento obrero.

La pérdida de su carácter de clase obrera por parte de los sindicatos los convierte en meros instrumentos, de reivindicaciones meramente salariales y coyunturales. En muchas ocasiones instrumentalizados hacia reivindicaciones sectarias, Dividiendo a la clase obrera y sacando a la calle sus camisas pardas, para impedir que la clase obrera luche contra la Oligarquía y sus proyectos en unidad.
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