PSE-EE y PP deben unirse para desalojar a Ibarretxe del gobierno

No caer en las trampas de Ibarretxe

PSE-EE y PP están obligados a entenderse para hacer realidad lo que la mayorí­a de la sociedad vasca desea: acabar con la década ominosa de Ibarretxe

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02-02-2009
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PSE-EE y PP manifiestan su voluntad de mandar a Ibarretxe a la oposición, pero al mismo tiempo caen reiteradamente en las trampas que el lehendakari coloca en su camino. Ibarretxe llama a combatir un supuesto "frente españolista", y Patxi López responde que jamás se va a alcanzar un acuerdo entre socialistas y populares. Y el lí­der del PP, Antonio Basagoiti dedica más tiempo a criticar a Patxi López que a denunciar a Ibarretxe. PSE-EE y PP, Patxi López y Antonio Basagoiti, están obligados a entenderse, en un pacto generoso y que destierre intereses partidistas, para hacer realidad lo que la mayorí­a de la sociedad vasca desea: acabar con la década ominosa de Ibarretxe.
 Patxi López, candidato a lehendakari del PSE-EE (Foto: EFE)
Patxi López, candidato a lehendakari del PSE-EE (Foto: EFE)
PSE-EE y PP manifiestan su voluntad de mandar a Ibarretxe a la oposición, pero al mismo tiempo caen reiteradamente en las trampas que el lehendakari coloca en su camino. Ibarretxe llama a combatir un supuesto "frente españolista", y Patxi López responde que jamás se va a alcanzar un acuerdo entre socialistas y populares. Y el lí­der del PP, Antonio Basagoiti dedica más tiempo a criticar a Patxi López que a denunciar a Ibarretxe. PSE-EE y PP, Patxi López y Antonio Basagoiti, están obligados a entenderse, en un pacto generoso y que destierre intereses partidistas, para hacer realidad lo que la mayorí­a de la sociedad vasca desea: acabar con la década ominosa de Ibarretxe.
Patxi López y Juan José Ibarretxe coincidieron en el Palacio Euskalduna, aunque en pisos diferentes. El primero en una conferencia política donde denunció que el lehendakari “quiere volver a imponer un modelo de país que obedecer a sus obsesiones identitarias”. E Ibarretxe entregando los premios Sabino Arana, una especie de “premios Hitler” bajo el nombre del patriarca del racismo y el fascismo étnico.
Esta es la diferencia entre un gobierno de Ibarretxe que perpetuaría el régimen de terror étnico impuesto durante treinta años, y un gobierno de Patxi López que puede ser el principio de la recuperación de la libertad en Euskadi.
Y, parafraseando a Obama, esta vez más que nunca “¡Sí, podemos!”. Todas las encuestas otorgan a la suma de PSOE y PP -con la inclusión de UpyD, cuyas posibilidades de obtener escaño aumentan- una holgada mayoría absoluta.
Ibarretxe, asustado por la posibilidad de perder el gobierno, se ha esforzado en sembrar la confusión, enarbolando las tradicionales tergiversaciones y mentiras que la maquinaria propagandística del nacionalismo étnico se encarga de difundir.
El lehendakari sitúa al PNV dentro de los partidos “que quieren el autogobierno vasco”, y a PSE-EE y PP como los partidos enfrentados a la autonomía de Euskadi. Y vuelve a agitar el fantasma de “la coalición españolista de Patxi López, Antonio Basagoiti y Rosa Díez” como medio para movilizar el voto nacionalista.
Y los dirigentes del PSE-EE y PP hacen un flaco favor a la causa de la libertad cuando caen en las trampas de Ibarretxe, y anteponen sus intereses partidistas al objetivo común de acabar con los gobiernos étnicos.
Patxi López afirma en el último mitin que “quedan 29 días para hacer la Euskadi que destierra el miedo, la violencia y el totalitarismo”. Pero a reglón seguido añade que “ni existe ni existirá un frente españolista junto al PP y UpyD (...) hace años que abandonamos los frentes y las trincheras para luchar por proyectos no excluyentes”.
¿Por qué la unión de todos los partidos no nacionalista es “un frente españolista y excluyente”? ¿Por qué Patxi López utiliza la misma terminología de Ibarretxe?
La realidad es la contraria, un pacto de PSE-EE, PP y UpyD para desalojar a Ibarretxe del gobierno permitiría, por fin, comenzar a construir una Euskadi en libertad, donde “todos quepan” sin necesidad de que los enfrentados al etnicismo teman por su vida.
Por su parte, el líder del PP, Antonio Basagoiti, ofrece un pacto a Patxi López porque “es bueno que PP y PSE estemos unidos para mandar a Ibarretxe a casa”. Pero inmediatamente pone la condición de que el PP se quede con las tres principales consejerías (Educación, Justicia e Interior), y encima crea nuevas diferencias con los socialistas al afirmar que “si puede, el PSE se irá con el PNV. Es una fotocopia de los nacionalistas”.
PSE-EE y PP deben de dejar de tirarse trastos a la cabeza mutuamente, y dedicarse a lo que a todos nos interesa, denunciar el totalitarismo étnico que Ibarretxe representa, trabajando desinteresadamente porque el próximo gobierno vasco sea recordado como el que inició la recuperación de la libertad.
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