Reino Unido abandona la Unión Europea

Terremoto Brexit

¿Qué consecuencias tiene el Brexit para la politica europea y mundial? ¿Por qué los británicos han decidido abandonar una UE que hasta ahora era presentada como una apuesta segura?

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30-06-2016
Contra todo pronóstico, un 52% de los votantes británicos han decidido en referéndum que Reino Unido abandone la Unión Europea. Todo un terremoto que ha sacudido el planeta. Las bolsas han registrado pérdidas históricas, el proyecto de la Unión Europea sufre mucho más que un contratiempo, y su mismo futuro está en entredicho. ¿Qué consecuencias tiene el Brexit para la politica europea y mundial? ¿Por qué los británicos han decidido abandonar una UE que hasta ahora era presentada como una apuesta segura?
 Para comprender las razones del triunfo del Brexit y sus consecuencias hay que ir primero no a Londres sino a Washington, no solo la única superpotencia, sino también el auténtico centro de mando de los asuntos británicos desde la IIª Guerra Mundial.
Para comprender las razones del triunfo del Brexit y sus consecuencias hay que ir primero no a Londres sino a Washington, no solo la única superpotencia, sino también el auténtico centro de mando de los asuntos británicos desde la IIª Guerra Mundial.
Contra todo pronóstico, un 52% de los votantes británicos han decidido en referéndum que Reino Unido abandone la Unión Europea. Todo un terremoto que ha sacudido el planeta. Las bolsas han registrado pérdidas históricas, el proyecto de la Unión Europea sufre mucho más que un contratiempo, y su mismo futuro está en entredicho. ¿Qué consecuencias tiene el Brexit para la politica europea y mundial? ¿Por qué los británicos han decidido abandonar una UE que hasta ahora era presentada como una apuesta segura?

Una doble fractura
Todos los analistas culpan del desastre a la irresponsabilidad de David Cameron, al convocar un referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la UE que no era necesario.

Y que solo cumplía el objetivo de dirimir cuestiones de política interna para frenar el avance de la ultraderecha de UKIP, furibundamente enfrentados a Bruselas, o lidiar las desaveniencias con los sectores antieuropeístas del Partido Conservador.

Esa es una visión distorsionada y falsa. Para comprender el Brexit hay que quitarse las gafas de cerca y ponerse las de lejos, las que valoran cada acontecimiento en cualquier país del planeta desde los movimientos en en el tablero geopolítico mundial. "La división en los centros de poder de Washington y Londres se ha trasladado a los resultados del referéndum, con un ajustado triunfo del Brexit por poco más de un millón de votos"

Es imposible que un acontecimiento de la trascendencia global que tiene el Brexit responda únicamente a la estrategia, acertada o errónea, de David Cameron para asegurarse su futuro político.

Empezar a comprender el Brexit es conocer qué posición han adoptado los principales centros de poder mundiales.
Comenzando no por Londres sino por Washington, no solo la única superpotencia, sino también el auténtico centro de mando de los asuntos británicos desde la IIª Guerra Mundial.

Reino Unido es uno de los eslabones más fuertes de la cadena imperialista. Es la segunda potencia militar del bloque norteamericano, y juega el papel de cabeza de puente privilegiada de la intervención norteamericana en Europa.

El papel de Reino Unido en Europa y en el mundo es pues un aspecto fundamental de la política exterior norteamericana.

Y lo primero que comprobamos es que en la gran burguesía norteamericana no ha existido la unanimidad que sí se produjo ante el referéndum por la independencia de Escocia. Entonces todos los sectores políticos, económicos... en Washington defendieron cerradamente la unidad de Reino Unido. Ante el Brexit ha ocurrido algo bastante diferente.

Obama y Hilary Clinton, el partido demócrata, instituciones como el FMI o la Reserva Federal, han hecho campaña por la continuidad de Reino Unido en la UE. Partiendo de la tradicional política de Estado norteamericana, donde la presencia de Londres en las instituciones de Bruselas fortalece su capacidad de intervención en los asuntos europeos.

Solo 24 horas después del referéndum, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, viajó a Londres y a Bruselas para enfrentar el nuevo escenario. Y Obama declaro que Reino Unido y la Unión Europea siguen siendo "socios esenciales" de los Estados Unidos, añadiendo que su presencia en la OTAN "sigue siendo piedra angular" en la política exterior norteamericana.

Pero al mismo tiempo, otros sectores han mostrado una sorprendente tibieza, cuando no un apoyo abierto al Brexit.
Donald Trump, candidato del Partido Republicano en las elecciones de noviembre, ha celebrado como “algo grandioso” el triunfo del Bréxit, concluyendo que “Reino Unido ha retomado las riendas de su país”, y anticipando que “el enfado mostrado por los británicos se extenderá a otros lugares”.

No es una más de las excentricidades de Trump. The Wall Street Journal, biblia del gran capital norteamericano y tradicional portavoz de los sectores de la gran burguesía yanqui más agresivos, publicaba un editorial titulado “Una revolución muy británica”, donde se recibía con simpatía el triunfo del Brexit.

En una situación internacional caracterizada por la emergencia de nuevas potencias, especialmente China, y el declive de la hegemonía norteamericana, algunos sectores de la gran burguesía yanqui pueden estar jugando la carta de debilitar, marginalizar y encuadrar más férreamente un continente europeo que ha pasado a ser un centro secundario del tablero mundial.

Es significativo que mientras las bolsas europeas recibían el Brexit con pérdidas de entre un 8% y un 14%, Wall Street solo se dejara un 3,5%.

Esta división en Washington se ha agudizado en el seno de la oligarquía británica.

En el referéndum que en 1975 certificó la incorporación al Mercado Común la totalidad de diputados, el conjunto de los medios de comunicación, sin excepción alguna... defendieron cerradamente el Sí. Esta vez un sector importante del Partido Conservador y la gran mayoría de la prensa han defendido la opción de abandonar la UE.

No es posible que vayan por libre. Necesariamente debe corresponderse con sectores de la burguesía británica que, como mínimo, han contemplado esa opción.

Para los sectores más vinculados a la City, al capital bancario y las operaciones financieras, la pertenencia a la UE ha supuesto un jugoso negocio, que ahora pueden si no perder si ver limitado.

Pero otros sectores de esa misma gran burguesía británica parecen apostar por romper amarras con una Unión Europea cada vez más secundaria en los asuntos globales, fortaleciendo la relación con EEUU, directa y sin necesidad de pasar por Bruselas.

Esta división en los centros de poder de Washington y Londres se ha trasladado a los resultados del referéndum, con un ajustado triunfo del Brexit por poco más de un millón de votos.

El epicentro está en Pekín
Para comprender las razones del triunfo del Brexit debemos mirar también hacia Asia.

La corriente principal en la situación internacional es la aceleración de la emergencia de potencias procedentes del Tercer Mundo, con China a la cabeza. Lo que agudiza un declive de la hegemonía norteamericana, que el estallido de la crisis en el campo imperialista no ha hecho sino agravar.

Esto determina que el centro de toda la política mundial se traslade hacia Asia, mientras que Europa Occidental, durante siglos el centro del tablero global, pasa a ocupar un lugar secundario.

Con el objetivo de contener la emergencia de China, Washington desplaza el punto de mira de sus preocupaciones hacia la región de Asia-Pacífico. Degradando a Europa a un nuevo papel más subalterno.

Para compensar su pérdida de peso relativo en la economía mundial (fruto del mayor crecimiento de China y otros países), EEUU incrementa el saqueo económico sobre los países dependientes, en particular en la UE.

Exigiendo también una mayor participación del conjunto de países bajo su dominio en sus planes militares (desde Siria a Europa del Este) de forma que Washington pueda concentrar la mayor parte de sus fuerzas en Asia.

Son estas imposiciones del dominio norteamericano las que han acelerado la crisis económica, política y social en la UE.

Están detrás de la oleada de recortes, agravada por la inflexibilidad alemana, conduciendo a la UE hacia una situación de estancamiento crónico.

Han incendiado Oriente Medio y agudizado la tensión con Rusia en Europa del Este, generando una crisis social traducida en la masiva llegada de refugiados.

El europeísmo, dominante hace unos pocos años, se ha ido convertido en un rechazo generalizado y en aumento a la Unión Europea. Que en los países del Sur (Grecia, España, Portugal...) ha multiplicado los movimientos de lucha contra los recortes. Y en Reino Unido dado nuevos vuelos a los históricos recelos británicos hacia Bruselas.

UE, tocada... ¿y hundida?
El diario más leido de Alemania, el Bild  recibía el triunfo del Brexito con un expresivo titular: "Día negro para Europa". Y advertía que "el continente tiene por delante meses, tal vez años, de incertidumbre". " Para la arquitectura política de la UE, y en especial para su cabeza, Alemania, la salida de Reino Unido de la UE supone un severo revés"

Para la arquitectura política de la UE, y en especial para su cabeza, Alemania, la salida de Reino Unido de la UE supone un severo revés. No sólo porque pierde un importante miembro, sino por su honda significación política. Si Gran Bretaña, después de que Cameron hubiera negociado -y conseguido- en los últimos meses un trato “especial y privilegiado” ha  optado por salir de la UE... que decir de los países del Sur de Europa, los llamados despectivamente PIGS, sometidos implacablemente al diktat alemán.

Hasta ahora, el llamado proceso de “integración económica y política” de la UE -o lo que no es más que el reforzamiento del poder de las principales potencias, en especial Alemania, en detrimento de la soberanía nacional de los países más débiles y dependientes- se había estancado. Ahora el Brexit abre las costuras de la Europa alemana, dando alas a los partidos “euroescépticos”. Fuerzas muy variadas -desde la extrema derecha del Frente Nacional de Marie LePen o del  partido de Geert Wilders en los Países Bajos, hasta la izquierda de Syriza en Grecia- que pueden seguir los pasos británicos, o al menos utilizar el golpe del Brexit como arma para que Berlín rebaje sus exigencias e injerencias. El partido antitroika Movimiento Cinco Estellas de Beppe Grillo, que acaba de cosechar un importante éxito electoral en las municipales italianas, ha tardado pocas horas en anunciar que impulsará un referéndum para decidir la continuidad de Italia en el euro.

Debemos esperar para valorar en su justa medida las consecuencias del Brexit. Dependerá de cómo se resuelvan las negociaciones, y las condiciones de la nueva relación de Reino Unido con la UE.

También de como afronte la UE esta crisis. Merkel y Hollande ya plantean la necesidad de reforzar la integración política, con nuevas cesiones de soberanía de los Estados a Bruselas.

Y sobre todo de cual es la postura que adopta EEUU -determinada por el resultado de las presidenciales de noviembre- ante la nueva relación a establecer con Londres y Bruselas.

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