Ciencia

En el Corazón de la Ví­a Láctea

En los últimos años los agujeros negros definitivamente han pasado de ser algo de ciencia ficción a una realidad astrofí­sica.

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01-02-2009
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Ha pasado bastante tiempo desde que se encontró una solución particular a las ecuaciones de Einstein, hoy llamada solución de Schwarzschild hasta que se aceptó por parte de la comunidad de fí­sicos teóricos que los agujeros negros eran algo real. El mismo Karl Schwarzschild, quien encontró la solución que hoy lleva su nombre pocos meses después (!) de la publicación de la relatividad general por parte de Einstein, no creí­a que fuese algo fí­sicamente real. Un agujero negro es una región del espacio donde el campo gravitatorio es tan grande que ni siquiera luz puede escapar de ésta una vez que ha entrado en el llamado horizonte de sucesos. Ha pasado bastante tiempo desde que se encontró una solución particular a las ecuaciones de Einstein, hoy llamada solución de Schwarzschild hasta que se aceptó por parte de la comunidad de fí­sicos teóricos que los agujeros negros eran algo real. El mismo Karl Schwarzschild, quien encontró la solución que hoy lleva su nombre pocos meses después (!) de la publicación de la relatividad general por parte de Einstein, no creí­a que fuese algo fí­sicamente real. Un agujero negro es una región del espacio donde el campo gravitatorio es tan grande que ni siquiera luz puede escapar de ésta una vez que ha entrado en el llamado horizonte de sucesos.
          Tuvo que pasar otro tanto para que la comunidad de los astrofísicos fuera convencida.

          El resultado es realmente sorprendente, los astrofísicos no sólo han descubierto un agujero negro en el centro de nuestra galaxia, sino que se cree que hay un agujero negro supermasivo en toda galaxia grande. Unos estudios llevados adelante durante los últimos 16 años han culminado recientemente en la hasta ahora mejor prueba empírica de la existencia de agujeros negros supermasivos. Los estudios se han centrado en el agujero negro supermasivo más cercano conocido. Èste se encuentra en el centro de nuestra galaxia y se le llama Sagitario A*.
 
          “Las órbitas estelares en el centro galáctico demuestran sin lugar a dudas, que la concentración central de masa de cuatro millones de masas solares tiene que ser un agujero negro.“  Estas son las palabras de Reinhard Genzel, director del equipo del instituto Max-Planck para física extraterrestre y coautor del trabajo que presenta los resultados obtenidos del estudio de las órbitas de 28 estrellas cercanas al centro de nuestra galaxia. Desde el comienzo de las observaciones en 1992 una de las estrellas ha dado incluso una vuelta completa al agujero negro.
 
          El polvo interestelar que llena la galaxia impide que se pueda ver el centro galáctico en el espectro visble por el hombre. Se ha tenido que observar en el espectro infrarojo, lo que ha supuesto un gran reto tecnológico. Los estudios permiten conocer ahora las posiciones de las estrellas que orbitan alrededor de Sagitario A* con una precisión seis veces mayor que la hasta ahora obtenida. La precisión es tal que permite ver una moneda de un euro a una distancia de aproximadamente diez mil kilómetros.
 
           Muchos problemas teóricos y observacionales quedan por resolver para comprender bien los agujeros negros, pero como dice Genzel: “El centro de la galaxia es un laboratorio único, en el cual podemos estudiar las leyes básicas de la gravedad, la dinámica y  formación estelar.“
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