El mundo que se encuentra Obama (II)

El problema y la solucion

Estos números, que nos cuentan que es posible transformar el mundo a favor de los pueblos, quedan ocultos por los recuentos de pérdidas de la crisis

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02-02-2009
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Sólo con el incremento de los beneficios de las principales potencias en los últimos diez años podrí­a garantizarse la consecución de los planes de la ONU contra el hambre y la pobreza durante 200 años. Este es el grado de vampirización al que somete el imperialismo a la humanidad. Pero en ese mismo periodo se ha producido un fenómeno contrario. La lucha de los pueblos por su independencia ha permitido democratizar el reparto de la riqueza mundial, permitiendo, en aquellos paí­ses del Tercer Mundo que han conquistado un grado de autonomí­a, la más importante reducción de la pobreza. Estas cuentas, que nos hablan de que es posible transformar el mundo a favor de los pueblos, a pesar del enorme poder que concentran las grandes potencias, quedan disueltas y ocultas por las cuentas de pérdidas multimillonarias de la crisis.
 Los 5 primeros y 5 últimos paí­ses por Aumento o Disminución de % en PIB mundial (Pincha en la imagen para ampliarla)
Los 5 primeros y 5 últimos paí­ses por Aumento o Disminución de % en PIB mundial (Pincha en la imagen para ampliarla)
Sólo con el incremento de los beneficios de las principales potencias en los últimos diez años podrí­a garantizarse la consecución de los planes de la ONU contra el hambre y la pobreza durante 200 años. Este es el grado de vampirización al que somete el imperialismo a la humanidad. Pero en ese mismo periodo se ha producido un fenómeno contrario. La lucha de los pueblos por su independencia ha permitido democratizar el reparto de la riqueza mundial, permitiendo, en aquellos paí­ses del Tercer Mundo que han conquistado un grado de autonomí­a, la más importante reducción de la pobreza. Estas cuentas, que nos hablan de que es posible transformar el mundo a favor de los pueblos, a pesar del enorme poder que concentran las grandes potencias, quedan disueltas y ocultas por las cuentas de pérdidas multimillonarias de la crisis.
 
 
Incompatibles con la sociedad
 
“La sociedad no puede seguir viviendo bajo el imperio de esa clase; la vida de la burguesía se ha hecho incompatible con la sociedad” (Karl Marx. Manifiesto Comunista)
 En los últimos diez años, el PIB mundial –es decir la cantidad de nueva riqueza generada por la humanidad- se ha duplicado. Los 30,9 billones de dólares en 1999 han pasado a ser 60,10 en 2008.
Por el contrario, la población del planeta sólo se ha incrementado, en este mismo periodo, en un 111,29%.
Existen, por tanto, casi el doble de recursos disponibles para el conjunto de la humanidad que hace diez años. ¿Se ha multiplicado por dos el nivel de bienestar de los pueblos del mundo?
La respuesta a esta pregunta es un evidente no.
Casi la mitad de la humanidad subsiste con menos de dos dólares diarios, y mil millones de personas malviven con menos de un dólar diario, sumidos en la pobreza extrema.
El elemento distorsionado, entre la enorme capacidad de creación de riqueza alcanzada por la humanidad y las insoportables condiciones de vida impuestas a la mayoría de la población mundial, no es otro que el dominio de las principales potencias y burguesías.
Tal y como planteaba Marx en el Manifiesto Comunista: "he ahí una prueba palmaria de la incapacidad de la burguesía para seguir gobernando la sociedad e imponiendo a ésta por norma las condiciones de su vida como clase. Es incapaz de gobernar, porque es incapaz de garantizar a sus esclavos la existencia ni aún dentro de su esclavitud (...) La sociedad no puede seguir viviendo bajo el imperio de esa clase; la vida de la burguesía se ha hecho incompatible con la sociedad”.
Si el PIB mundial se distribuyera equitativamente entre todos los habitantes del planeta, una familia africana media de ocho miembros dispondría de 79.214 euros anuales, exactamente veintisiete veces más –si tenemos en cuenta que la mayor parte de los condenados a vivir con menos de un dólar diario se concentran en el continente negro- de la cantidad con que ahora debe sobrevivir.
Sólo con el incremento de las ganancias de la burguesía mundial durante los últimos diez años, cada habitante del planeta dispondría de 4313 euros más; se garantizaría durante 194 años la conquista de los objetivos del milenio (que abarcan la reducción a la mitad de la pobreza extrema y el hambre, la reducción en las dos terceras partes de la mortalidad infantil, o la extensión de la enseñanza primaria a todo el planeta).
Este es el grado de vampirización al que nos someten las principales burguesías, y el grado de bienestar que la humanidad está ya en disposición de alcanzar si nos liberamos de su dominio.
 
 
Un avance para la humanidad
Pero, también en los últimos diez años, se ha producido un fenómeno, transformado en la principal tendencia estratégica del mundo, y que camina a favor de los pueblos y del conjunto de la humandiad,  y en contra del dominio de las grandes potencias.
En la última década, los países del Tercer Mundo han ganado un 9,50% de participación en el PIB mundial. Esto supone que los países del Tercer Mundo disponen cada año de 5,71 billones de dólares anuales más que en 1999.
¿Cómo se ha producido este fenómeno? ¿No imponen las leyes del capitalismo que se camine hacia una mayor concentración de la riqueza, en cada vez menos manos?
Lo que ha irrumpido es una fuerza arrolladora, que viene actuando desde que el final de la IIª Guerra Mundial dio origen a la oleada descolonizadora: la lucha de los pueblos del Tercer Mundo.
Esta lucha antihegemonista ha permitido generar una enorme magnitud de fuerzas productivas fuera del control de los centros imperialistas. Y este desarrollo independiente se ha traducido en un avance en las condiciones de vida de un importante sector de la humanidad. Es en los países emergentes del Tercer Mundo que más han incrementado su peso en el PIB mundial, donde más se ha reducido la pobreza.
China ha cumplido con antelación los objetivos del milenio, reduciendo a la mitad la pobreza extrema. Desde la llegada al gobierno de Lula, el porcentaje de brasileños que viven en la extrema pobreza ha descendido desde el 8,8% al 4,2%.  En Venezuela, la política social de la revolución bolivariana ha permitido reducir la pobreza extrema desde el 29,8% en 1990 hasta el 9,4% en 2007.
Datos que contrastan con las cifras de EEUU, donde el número de personas sometidas a pobreza extrema aumento un 26% entre 2000 y 2005.
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