Selección de prensa internacional

Humillados maestros en Davos

¿Cómo pudieron ser los gigantes del capitalismo tan estúpidos? Esa fue la pregunta que corrió durante toda la semana a través de Davos

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31-01-2009
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Comenzamos hoy la sección con un artí­culo de David Ignatius, columnista habitual del Washington Post y que estas últimas horas se ha hecho famoso por ser le moderador que le quitó la palabra al primer ministro turco Erdogan en su debate con el israelí­ Simon Peres, en el Foro de Davos. Y de Davos trata justamente su crónica.
 Humillados maestros en Davos
Comenzamos hoy la sección con un artí­culo de David Ignatius, columnista habitual del Washington Post y que estas últimas horas se ha hecho famoso por ser le moderador que le quitó la palabra al primer ministro turco Erdogan en su debate con el israelí­ Simon Peres, en el Foro de Davos. Y de Davos trata justamente su crónica.
Su conclusión, en la que propone como lema para el foro de este año “sólo Dios lo sabe”, muestra el grado de depresión y tinieblas sobre el futuro inmediato en que se mueven los grandes ideólogos, teóricos y propagandistas de las grandes oligarquías financieras mundiales que habitualmente acuden a Davos. Qué lejos quedan aquellos tiempos en que, tras los multitudinarios coloquios que festejaban la triunfante expansión del capitalismo y el imparable ascenso de sus beneficios se dedicaban, durante las cenas, a largas tertulias para determinar, por ejemplo, si el permiso concedido a Lenin por el gobierno alemán para atravesar su país y llegar a Rusia en abril de 1917 había sido la mayor metedura de pata del siglo. Ahora, sin embargo, lo único que les consuela, al parecer, es el moderado optimismo que transmiten el primer ministro chino, el comunista Wen Jiabao, y el premier ruso y antiguo miembro del KGB, Valdimir Ptin. ¡Cómo cambian los tiempos!
 
En Francia, los dos principales medios del país, Le Figaro (derecha) y Le Monde (izquierda) valoran la jornada de huelga general del pasado jueves. Y aunque en apariencia sus conclusiones son muy distintas, en realidad tiene más puntos de coincidencia de lo que parece. Sobre todo en una cuestión: que la crisis ha creado un escenario en el que “hace mucho tiempo que no se había visto a un ejecutivo afrontar una situación tan peligrosa” (Le Figaro) y que, por tanto, el gobierno debe saber escuchar “antes que el sufrimiento social tome otras vías. Fuera de los canales sindicales” (Le Monde).
 
Por último, desde México, la edición de Ciudad Juárez –la sexta urbe mexicana, justo en la frontera con EEUU y centro de la producción maquilera– del Diario de México publica una columna de Rafael Loret de Mola, donde se expresa de forma diáfana la visión que desde el tercer mundo –y en particular del mundo hispano– se tiene de la crisis, sus responsables, las medidas que los países desarrollados están tomando y en medio, “la mayor parte de los seres humanos, nacidos para ser copados por los financiamientos, primero, y las deudas, después, en beneficio de una apretada casta de banqueros intocables y siempre amparados por sus respectivos gobiernos”.
 
 
 
 
 
EEUU. The Washington Post
HUMILLADOS MAESTROS EN DAVOS
David Ignatius
 
“¿Cómo hemos podido ser tan estúpidos?” Ese fue el estribillo de varios expertos en la reunión del Foro Económico Mundial la semana pasada sobre “lo que salió mal” para provocar la crisis financiera mundial. No es que se hubieran equivocado, (...) Pero había por lo menos una nota de disgusto colectivo.
 
Davos no es la humildad, la normalidad. Estos son los amos del universo, después de todo, cuya reunión cada invierno ha llegado a simbolizar el proceso de globalización económica. Pero este año, con la economía mundial vapuleada, hay una especie de auto-examen de empresa. Más allá de las mesas redondas, se puede escuchar un suspiro colectivo de "¡Oops!" y un quejumbroso "¿Y ahora qué?"
 
Una de las razones para el tono de auto-reflexión de este año es que la mayoría de funcionarios de EEUU, que parece que no puede resistir en tales encuentros mundiales ser agresivos vendedores, no han asistido (...)
 
Las más optimistas fueron las presentaciones de los capitalistas "novatos", el Premier chino Wen Jiabao y el Primer Ministro ruso Vladimir Putin. Wen dijo que ve pequeños signos de "esperanza" en China en el aumento de los préstamos bancarios y el consumo interno. Putin habló como un capitalista nacido de nuevo, diciendo que Rusia había visto los daños causados por el exceso de control gubernamental de la economía y que nunca volvería a las políticas de la Unión Soviética. Sonaba más entusiasta cuando hablaba de recortes de impuestos en Rusia.
 
Putin no pudo resistirse a lanzar unos tiros contra Estados Unidos por la creación de la "tormenta perfecta" que afectó a la economía mundial, citando frases optimistas de los funcionarios de EEUU en Davos hace un año y la "baja calidad de la gestión" en los bancos de EEUU . "A tal pirámide se debe el colapso de las expectativas", dijo el ex comunista, ahora un verdadero creyente en la disciplina del libre mercado (...)

¿Cómo pudieron ser los gigantes del capitalismo tan estúpidos? Esa fue la pregunta que corrió durante toda la semana a través de Davos, y la franqueza de los debates fue, a su manera, tranquilizadora. La economía mundial puede haberse ido al infierno, pero las personas no han perdido la capacidad de pensar críticamente sobre sí mismas. Una de las más críticas más articuladas vinieron de Niall Ferguson, profesor de historia en la Universidad de Harvard, quien repitió un argumento que ya ha defendido en varios libros recientes, que el dinosaurio americano está siguiendo el mismo camino de agotamiento imperial y declive de Gran Bretaña.
 
Las estrellas de rock de este año, rodeado de fans, fueron dos analistas económicos, Nouriel Roubini y Nicholas Nassim Taleb, quienes vieron venir el desastre antes que todos los demás.


Roubini sostuvo que los desiguales incentivos del antiguo sistema tenían casi garantizado el eventual crack. Las casas hipotecarias ofrecieron dudosas hipotecas subprime, por el pago de una tasa; los bancos las habían suscrito, por el pago de una tasa; los bancos de inversión los convirtieron en valores exóticos, por el pago de una tasa; las agencias de calificación les había dado un valor artificialmente elevado, por el pago de una tasa. Un sistema "trabajado", podríamos decir.
 
Taleb, ex comerciante, quien escribió el libro "El Cisne Negro", argumentó que los modelos de Wall Street supone que los banqueros en lugar de evitar tomar riesgos excesivos, eran en realidad una gran parte del problema, ya que crearon una falsa sensación de confianza en el futuro. En lugar de esperar la tranquilidad en la búsqueda de modelos, aconsejó a los comerciantes ansiosos ir a tomar una copa o hasta buscar una religión.

Es más fácil decir “sólo Dios lo sabe" que “no tengo ni idea", dijo Taleb, en lo que podría ser un lema para la reunión de Davos de este año.
THE WASHINGTON POST. 31-1-2009
 
 
 
 
Francia. Le Monde
DEBER DE ESCUCHAR
 
Hace seis meses (...) Sarkozy fanfarroneó ante el consejo nacional de la UMP: “Ahora, cuando hay una huelga en Francia, nadie la percibe”. Y tenía razón. En este país, donde la crisis ha reavivado el sufrimiento social, la conflictividad es mucho menos elevada de lo que dice la leyenda gestada fuera de nuestras fronteras, pero las huelgas se ven.
El jueves, 29 de enero, los ocho sindicatos (...) que, por primera vez desde 2006, convocaban conjuntamente a manifestarse han sacado adelante su apuesta. En las doscientas manifestaciones que han recorrido Francia, la participación ha oscilado entre 1 millón de personas, según la policía, y 2,5 millones, según la CGT, lo mismo que en 2006 contra la CPE y en 2003 contra la reforma de las pensiones.
Por encima de las rituales guerras de cifras, dos evidencias se imponen. De un lado, la inédita amplitud de las comitivas de manifestantes en las ciudades medianas (...) De otro lado, la participación, más numerosa de lo previsto, de los trabajadores del sector privado, que han superado en número a los del sector público.
Ciertamente, el 29 de enero no ha sido el “jueves negro” anunciado (...) Sarkozy se ha felicitado de que “la perturbación de los viajeros y las familias ha sido limitada”. Pero el jefe del Estado cometería un error recreándose con esta menor perturbación. El éxito de los sindicatos demuestra que la crisis, lejos de fomentar en los asalariados la resignación, no ha impedido a los inquietos, los descontentos y los encolerizados expresarse. A ojos de una opinión pública que sostenía la huelga, la ausencia de parálisis ha asegurado la popularidad de la movilización.
¿Y ahora qué? Nicolán Sarkozy ha evocado una “inquietud legítima”, “un deber de escuchar” y “una gran determinación para actuar”. (...) Lo sabio será poner en práctica este “deber de escuchar” antes que el sufrimiento social tome otras vías. Fuera de los canales sindicales.
LE MONDE. 30-1-2009
 
 
 
Francia. Le Figaro
EL MUNDO DE DESPUÉS
 
En la izquierda y ciertos sindicatos, muchos pretenden hacer de la jornada de ayer el gran giro del quinquenato. El momento donde el curso de un mandato bascula. Donde se actuaba hasta entonces, pero ya no se actúa después. Hay grandes evidencias de que este no será el caso.
 
No porque la movilización fuera débil, pues fue fuerte, incluso aunque haya estado lejos de la marea humana que esperaban los organizaciones sindicales. Tampoco porque la “metereología social” deje indiferente a Sarkozy, puesto que en el Eliseo se la ausculta minuciosamente día tras día. Si el jefe de Estado quiere seguir el camino emprendido en 2007, no tiene elección. Una política de renuncia anunciada firmaría el fin de la “ruptura” y haría de los tres próximos años un largo período perdido (...) nadie se lo imagina (...) pues, se admire o se deplore, “sarkozysmo” no rima con inmovilismo (...)
 
Sin embargo, no se puede barrer de un plumazo un día como el de ayer. Es una señal. Nadie puede negar que Francia vive un momento de frustraciones, de angustias y de miedos (...) El peligro para Sarkozy, no son estas grandes manifestaciones (...), sino sobre todo ese malestar difuso y creciente nacido de la crisis financiera y las deprimentes perspectivas que dibuja.
 
En realidad, hace mucho tiempo que no se había visto a un ejecutivo afrontar una situación tan peligrosa. Y había, en los manifestantes de ayer, un poco de falsa ingenuidad o de verdadera maldad, de hacer responsable al jefe del Estado de esta situación. Aunque le guste ser “omnipresidente”, no es para nada responsable del hundimiento del planeta financiero (...)
 
En el Eliseo se acostumbra a hablar desde septiembre del “mundo de antes” y el “mundo de después”. El “mundo de después” ya esta aquí. ¿La “cota de alerta social” es más alta o más baja que en el anterior? Nadie lo sabe (...)
LE FIGARO. 30-1-2009
 
 
 
México. El Diario de Ciudad Juárez
ESTADOS UNIDOS NOS INFECTA
Rafael Loret de Mola
 
Cómo comenzó el terremoto financiero mundial? Podemos precisar en donde se dio el epicentro: en Estados Unidos y, concretamente, en Wall Street, el distrito situado al sur de Manhattan que reina sobre los lineamientos económicos del orbe.
 
Al este, la sede de las Naciones Unidas parece rebasada ante el poder del capital y sus dueños, supeditada la política al mandato de los intocables consorcios, bancos y bolsas, que copan a la Casa Blanca y a sus perentorios huéspedes. El nuevo presidente, Barack Obama, debe estar recibiendo cursos intensivos en la materia para asimilar esta realidad insoslayable bastante más evidente que sus ‘buenas intenciones’.
La crisis tiene su origen en la especulación desmedida de los inversionistas norteamericanos y en la ausencia de directrices, por parte de la extinta administración de George Bush junior, para regular los mercados sin sobreproteger a las empresas y bancos de los Estados Unidos en su pulso con el ‘euro’ (...)
En medio, por supuesto, nos quedamos la mayor parte de los seres humanos, nacidos para ser copados por los financiamientos, primero, y las deudas, después, en beneficio de una apretada casta de banqueros intocables y siempre amparados por sus respectivos gobiernos. No pierden nunca porque les queda, en todo momento, la posibilidad de ser rescatados por las estructuras oficiales en caso de una debacle.
Cada mandatario ha debido explicar a sus gobernados la manera como, oportuna y eficazmente, debieron salir al rescate de los ‘ahorradores’ inyectándoles millones de dólares a los bancos que mostraban síntomas de colapso o estaban francamente al borde del abismo.
La quiebra de algunas instituciones norteamericanas desató la alarma general y los gobiernos, muy puntuales, corrieron a salvar a las instituciones de crédito en aras, dijeron, de proteger a los clientes de éstas (...)
Por decirlo de alguna manera, lo anterior significó que los ejecutivos políticos, garantes se supone de las soberanías nacionales, tomaran perfiles, condiciones y funciones de los gerentes de sucursales para paliar los efectos devastadores generados por el irresponsable proceder de los especuladores y del gobierno más proteccionista del mundo, el de los Estados Unidos.
En México, como ya hemos analizado, los efectos se multiplicaron porque el mercado interno, rebosante de dólares amen de las reservas récord en esta divisa en el Banco de México, fue objeto de un saqueo automático por parte de los bancos de origen europeo, sobre todo españoles, y estadounidense quienes adquirieron dólares masivamente para especular con ellos en otros territorios y asegurarse ante la caída momentánea del euro y la libra.
Por decirlo sin eufemismos: los pobres de América Latina acabamos financiando a los ricos del viejo continente quienes, con cuello blanco y todo, gozan de todos los privilegios oficiales, incluyendo los salvamentos oportunos cada vez que las emergencias llegan (...) es como si de manera cíclica fuera necesario aumentar el número de damnificados por la economía mientras los dueños de capitales siguen multiplicando sus haberes.
Los demás, millones de trabajadores depauperados, seguiremos fieles a nuestro destino: optar por financiamientos para sobrevivir y luego quedar atados, de por vida, a las deudas impagables que nos chuparán bastante más que la sangre. La tendencia, por supuesto, no parece reversible.
Las consecuencias están a la vista: los bancos sobrevivieron al colapso pero el desempleo y el hambre aletean por doquier.
La crecida de la desocupación ha encendido las alertas en el llamado ‘primer mundo’ mientras, al sur, en donde comienza también Latinoamérica, la devastación podría ser bastante peor: esto es con conatos de rebeldía alimentados en la brutal y sostenida desigualdad social. Y, por supuesto, no se tendrán a mano muchas salidas. 
EL DIARIO DE CIUDAD JUÁREZ. 28-1-2009
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