Sanidad en desguace

Una sanidad al servicio del pueblo

Contra los recortes y la venta de la sanidad a los grandes capitales extranjeros es necesaria una sanidad cientí­fica, preventiva y democrática.

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27-11-2014
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La senda por la que se conduce la sanidad española exige otro camino. Más allá del corsé sanidad pública/sanidad privada, hace falta una sanidad contra los recortes y al servicio del pueblo.
 Una sanidad al servicio del pueblo
La senda por la que se conduce la sanidad española exige otro camino. Más allá del corsé sanidad pública/sanidad privada, hace falta una sanidad contra los recortes y al servicio del pueblo.

Una sanidad en desguace y venta
    El tejido sanitario en España está sufriendo un doble traqueteo.
La sanidad pública sufre un proceso de inexorable desguace.
    Dos años después del decretazo sanitario, desde abril de 2012, al menos 873.000 personas han perdido el derecho a la asistencia sanitaria (según cifras del Gobierno).
    En cinco años, la sanidad pública ha perdido 53.000 trabajadores. De 505.185 en 2012 a 476.689 en 2014. Un 5,6% menos.
    Casi un 15% de los pacientes no pueden tomar la medicación porque no puede hacer frente al copago sanitario.
    Los presupuestos sanitarios han perdido casi 7.200 millones de euros, traducido en cierres de plantas, quirófanos, servicios, despido de profesionales, listas de espera, copagos...

"¿Cómo levantar una sanidad pública blindada de la intervención de los tiburones de las finanzas y los gigantes farmacéuticos por encima de la salud?  "

     La sanidad privada sufre un proceso de concentración y monopolización por parte de los grandes fondos de inversión y aseguradoras extranjeras, especialmente anglonorteamericanas.

    Enfrentarse a los recortes e impedir la venta de la sanidad a los grandes capitales es el punto de partida para mantener el tejido sanitario en manos nacionales y al servicio del pueblo.

    La defensa de la sanidad pública es una barrera de contención, levantada por movimientos y plataformas unitarias como la Marea Blanca, para no perder lo que se tenía, pero es necesario darle respuesta a ¿cómo levantar una sanidad pública blindada de la intervención de los tiburones de las finanzas y los gigantes farmacéuticos y tecnológicos por encima de la salud?

    La solución no puede consistir sólo en prohibir una deriva "privatizadora" por leyes, que por supuesto, sino que es debe consistir en trazar un camino, unos ejes esenciales por los que la sanidad debe invertir sus recursos.


Contra los recortes de la sanidad y su venta hace falta una sanidad orientada a prevenir, curar, ahorrar y mejorar la salud y el bienestar de la población, y un programa de medidas concretas para frenar su degradación en la perspectiva de una sanidad al servicio del pueblo como parte de un poder popular.

Tenemos que conquistar que la sanidad deje de ser un negocio para las grandes farmacéuticas y para los grandes capitales financieros, capaces de corromper a ciertas élites profesionales y altas esferas de la administración para hacerse con la gestión de atender a millones de personas con la red de la financiación pública. Esto está causando enormes padecimientos, tanto por el maluso y abuso de los fármacos como por el aumento de las listas de espera, auténticas listas de vergüenza, de denegación de auxilio. 

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Sanidad y redistribución

    Contra los recortes en sanidad y su venta, la sanidad debe de estar en total sintonía con la redistribución de riqueza que necesita el país de conjunto. Arrebatarle los miles de millones que se llevan los grandes vampiros de la banca nacional y sobre todo extranjera es lo que puede permitir liberar recursos sobrados para destinarlos a una sanidad que garantice la asistencia universal y gratuita, orientada a los intereses y necesidades populares y que pueda ser puesta como ejemplo ante el mundo entero.
El aumento de la inversión pública en sanidad y dependencia hasta la media de la eurozona (7,4% del PIB) es una exigencia, al tiempo que es urgente derogar las medidas de copago y exclusión de amplios colectivos como inmigrantes sin papeles. Está demostrado que el incremento en la desigualdad de ingresos produce un aumento de problemas de salud, un peor uso de los medicamentos y un incremento general del sufrimiento.

Por tanto: anulación del copago farmacéutico y hospitalario y de la exclusión de medicamentos básicos de la Seguridad Social y reintegración de los inmigrantes sin papeles en el sistema público gratuito de salud. Revertir la privatización sanitaria, poniendo los medios para recuperar el patrimonio sanitario cedido a los grandes capitales, aseguradoras, constructoras o fondos de inversión.

"La sanidad moderna requiere de una financiación abundante, también requiere tomar medidas drásticas para evitar el despilfarro, la corrupción y el saqueo del dinero público "  

    Es necesaria una auditoría ciudadana y profesional de la deuda que arrastran los hospitales, de las cuentas de fundaciones, de los contratos con las farmacéuticas, de los sueldos que cobran los altos cargos sanitarios, puesto que, de la misma forma que la sanidad moderna requiere de una financiación abundante, también requiere tomar medidas drásticas para evitar el despilfarro, la corrupción y el saqueo del dinero público por parte de las grandes empresas monopolistas (insumos, tecnología, farmacéuticas), los responsables políticos de la sanidad y las aristocracias profesionales (gerentes, médicos...) aupadas por ellos.

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Sanidad para prevenir

    Contra los recortes en sanidad, una sanidad que prevenga.  Una sanidad donde el protagonismo lo tenga la Atención Primaria, donde se promueve el trabajo en equipo y el número de cartillas que lleve cada médico le permita tener visitas con tiempo holgado y, tal como reivindican diferentes plataformas y asociaciones médicas, llevar tareas de educación en salud, investigación sobre problemas de salud pública (como las polémicas antenas de telefonía móvil) y de atención como auténtico médico "de cabecera". Médicos que promuevan la nutrición sana y económica frente a la nutrición basura a la que condena la crisis a miles de familias.

"Que la atención primaria pase a ser el eje dirigente de la sanidad"

    Es imprescindible una auditoría ciudadana y profesional sobre el número de médicos necesarios para cubrir las necesidades de la población. Para empezar que no falte ni un pediatra ni un servicio de urgencias allí donde había uno antes de la crisis.

Por tanto: Que la atención primaria pase a ser el eje dirigente de la sanidad, una atención primaria integrada con los servicios sociales, frente a una sanidad altamente tecnologizada.

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Sanidad científica


    Contra los recortes en sanidad y las listas de espera, auténtica omisión de auxilio, una sanidad que cure lo más rápido posible. Donde los horarios y los calendarios de trabajo los marque el diagnóstico y sanación del paciente de acuerdo a los criterios científicos marcados por las asociaciones profesionales. Y donde el médico tenga plena facultad y arbitrio para decidir cuál es la mejor y menos tóxica de las terapias que le convienen al paciente.

"diagnóstico y sanación del paciente de acuerdo a los criterios científicos marcados por las asociaciones profesionales"

    Es necesario auditar de forma independiente qué problemas sociales se están medicalizando con fines lucrativos, especialmente en psiquiatría, para promover formas no tóxicas de tratamiento. Deben ser comités independientes de profesionales y asociaciones de enfermos que evalúen la necesidad de introducir nuevos fármacos como la controvertida vacuna del papiloma.
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Sanidad y más democracia

    Contra los recortes en sanidad, una sanidad democrática, gestionada directamente por cooperativas de profesionales sanitarios junto a asociaciones de enfermos, de defensa del paciente, de vecinos… que decidan la línea médica, el sistema de funcionamiento y los presupuestos, que promuevan la participación ciudadana en la mejora y desarrollo de una sanidad de todos.
    De la misma forma que el éxito de la Marea Blanca se ha debido a su carácter unitario, la gestión del patrimonio sanitario debe también contar con la participación unitaria de los que lo usan y trabajan en él, y no de los gerentes y directores de centros.

"La participacion de las asociaciones profesionales y de enfermos en la gestión de presupuestos y línea medica"

   Una sanidad garante de la salud de los ciudadanos, que exija justicia, investigación independiente y atención a las víctimas de negligencias y atentados a la salud pública (caso Agreal, caso Lipobay, caso dializadores de Baxter, caso Talidomida, Síndrome Tóxico...)


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Sanidad para ahorrar

     Contra los recortes y la venta de la sanidad hace falta una sanidad que ahorre al servicio del pueblo. Es necesario un recorte, el recorte drástico y redistribución de los sueldos y gastos suntuosos de los altos cargos y el recorte de los sobreprecios que obtienen farmacéuticas y empresas de insumos y tecnología sanitaria. La renegociación a la baja del precio de los medicamentos como hacen países como Brasil o Suráfrica es una necesidad que clama al cielo en un país como el nuestro, el segundo mercado farmacéutico mundial.

"La renegociación a la baja del precio de los medicamentos como hacen países como Brasil o Suráfrica"

Por tanto: Rebaja del gasto farmacéutico, mediante una central de compra estatal que diversifique sus pedidos a países como Brasil, India o Sudáfrica, que venden sus genéricos hasta un 90% más baratos que las grandes multinacionales farmacéuticas.
   




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