La recesión obliga a más de 80.000 personas a la economí­a sumergida.

Ilegalidad obligada

Y Zapatero y su equipo económico seguirán mirando hacia otro lado, hacia el lado oscuro de las grandes finanzas y de los magní­ficos beneficios

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27-01-2009
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Esto es lo que se desprende del estudio de la última Encuesta de Población Activa, donde la ocupación cayó un 3% en el 2008 pero las cotizaciones a la Seguridad Social cayeron más, el 3,4%, ese desfase es el que da indicios de esa cifra de trabajadores en situación irregular.
    
CC.OO denuncia que se ha vuelto ha incrementar el trabajo de inmigrantes sin papeles y que incluso se prefiere contratar a éstos frente a los legales para ahorrarse cotizaciones a la Seguridad Social.
    
Los autónomos también están bajo sospecha, y eso que son uno de los sectores más resistentes a la crisis dado que su cotización es su única garantía de pensión, pero al estar con la soga al cuello optan por la ilegalidad.
    
Esta realidad que parece tan evidente en tiempos de crisis, donde miles de pequeñas y medianas empresas están al borde de la quiebra o manteniéndose como buenamente pueden, el Gobierno en su afán de ocultar la verdad y lo que esta crisis puede suponer para la gran mayoría de la población, niega estos análisis. Como no salen en las encuestas ni en las estadísticas, no existen.
    
Se está produciendo, y esto es lo que niega el Gobierno de Zapatero, un ajuste estructural duro de la economía española como ya se dio con las reconversiones industriales de los años ochenta, que afecta a todos los sectores pero de desigual manera, panorama muy negro para los trabajadores, autónomos y pequeña y mediana empresa y justo lo contrario para banqueros, hoy Emilio Botín apunta que los beneficios del Santander serán magníficos, y los grandes monopolios, que ajustan su producción y sus plantillas, se acogen a las ayudas estatales y obligan al cierre o a la ilegalidad a los autónomos y pequeñas empresas que trabajan para ellos, que es lo que está sucediendo en los monopolios del automóvil. Como siempre, hay dinero estatal para los grandes y migajas para los que lo necesitan imperiosamente.
    
La situación es que ante este ajuste de la economía que implica un deterioro sustancial de las condiciones de vida el Gobierno demuestra una inoperancia supina, ninguna medida, ninguna alternativa. Por desgracia,  todo apunta a que las cifras del paro van a seguir aumentando. Que seguirá el cierre de empresas y el aumento, producto de éstas, de la economía sumergida, con lo que esto supone en pérdida de nivel adquisitivo y de futuro.
    
Y Zapatero y su equipo económico seguirán mirando hacia otro lado, hacia el lado oscuro de las grandes finanzas y de los magníficos beneficios.
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