Brasil lucha contra la impunidad

Brasil: la lucha contra la impunidad de la dictadura militar

La impunidad de los responsables de la dictadura brasileña puede estar cerca de su final.

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27-01-2009
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A diferencias de Argentina y Chile, que también vivieron duras dictaduras, Brasil nunca enjuició a nadie por asesinatos y torturas cometidas por el régimen castrense. A diferencias de Argentina y Chile, que también vivieron duras dictaduras, Brasil nunca enjuició a nadie por asesinatos y torturas cometidas por el régimen castrense.
La memoria histórica está, en Brasil, en boca de todo el mundo. Pese a las dificultades, la sociedad brasileña se está movilizando para hacer valer su derecho a la verdad. De hecho, 2008 estuvo marcado por diversas acciones contra militares de la dictadura.

"El movimiento para la apertura de los archivos y castigo de los torturadores tiene mucha fuerza. Es necesario que se limpie de una vez nuestra historia", asegura Maria Amélia Teles, de la Comisión de Familiares de Presos y Desaparecidos Polí­ticos.

La sociedad civil brasileña está gritando sin complejos abrir los archivos de la dictadura que realmente interesan los de la inteligencia militar, justamente los que las Fuerzas Armadas alegan haber destruido.

Las torturas, la persecución a los subversivos, las listas negras y la forma en que los militares se deshací­an de los cuerpos en cementerios clandestinos están registrados en documentos similares a los que fueron quemados de forma criminal y clandestina en la Base Aérea del Estado de Bahia en 2004.


En un decreto de diciembre de 2002, el entonces presidente Fernando Henrique Cardoso instituyó la figura del "secreto eterno", o sea, plazos renovables indefinidamente. Inácio Lula da Silva mantuvo la determinación a través de medida provisoria de diciembre de 2004 y de la ley 11.111, de mayo de 2005. En la ley 11.111, el acceso a los documentos considerados "ultrasecretos" queda impedido por 30 años.

A diferencia de otros vecinos del Cono Sur, Brasil no revisó una ley promulgada por el régimen castrense en 1979, que liberó a presos polí­ticos, y amnistió a militares que hubieran cometido abusos y a sus opositores.

A diferencias de Argentina y Chile, que también vivieron duras dictaduras, Brasil nunca enjuició a nadie por asesinatos y torturas cometidas por el régimen castrense.

La impunidad de los responsables de la dictadura brasileña puede estar cerca de su final. Por primera vez, los militares serán investigados por los crí­menes cometidos durante la dictadura, entre 1964 y 1985.

El fiscal Ivan Cláudio Marx, de Uruguaiana (Rio Grande do Sul), solicitó el jueves a la Policí­a Federal la investigación de la desaparición del italoargentino Lorenzo Ismael Viñas, en 1980, y del padre argentino Jorge Oscar Adur. Estos crí­menes están atribuidos a la Operación Cóndor, el esquema de represión polí­tica que limpió de opositores Chile, Argentina, Paraguay y Brasil durante sus dictaduras.

Acabar con la ley de amnistí­a es vital para consolidar la democracia en Brasil. En mayo de 2008, no podemos confundir amnistí­a con amnesia.
El poder del ejército en el estado Brasileño todaví­a es muy fuerte, se plantea una fuerte resistencia por parte de la nomenclatura militar a tratar este tema.

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