La lista D3M de Batasuna tiene problemas para recoger firmas

Ibarretxe tiene un problema

Un sector de la llamada "izquierda abertzale" está harto de las actuaciones de ETA. En otros hay miedo a aparecer en las marcas electorales de ETA y ser centro de atención policial y judicial.

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26-01-2009
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La detención y enví­o a prisión por el juez Garzón de los encargados de reconstruir la ilegalizada Batasuna, y las dificultades que está teniendo la lista D3M de Batasuna para recoger las firmas que les permitan presentarse a las elecciones autonómicas del 1 de marzo, son dos noticias encadenadas que vienen a poner de manifiesto el retroceso del nacionalismo étnico. La detención y enví­o a prisión por el juez Garzón de los encargados de reconstruir la ilegalizada Batasuna, y las dificultades que está teniendo la lista D3M de Batasuna para recoger las firmas que les permitan presentarse a las elecciones autonómicas del 1 de marzo, son dos noticias encadenadas que vienen a poner de manifiesto el retroceso del nacionalismo étnico.
Garzón ha enviado a prisión a los 8 detenidos acusados de integración en ETA y tratar de reconstruir la ilegalizada Batasuna. El auto del juez pone de manifiesto que el partido D3M es el centro organizativo de la nueva Batasuna y otras entidades de la izquierda abertzale convertidas en “un todo orgánico a las órdenes de ETA”. Y explica cómo la banda terrorista instrumentaliza D3M y Askatasuna, tal y como hizo antes con PCTV y ANV, con el objetivo de “burlar a las instituciones del Estado y conseguir estar presentes en las mismas para así dar cumplimiento a la estrategia terrorista de ETA”.
 
Mientras, los promotores de la lista de D3M están teniendo dificultades para recoger las firmas necesarias para constituirse como agrupación electoral y poder presentarse a las elecciones del 1 de marzo. Hasta el punto de que un histórico, Tasio Erkizia, se ha visto obligado a hacer un llamamiento a “unir fuerzas” para que D3M pueda presentarse. También sus colegas de Askatasuna tienen serios inconvenientes para completar los puestos de relleno en sus listas electorales.
Por un lado, cada vez es mayor el sector de la llamada “izquierda abertzale” que está harto de las actuaciones de ETA. Por otro, empieza a hacer mella el miedo a aparecer en esas listas y convertirse en centro de atención policial y judicial como parte del entramado de apoyo al terrorismo.
 
Todo esto no es más que una manifestación del retroceso del nacionalismo étnico y excluyente: el retroceso del PNV de Ibarrertxe, tal y como expresaron las urnas en las últimas citas electorales; y el retroceso del entorno de la banda terrorista.
Hace cuatro años, en un día les sobraba tiempo para reunir las firmas y los candidatos. El entorno de ETA funcionaba como un cuerpo militarizado. Pero el cerco policial y judicial, retomado tras el fracaso de las negociaciones, y sobre todo la persistencia de la rebelión democrática están dando sus frutos.
 
Las dificultades de D3M y Askatasuna, son también un problema para el régimen de Ibarrtexe y sus planes. Porque en su estrategia necesitan, no sólo de los pistoleros en momentos determinados, sino de la red de sicarios que en cada pueblo o barrio ejecutan la kaleborroca, persiguen, amenazan, insultan, extorsionan, marcan con dianas a las víctimas… Es decir, cumplen su papel alimentando el miedo en la sociedad vasca.
De ahí que se opongan sistemáticamente (como ha hecho ahora el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, contra las detenciones de Garzón, que ha calificado de “preventivas, sin saber las razones”) a todas las medidas judiciales y policiales contra la el entorno etarra.
 
* Javier Madrazo, coordinador de EB-IU, también se opone y se mantiene como colaborador necesario del régimen. “La operación tiene una clara motivación política… Conociendo la arbitrariedad y el afán de notoriedad del juez Garzón, me temo que carece de base legal”.
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