Ciencia

Cómo dominó el Oxí­geno la Atmósfera

Modelo desarrollado por Mark Claire y David Catling, de la Universidad de Washington, y Kevin Zahnle, de la NASA.

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26-01-2009
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La procedencia del oxí­geno de nuestra atmósfera, de la cual forma el 24 por ciento, ha sido sometida a múltiples hipótesis, pero ninguna de ellas ha logrado explicar en su totalidad por qué motivo sucedió al menos 300 millones de años después de las primeras fotosí­ntesis bacterianas. La procedencia del oxí­geno de nuestra atmósfera, de la cual forma el 24 por ciento, ha sido sometida a múltiples hipótesis, pero ninguna de ellas ha logrado explicar en su totalidad por qué motivo sucedió al menos 300 millones de años después de las primeras fotosí­ntesis bacterianas.
El suministro de oxigeno se inicia con las cianobacterias, oganismos unicelulares acuáticos que sobrevivían gracias a la fotosíntesis, es decir, la conversión del dióxido de carbono y el agua en carbono orgánico y oxígeno libre. Este proceso incrementaba gradualmente la concentración de oxígeno libre en el agua, hasta llegar a su saturación, y así poder salir a la atmósfera.
 
Pero según el modelo desarrollado por Mark Claire y David Catling, de la Universidad de Washington, y Kevin Zahnle, de la NASA, existen dos razones por las cuales se demoró en 300 millones de años el dominio del oxígeno en la atmósfera:
La primera razón es la abundancia de gases volcánicos en la atmósfera, los cuales consumían grandes cantidades de oxígeno libre, formando nuevos compuestos.
La segunda es otro gran “devorador” de oxígeno: el hierro, bien de la propia corteza terrestre, bien procedente del espacio exterior gracias a los meteoritos. El proceso de oxidación del hierro también supuso un alto consumo de oxígeno libre.
 
En estas condiciones, el metano fue el gas atmosférico dominante, y junto con un Sol más débil y frío que el de hoy, estas altas cantidades de metano dieron lugar a un “efecto invernadero”. Estas altas concentraciones de metano llegaron hasta las capas altas de la atmósfera, donde las radiaciones ultravioletas descompusieron el metano, y el hidrógeno libre salió hacia el espacio. Esta descomposición del metano, y la consiguiente escapada del hidrógeno liberado hacia el espacio exterior, incrementó la cantidad de oxígeno libre en la atmósfera, y el “efecto invernadero” ocasionado por el metano cesó con rapidez, haciendo que la temperatura media de la Tierra descendiese hasta 30 grados centigrados. Como no había hidrógeno suficiente para consumir el oxígeno, pudo finalmente acumularse en grandes cantidades.
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