Pugna iraní­ y arabe por Gaza

Alí­ y Omar se disputan Gaza

Las dos candidatas a cabezas del mundo islámico luchan por extender su influencia en Gaza

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26-01-2009
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Al mismo tiempo que Barack Obama anuncia un cambio de orientación hacia Irán, colocando al paí­s persa entre las prioridades de su diplomacia y que Merkel adelanta la próxima visita a Teherán del ex canciller alemán Gerhard Schroeder en calidad de enviado especial alemán, el régimen de los Ayatolás no cesa de protagonizar acciones diplomáticas audaces. Irán está rentabilizando su apoyo a la causa palestina para postularse como candidato firme a ser la cabeza del mundo islámico.
 (EFE) Mujer iraní­ en una manifestación ante la embajada francesa en Teherán.
(EFE) Mujer iraní­ en una manifestación ante la embajada francesa en Teherán.
Al mismo tiempo que Barack Obama anuncia un cambio de orientación hacia Irán, colocando al paí­s persa entre las prioridades de su diplomacia y que Merkel adelanta la próxima visita a Teherán del ex canciller alemán Gerhard Schroeder en calidad de enviado especial alemán, el régimen de los Ayatolás no cesa de protagonizar acciones diplomáticas audaces. Irán está rentabilizando su apoyo a la causa palestina para postularse como candidato firme a ser la cabeza del mundo islámico.
El presidente del parlamento iraní, Ali Larijani, sostuvo consultas telefónicas por separado con los presidentes parlamentarios indonesio y sirio, Agung Laksono y Mahmoud Abrash, para tratar formación de una troika encabezada por Teherán, que organice la reconstrucción de Gaza. Asimismo, anuncio que Irán reconstruirá la sede del Parlamento palestino en Gaza, destruida durante la reciente ofensiva israelí contra la franja.

Larijani instó también a la troika “que urja a los 40 miembros de la Asamblea Parlamentaria Asiática y a los países árabes a prestar su asistencia al oprimido pueblo palestino”, y propuso que "la próxima reunión de la troika  sobre Gaza se sostenga en la franja costera devastada". 

El régimen iraní retoma la iniciativa sobre Gaza, ya que la semana pasada la élite de las burguesías de los países árabes reunidos en Kuwait, arropando al presidente de la ANP Mahmoud Abbas, se comprometieron –en especial Arabia Saudí- con una donación de 1000 millones de dólares para la franja.

No es filantropía ni una observación piadosa de los preceptos del Corán. La cuestión de Gaza –y por extensión de Palestina- se ha convertido en un punto donde convergen, además de las fricciones de EEUU con Irán, también la pugna que libran los riquísimos jeques petrolíferos del Golfo Pérsico (Arabia Saudí, Emiratos Arabes Unidos) –que se conforman cada vez más como la cabeza de una incipiente burguesía pan-arábica en formación, lo que podríamos denominar burguesía ectoplasmática arabe- con el régimen de los Ayatolás iraníes.
El conflicto sunnies-chiíes esconde –como todas las guerras religiosas- una contradicción de clase, una pugna de dos proyectos imperialistas para el mundo islámico.

El enfrentamiento arabe y persa pasa ahora por un compromiso ante el problema palestino, ante la imposibilidad de cerrarle el paso a Teherán en Oriente Medio. Los intereses de las distintas potencias empujan ahora –contradictoriamente- a la formación de un gobierno palestino de unidad nacional entre Fatah y Hamás. La influencia sobre Gaza y por ende sobre una Palestina reconciliada, es clave no sólo para Washington o Berlín, sino también para Ryad y Dubai y por supuesto para Teherán.
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