Literatura

Plata Quemada

Ricardo Piglia inventa un lenguaje cuya violencia está a la altura del suceso trágico que reconstruye

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26-01-2009
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Ricardo Piglia (Argentina, 1941) es un predecesor y un maestro de la nueva gran literatura hispánica que ha proseguido la calidad literaria de los grandes escritores del "boom", desde unos nuevos presupuestos y no como mero epí­gono de aquellos. Su novela "Respiración artifical" (1980) marca un gozne en la historia literaria hispanoamericana, amén de ser una de las diez mejores novelas de la literatura argentina. Ricardo Piglia (Argentina, 1941) es un predecesor y un maestro de la nueva gran literatura hispánica que ha proseguido la calidad literaria de los grandes escritores del "boom", desde unos nuevos presupuestos y no como mero epí­gono de aquellos. Su novela "Respiración artifical" (1980) marca un gozne en la historia literaria hispanoamericana, amén de ser una de las diez mejores novelas de la literatura argentina.
Sin embargo, no sería hasta 1997, con la publicación de su tercera novela, “Plata quemada”, con la que obtuvo el Premio Planeta de Argentina (otorgado por un jurado en el que estaban los escritores Roa Bastos, Mario Benedetti y Tomás Eloy Martínez), que Piglia pasaría a ser conocido –y reconocido– en España como uno de los escritorios más extraordinarios de nuestra lengua. 

En “Plata quemada” Piglia aborda el reto de reconstruir un hecho real. Se trata de una crónica policial que tuvo como escenarios Buenos Aires y Montevideo en 1965. En septiembre de ese año una banda asalta de forma sangrienta un banco en San Fernando, provincia de Buenos Aires. En la gestación del atraco participan tambien varios políticos y policías que se harán con parte del botín una vez consumado el robo. El plan se cumple. El atraco se hace. Pero, en la huida, los autores directos del robo deciden traicionar a sus socios y escapar con toda la “plata”. La policía no lo va a permitir y desarrolla una operación de acoso implacable, hasta que los cerca y los aniquila.

Piglia tuvo acceso a los materiales confidenciales del caso: los legajos judiciales, las transcripciones secretas de la policía, las declaraciones testimoniales, y también a la amplia crónica periodística de la época. Todo ese material documental permitió a Piglia no sólo una reconstrucción minuciosa de los hechos y de la época en que sucedieron, sino la posibilidad de hacer “revivir” a sus protagonistas, oírlos hablar con su lenguaje, reconstruir sus emociones extremas, vivir el drama angustioso en que se ven envueltos los cercados y su trágico y “heróico” final.

“Plata quemada” es, amén de un crónica policial, o novela “negra” si se quiere, una historia de amor, traiciones, resistencia y heroísmo, donde Malito, el Nene Brignone, el Gaucho Dorda y el Cuervo Morales –primorosamente elaborados como protagonistas de un relato impactante, con escenas absolutamente memorables– entran en la historia literaria de manera desafiante... y para quedarse por mucho tiempo.
“En la mejor tradición de la literatura argentina que intima con la violencia ilegal –dice el crítico literario del diario “Clarín”–, Piglia ha escrito una gran novela amoral”. Aunque quizás las intenciones del propio Piglia quedan mejor descritas si recordamos la cita que precede a la novela,  una cita de Bertold Brecht: “¿Qué es robar un banco comparado con fundarlo?”.

La literatura de Ricardo Piglia tiene una perpetua voluntad de experimentación. Cada una de sus novelas, cada uno de sus libros, es radicalmente distinto de los demás. En “Plata quemada” esa voluntad alcanza sobre todo al campo del lenguaje. “Quise inventar –dice Piglia– un lenguaje que tuviera la violencia que tiene la trama del libro”. Conseguirlo es una hazaña que deja casi anonadado al lector.
“Plata quemada” fue llevada al cine el año 2000 bajo la dirección de Marcelo Piñeyro. El libro está publicado en España por la editorial Anagrama.
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