Música

Buika: De Nombre Concha

Así­ Buika, hija de lo viejo y lo nuevo cristalizado en los cambios que ha sufrido la sociedad española.

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26-01-2009
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El mes de mayo del año pasado sacó a la venta su último trabajo, Buika; "La niña de fuego". Un fenómeno que corre el peligro de perderse en un mar de información saturada. Hay mucho y hay de todo. Pero Concha Buika, de la "nueva generación afro-española", ha demostrado ser un auténtico camaleón musical, un "león de tierra" negro como el azabache. El mes de mayo del año pasado sacó a la venta su último trabajo, Buika; "La niña de fuego". Un fenómeno que corre el peligro de perderse en un mar de información saturada. Hay mucho y hay de todo. Pero Concha Buika, de la "nueva generación afro-española", ha demostrado ser un auténtico camaleón musical, un "león de tierra" negro como el azabache.
Del chamai-leo (“león de tierra”) se cree popularmente que cambia de color para ocultarse, pero no es así. Su piel muda con el ambiente, la temperatura, hora del día e, incluso, con la proximidad de un rival o pareja. Así es la música de Buika, hija de lo viejo y lo nuevo cristalizado en los cambios que ha sufrido la sociedad española.
 
De familia guineana, nacida en Palma de Mallorca, criada entre gitanos y de tradición matriarcal, lleva en su cuerpo tatuados los nueve nombres de sus diosas – su bisabuela, su abuela, su madre, hermanas y sobrinas -. Ha vivido en EEUU y en el barrio madrileño de Lavapiés.
 
En una reciente crítica musical se le comparaba con cantantes como Miriam Makeba, Sarah Vaughn o Roberta Flack. Aunque la tentación de enmarcarla entre las aspirantes a “diva de la música negra” sea evidente, sólo escucharla basta para ponerse de acuerdo con que “los estilos son peor que los dictadores” como ella misma dice.
 
Chavela Vargas, Nina Simone y Tia Anica “la piriñaca” se han diluido en recuerdos para inspirar el arte de esta Cenicienta de la música – “Kitailo”, como se conoce a la Cenicienta en Guinea, es su nombre tribal y el nombre de su abuela -.
 
Como diría Lorca en su conferencia “Teoría y juego del duende”: “El ángel deslumbra, pero vuela sobre la cabeza del hombre, está por encima. […] Los poetas de musa oyen voces y no saben de donde, pero son de la musa que los alienta y a veces se los merienda […] Ángel y musa vienen de fuera; el ángel da luces y la musa da formas.
[…] En cambio, al duende hay que despertarlo en las últimas habitaciones de la sangre.”
 
Sin exageradas pretensiones, así es la música de Buika. Hace poco decía en una entrevista que “la verdad está en la piel y no en los conceptos”, como el fino desgarro que matiza su voz. Una voz que cobra más fuerza cuanto menos formas la acompañan.
En su último disco, Concha Buika nos regala un excepcional recorrido por la copla española, un desgarrador viaje por canciones de una madre patria situada justo en el centro de nuestra tierra que, como siempre, bebe de todas sus hijas. Y de esta manera les otorga más derecho a ser madre que ella misma.
 
 
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