Selección de prensa internacional

Llegó San Obama

Hispanos que viven, como dijo Martí­, "en las entrañas del monstruo", y por lo tanto lo conocen bien y no se hacen demasiadas ilusiones

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23-01-2009
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Siguiendo el recorrido por las reacciones internacionales a la llegada de Obama a la Casa Blanca hoy nos detenemos en el mundo hispano, en el norte de África y en la India.
 Llegó San Obama
Siguiendo el recorrido por las reacciones internacionales a la llegada de Obama a la Casa Blanca hoy nos detenemos en el mundo hispano, en el norte de África y en la India.
La Jornada de México –diario de tendencia abiertamente izquierdista, cuyas posiciones sobre España y en particular sobre Euskadi son particularmente tendenciosas y desafortunadas, cuando no proterroristas– reclama de Obama algo más que medidas simbólicas y ya descontadas de antemano como el cierre de Guantánamo. Exigiéndole, nada menos, que comience a “resarcir, a la brevedad, el cúmulo de agravios cometidos por la administración Bush”. Lo que plantea de inmediato dos tipos de preguntas. En primer lugar en qué debería consistir ese resarcimiento. En segundo, y más importante, ¿es que acaso Bush es el único presidente que carga sobre sus espaldas con un cúmulo de agravios? Pues si que andamos cortos de memoria.
Muchos más interesantes son los dos artículos que reproducimos a continuación, ambos escritos por hispanos que viven, como dijo Martí, “en las entrañas del monstruo”, y por lo tanto lo conocen bien y no se hacen demasiadas ilusiones.
Vicky Peláez, colaboradora habitual de distintos medios hispanos de EEUU pero que en esta ocasión escribe para el diario digital argentino Argenpress, opone los fastos de la celebración de la toma de posesión de Obama –valorados en 160 millones de dólares– a la dureza de la crisis que se abate sobre el pueblo trabajador en EEUU. Pone de relieve el contraste entre el silencio de Obama ante la criminal agresión israelí contra Gaza y lo raudo que fue en señalar a Hugo Chávez como instigador del terrorismo en Iberoamérica. Lo que lleva a dos conclusiones. La primera, que ya saben los pueblos iberoamericanos lo que les espera con la nueva secretaría de Estado. Y la segunda que las promesas de Obama se queden en eso, en promesas.
Por su parte Gabriel Lerner escribe desde Los Ángeles para el periódico neoyorquino La prensa-El Diario de Nueva York que “San Obama no existe, y el Sueño Americano murió hace muchos años”. En su artículo, Lerner echa por tierra muchas de las expectativas creadas entre las minorías –y particularmente en la hispana– acerca del alcance que para sus cada vez más castigadas condiciones de vida y trabajo pueda suponer Obama.   
El diario argelino Liberté –de orientación laica y ligeramente crítico con el régimen de su país, pero sobre todo ardoroso combatiente contra el terrorismo fundamentalista– expresa ya sus primeras decepciones con Obama. Su silencio ante la masacre de Gaza no anuncia nada bueno para el pueblo palestino ni para el Oriente Medio. Para Liberté, debajo del discurso multilateralista de Obama –aparte de un mayor diálogo con sus aliados europeos–, se esconden los intereses de la hegemonía norteamericana, que puede cambiar en la forma y el estilo, pero no en la sustancia.
Finalmente, traemos a la sección un muy interesante artículo de la revista india India Today –nada que ver con la norteamericana USA Today– que centra su atención en la reacción paquistaní ante las primeras declaraciones de intenciones del nuevo equipo de política exterior de Obama. Concentrar la maquinaria bélica yanqui en vencer en Afganistán, requiere paralelamente poner orden en Pakistán. Lo que, desde el punto de vista de Washington, exige depurar sobre todo las fuertes influencias islamistas y protalibanes en sus aparatos de Estado, singularmente el ejército y los servicios de inteligencia. Algo que sin embargo no resulta tan fácil. Ya que esta influencia no obedece tan sólo a cuestiones religiosas o ideológicas, sino a los mismos intereses del Islamabad, para quien la presencia y la fuerza político-militar de los talibanes –unidos por múltiples vínculos religiosos, tribales, familiares, económicos etc con una parte sustancial de la población paquistaní– son la garantía que Nueva Delhi, su gran rival regional, no va a envolverle en una doble tenaza, desde el este con la propia India y desde el oeste por Afganistán.
 
EEUU: JUSTICIA Y RECONSTRUCCIÓN MORAL
La recién concluida era de George W. Bush ha significado para Estados Unidos y para el mundo una profunda catástrofe en los terrenos político, económico, diplomático, social, legal y moral. En el ámbito interno, los saldos de esta devastación se expresan en la actual crisis financiera –consecuencia del desastroso y corrupto manejo de la economía por la administración saliente– y en el avance de aberraciones legales violatorias de los derechos humanos y las libertades ciudadanas, como la denominada Ley Patriótica, impulsada por Bush a instancias del ex titular del Departamento de Justicia, Albert Gonzales, que legaliza, entre otras cosas, el espionaje telefónico, la apertura clandestina de correspondencia, la intercepción de correo electrónico y la sustracción secreta de documentos personales sin que se requiera orden judicial.
Por añadidura, durante los dos periodos de gobierno de Bush la comunidad internacional presenció un auge del unilateralismo, el injerencismo y la arbitrariedad en la nación más poderosa del mundo, y el consecuente colapso de la paz, la seguridad y la legalidad internacionales. Baste mencionar, como ejemplos célebres de esta destrucción, las atrocidades perpetradas en Abu Ghraib, en Guantánamo y otros centros de detención de las fuerzas armadas estadunidenses; la institucionalización, en el marco de la “guerra contra el terrorismo”, de la tortura aplicada a quienes fueran considerados, en forma discrecional, “combatientes enemigos”; la creación de una vasta red gubernamental dedicada al secuestro y el traslado aéreo de sospechosos de terrorismo, así como las agresiones militares a Afganistán e Irak y la reciente masacre en Gaza perpetrada por Israel, el principal aliado de Estados Unidos en Medio Oriente, que dejaron en conjunto un saldo de decenas de miles de civiles inocentes muertos y pérdidas materiales incalculables.
Ante este escenario, queda de manifiesto la urgencia de una reconstrucción nacional e internacional en todos los órdenes, como afirmó anteayer el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, durante su discurso de investidura; una reconfiguración del papel de Washington en el panorama internacional, basada en la sensibilidad hacia las realidades multilaterales de la actualidad, y una nueva proyección del gobierno estadounidense ante sus propios ciudadanos y ante los habitantes de todo el planeta. En particular, y por lo que hace a los ámbitos legal y ético, es ineludible que, como señaló ayer el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, en referencia a la reciente masacre cometida por Tel Aviv en Gaza, se esclarezcan los crímenes cometidos por fuerzas militares regulares en las regiones mencionadas y se castigue a los responsables.
En esta perspectiva, es sin duda alentador que una de las primeras acciones oficiales del nuevo mandatario estadounidense haya sido la suspensión de los procesos judiciales en la prisión de Guantánamo (...)
Es necesario que el nuevo gobierno de Estados Unidos comience a resarcir, a la brevedad, el cúmulo de agravios cometidos por la administración Bush en contra de los ciudadanos de ese país, los habitantes de los territorios ocupados por su maquinaria bélica y la humanidad en su conjunto. Si no se procede de esa forma, la reconstrucción propuesta por Obama sería, en lo moral, un ejercicio de simulación, y la honestidad y la veracidad del nuevo mandatario quedarían en entredicho en forma prematura.
LA JORNADA. 22-1-2009
 
FASTUOSA ASUNCIÓN EN TIEMPOS DE HAMBRE
El pasado es la causa del presente y el presente será la causa del futuro. (Abraham Lincoln).
Vicky Peláez

La publicación de esta columna coincide con uno de los días más importantes en la historia de los Estados Unidos: la asunción de Barack Hussein Obama como el primer presidente negro en la historia del país. La mayoría de los norteamericanos, al igual como el resto del planeta, cansados de violencia, guerras y atemorizados por la crisis económica globalizada le desean grandes éxitos para cumplir con su promesa del “nuevo comienzo en una época nueva”. Pero, si se esperaba la acción de un hombre cauto desde el inicio, ya comenzaron las desilusiones, lo demuestra el archimillonario festejo de toma de mando, mientras millones pierden trabajo y otros tantos no tienen ni para comer.
El flamante presidente Obama sabe muy bien que la economía estadounidense se está deteriorando a un ritmo acelerado y el desempleo ya superó el 8.0 por ciento con más de 12 millones de personas sin trabajo. El sector financiero sigue deteriorándose y hay quiebra vertiginosa de empresas industriales, de servicio y de los medios de comunicación, lo que puede convertirse en una crisis social de impredecible magnitud. Las dos guerras están desangrando a EE.UU. financiera y físicamente sin que ningún líder del país se atreva a decir No al estúpido proyecto de la “guerra permanente de la destrucción creativa” activada por Bush y sus “iluminados”.
¿Tendrá valor suficiente Barack Obama para “iniciar el nuevo comienzo” como prometió en sus discursos usando sus dones de orador?. Dos días antes de su juramentación, como por una señal mágica Israel paró la masacre de palestinos y Ucrania prometió a Europa no robar más el gas procedente de Rusia. Mientras tanto Obama mantuvo silencio frente a estos hechos utilizando la táctica de su héroe: Abraham Lincoln.
Parece que la premisa de Lincoln de seguir los acontecimientos sin tratar de controlarlos le gustó tanto a Barack Obama que ignoró la creencia de su héroe en la supremacía blanca. En 1848 Lincoln rechazó denunciar la Ley del Esclavo Fugitivo, escribiendo… “odio cómo están cazando a estas pobres criaturas sin embargo prefiero cerrar mi boca y mantenerme quieto”. Obama hizo lo mismo en estos días del genocidio de Israel en Gaza. No dijo ni una palabra mientras 1,200 palestinos eran asesinados, de ellos más de 410 niños y 500 mujeres y 6,000 heridos. Dijo que callaría hasta ser presidente. Como si sus futuras palabras borrarían tanto horror.
Sin embargo, cuando escuchó el nombre de Hugo Chávez le sobraron palabras para ofender. Dijo que “Venezuela es un obstáculo para el desarrollo en América Latina y es un país exportador del terrorismo”. Ya podemos imaginar lo que le espera a América Latina con Obama y su secretaria de Estado, Hillary Clinton. Los dos quieren salir de Irak dejando allí bases militares y ampliar la guerra en Afganistán, involucrando de paso a Pakistán.
El austero Lincoln, quien alguna vez puso “el grito en el cielo” al enterarse sobre el gasto en la decoración de la Casa Blanca indicando que era inmoral hacer un gasto tan fatuo mientras sus tropas iban descalzas, ahora estaría escandalizado de que Obama haya gastado 160 millones de dólares para su fiesta de toma de mando, el más grande en la historia de este país. Pero al igual que todos, hoy Abraham Lincoln estaría cruzando los dedos para que las promesas del nuevo presidente no queden sólo en eso… promesas, y que al final sea el pueblo quien cargue con el bulto pesado que deja el aborrecido George W. Bush.
ARGENPRESS. 21-1-2009
 
LLEGÓ SAN OBAMA
Gabriel Lerner
Me entero que alguien encontró un perfil de Obama en una tostada. Otro, en la corteza de un árbol o en una servilleta.
Me dice mi hijo menor Jeremy que Peter Parker se encontró con él y que así se publicó en el nuevo Comic Book de Spiderman, que aparece todos los miércoles.
Es que se vino San Obama, o el Rey Obama I, el salvador, el San Perón de los gringos, el Magic Negro para racistas y chistosos, aquel que va a redimir a Estados Unidos de ocho años de ignominiosa rapiña, del gobierno más inepto en su historia, de quien representó únicamente a un grupo reducido de extremistas, fanáticos y banqueros. El y sólo él salvará las finanzas del país, la industria del automóvil, los empleos burocráticos, un ejército que agoniza en la sangre de su propio estiércol, un imperio cegado por su propia avaricia y la renuncia a todo resquicio de humanidad y respeto por la vida humana.
Y en Los Ángeles y con los latinos, el santo Obama legalizará a todos los inmigrantes ilegales, repartirá empleos y prebendas, anulará de un solo manotazo años de homicidios, drogas y desesperación en el barrio.
O al menos así lo creen.
¿Quienes?
En las laderas montañosas de San Bernardino y las calles y casas todas iguales del Este de Los Angeles, o de South Gate, Bell Gardens y Lynwood, sobre las antiguas mansiones hoy decrépitas de Mid Wilshire y pasando los muros cubiertos de grafitos en South Central. Hasta en Brentwood y San Marino. Es decir: los que viven en los suburbios, los latinos de primera y segunda generación, los negros, los blancos…
Nos dicen que la gente que no pudo pagar las hipotecas de sus casas porque los pagos saltaron al doble o se quedaron sin trabajo o las dos cosas juntas se aferran a las paredes negándose al foreclosure, a que se las embargue el banco, porque esperan que al día siguiente de la investidura de Barack Obama como nuevo presidente de Estados Unidos un decreto imperial llegue de Washington y les devuelva las casas inpagas y los trabajos perdidos y la tranquilidad de antes. Que California verá su déficit de 42.000.000.000 dólares esfumado.
Y también dicen que él hará que los préstamos de los automóviles florezcan nuevamente para que los del pueblo los compren a sesenta meses, y que fluya nuevamente la sangre por el cuerpo del Sueño Americano.
Y que, nos dicen desaparecerán de la noche a la mañana las redadas migratorias y ya no vendrán uniformados en el amparo de la oscuridad a despertarlos con sus hijos para encerrarlos camino a la deportación hacia de donde vinieron.  Que liberará a los cautivos y curará a los enfermos y hará que las bestias del campo hablen y los enemigos se reconcilien…
Despierta, mi bien, despierta. San Obama no existe, y el Sueño Americano murió hace muchos años. El presidente Obama no legalizará a los indocumentados, ni premiará a quienes posibilitaron su surgimiento. No puede aunque quisiese, porque lo que ahora pasa en Estados Unidos y California y Los Ángeles viene de hace mucho y es mundial e imparable y de cualquier manera él es parte de lo mismo, por progresista que sea y por entusiastas que estemos (y lo estamos) por la elección de un presidente negro cuya esposa es ni más ni menos que la tataranieta de James Robinson: un esclavo.
Esto es cierto: una encuesta del centro Pew Hispanic confirma lo ya sentido, que el interés por una reforma migratoria en la población hispana cayó a un tercio de lo que era.
La crisis de Wall Street es tal, las bancarrotas y cierres de empresas financieras y fábricas es tan rápida, que el tema migratorio no será considerado en los primeros días de la nueva administración: los primeros mil días, quizás.
Y es tal, que los estados de la “Unión Americana” padecerán de una catatonia similar a la bancarrota, y el sistema educativo vomitará a profesores y alumnos a la calle, y el sistema de atención médica protegerá menos a menos trabajadores.  Y tal, que seremos afortunados si la historia no se repite y no estalla un conflicto armado general.
Este es el verdadero fantasma que recorre ahora América, el mundo. Es el Viejo del Costal -u Hombre de la Bolsa, o el Cuco- que nos asusta a nosotros y hasta a Obama. Juntémonos para verlo.
EL DIARIO-LA PRENSA DE NUEVA YORK. 21-1-2009
 
LOS GRANDES DESAFÍOS DE OBAMA
Barack Obama tiene, en efecto, dos historias; la primera es bien conocida, la segunda todavía no. Esta última comienza a partir de su toma de posesión en la Casa Blanca como el 44 presidente de EEUU y el primer negro en acceder a la magistratura suprema de este país. Este acontecimiento, aparentemente racial, pero que supone una revolución, suscita una enorme esperanza de cambio en el mundo entero (...)
El mayor desafío de Obama concierne al futuro de la economía americana. Los escombros dejados por la Administración Bush son inconmensurables. La situación se ha ido degradando incluso durante la campaña electoral. Los años de Bush (2001-2008) ha supuesto un aumento espectacular de las desigualdades. Nunca fueron tan grandes tras la crisis del 29. El 2008 acaba con una pérdida de 2.600.000 empleos, de los cuales 1.900.000 o han sido en los últimos 4 meses (...) El plan de relanzamiento es de 190.000 millones de dólares para ayudar al crecimiento nacional (...) Sus grandes capítulos revelan una política de relanzamiento clásico. El contraste es, efectivamente, chocante entre la aspiración al cambio del “yes, we can...” y la prudencia de su programa económico (...) “El hombre providencial” no predica finalmente un aumento masivo del papel del Estado, sino unos servicios más eficaces. Obama no es un “socialista”, en materia de política interior es más centrista de lo que se cree, y un conservador en política exterior, pero con un estilo menos arrogante que su predecesor. La situación económica heredada es calamitosa. No hay que esperar pues que la política exterior tenga una gran importancia en su agenda (...) “La guerra contra el terror” ha contribuido terriblemente a deteriorar la imagen de EEUU en el mundo, nunca había estado tan degradada como bajo el reinado de George W. Bush
No obstante, Obama ha tenido una ocasión histórica para rehacer rápidamente la imagen de su país, si hubiera condenado el terrorismo en Gaza, como había hecho en Bombay. La comunidad internacional se lo pidió con insistencia. Pero en vano. Es muy difícil concebir que el presidente electo, requerido por todos, permanezca silencioso ante el asesinato de niños que tienen la edad de sus hijas. Obama ha decepcionado a una gran parte de la opinión pública antes mismo de su entronización (...)
El dosier de Oriente Próximo será confiado a la troika Hillary Clinton-Rahm Israël Emanuel-Joe Biden (...) Su apoyo incondicional a Israel no es un secreto para nadie. El tratamiento post-Gaza tendrá efectos considerables sobre los otros problemas regionales, especialmente en la lucha contra el terrorismo en Afganistán y Pakistán, en la agenda nuclear iraní y en las relaciones transatlánticas. Durante la campaña electoral, Obama afirmó su deseo de privilegiar el diálogo con Irán. Pero ha endurecido rápidamente su posición desde su elección (...)
Como estaba previsto, Obama (...) quiere redesplegar las fuerzas armadas de la potencia imperial desde el Golfo hacia el Asia Central. El relanzamiento económico sostenido al que aspira Obama descansa también sobre la puesta en movimiento del complejo militar-industrial. Es cierto que Obama será multilateralista en su discurso, y puede ser más dispuesto a consultar a sus aliados europeos (...) Es convirtiéndose en el presidente de todos los americanos cómo Obama se afirmará, paradójicamente, no en tanto que negro, sino como americano de cuerpo entero. El interés nacional prima sobre el comunitarismo.
LIBERTÉ. 21-1-2009
 
 
 
PAKISTÁN REPLICA A OBAMA
Pakistán dijo el miércoles que revisaría sus opciones, si la administración de Barack Obama no adopta una política positiva hacia el país, a pesar de que el nuevo presidente dijo que la ayuda de EEUU a Pakistán estaría ligada a la lucha antiterrorista
“Pakistán espera que Obama sea más paciente al ocuparse de Pakistán. Vamos a examinar todas las opciones, si Obama no adopta una política positiva hacia nosotros”, dijo Hussain Huqqani, embajador de Pakistán en los EEUU, a la cadena GEO TV en Islamabad.
Según el enviado, “Bush estaba más inclinado a Pakistán. Obama debería escucharnos. Debe prestar atención a otros factores en la región”.
Hablando sobre el papel de Pakistán en la guerra contra el terror, Huqqani dijo que Pakistán es un aliado de los EEUU y la participación en la guerra contra el terrorismo estaba en su propio interés.
Los comentarios del representante vinieron horas después de que Obama revelara su agenda política.
“El presidente Barack Obama y el vicepresidente Joe Biden dijeron que el incremento de la ayuda no militar a Pakistán dependerá del mantenimiento de la seguridad en la región fronteriza con Afganistán”, dijo la Casa Blanca en su agenda de política exterior, documento publicado poco después de ocupar Obama la Oficina Oval.
Mientras tanto, el ejército pakistaní reaccionó ásperamente contra las sugerencias de que Islamabad debe hacer más en la guerra contra el terror, calificando las declaraciones como "inútiles" y diciendo que deben “pararse”
“Tales declaraciones inútiles se deben parar” dijo en Islamabadel general Tariq Majid, presidente de la Junta de Jefes del Estado Mayor.
"Los esfuerzos de Pakistán para la erradicación del terrorismo son mayores que los de todos los demás", añadió (...) Majid es el segundo hombre más poderoso de la fuerzas armadas paquistaníes después del general en jefe del ejército Ashfaq Parvez Kayani
Según Majid, todos los actores internacionales en la guerra contra el terror “deben abandonar la mentalidad coercitiva y en su lugar comenzar a entregar la asistencia prometida para ayudar a Pakistán a hacer frente al problema”.
Majid también mantuvo que Pakistán “no tiene necesidad de demostrar su sinceridad a cualquier persona teniendo en cuenta los enormes sacrificios que ha hecho y sigue haciendo, que no puede ser igualada por ninguno de los actores que le realizan estas demandas”.
INDIA TODAY. 21-1-2009
 
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