Propuesta para avanzar en la Europa de la Defensa

La ocasión la pintan calva

La polí­tica de defensa europea que estaba aletargada, se reactiva ante las tormentas que amenaza el panorama mundial

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23-01-2009
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Las turbulencias en los equilibrios de poder mundial -pací­ficas o no, en todo caso profundas- que se avecinan con el estallido de la crisis y el cambio de lí­nea en el imperio, no dejan de remover las aguas de la escena internacional. Incluso las aparentemente remansadas de la polí­tica europea de seguridad y defensa. Un grupo de fundaciones acaba de hacer público un informe en que se propone la creación de una Escuela Militar Europea, la instalación de un Cuartel General de Operaciones en Bruselas y la asignación de un Fondo Especial. Tres propuestas encaminadas a cubrir el perí­odo de transición hasta que la UE se dote de un sistema de defensa real y efectivo.
 En la elaboración del informe ha participado, por parte española, la Fundación Alternativas del PSOE, lo que hace suponer que expresa la opinión del gobierno de Zapatero
En la elaboración del informe ha participado, por parte española, la Fundación Alternativas del PSOE, lo que hace suponer que expresa la opinión del gobierno de Zapatero
Las turbulencias en los equilibrios de poder mundial -pací­ficas o no, en todo caso profundas- que se avecinan con el estallido de la crisis y el cambio de lí­nea en el imperio, no dejan de remover las aguas de la escena internacional. Incluso las aparentemente remansadas de la polí­tica europea de seguridad y defensa. Un grupo de fundaciones acaba de hacer público un informe en que se propone la creación de una Escuela Militar Europea, la instalación de un Cuartel General de Operaciones en Bruselas y la asignación de un Fondo Especial. Tres propuestas encaminadas a cubrir el perí­odo de transición hasta que la UE se dote de un sistema de defensa real y efectivo.
El informe, titulado “Una agenda futura para la política Europea de Seguridad y Defensa”, propone iniciar de inmediato la elaboración de un Libro Blanco –el instrumento a través del cual se establecen las orientaciones de largo alcance para las políticas comunes, de obligado cumplimiento por todos los Estados de la UE– sobre Defensa y seguridad Europea, la armonización de las doctrinas militares y la formación conjunta en una misma escuela de los oficiales de los distintos ejércitos, el establecimiento de un Cuartel General común en Bruselas, la creación de un Fondo Común para financiar los gastos de operaciones PESD (Política Exterior, de Seguridad y Defensa), solicita a los gobiernos un impulso decidido a la Agencia Europea de Defensa y plantea dar pasos hacia una cooperación reforzada entre los países más comprometidos.
Medidas que, de acuerdo con el informe, deberían ir acompañadas por la consolidación de la industria europea de defensa, especialmente en el sector del armamento naval y terrestre y su blindaje –frente a posibles competidores privados o de otras áreas geopolíticas– por el sector público de cada Estado.
Planteado como “complementario de la OTAN”, el sistema de defensa europeo hacia el que propone avanzar el informe contaría con un ejército de dos millones de soldados, “el más grande del mundo”.
En la elaboración del informe ha participado, por parte española, la Fundación Alternativas del PSOE, lo que hace suponer que expresa la opinión del gobierno de Zapatero. Lo mismo ocurre con otra de las fundaciones participantes, el Instituto de Relaciones Internacionales y Estrategias de Francia, dependiente directamente del ministerio de exteriores francés.
Por parte de Alemania, ha intervenido la Fundación Ebert, perteneciente al partido socialdemócrata alemán –actualmente en el gobierno, en coalición con la CDU–, bien conocida en nuestro país por el caso Flick. El asunto de la financiación ilegal al PSOE durante la transición, con dinero recaudado a los mayores monopolios alemanes con el objetivo de convertirlo en alternativa de una “izquierda” para el nuevo régimen político, controlada y controlable por el hegemonismo. Y, finalmente, el Real Instituto de Relaciones Internacionales Egmont de Bélgica.
Las previsibles convulsiones a las que está abocado el tablero mundial en este período de crisis, incertidumbre y cambios ha reanimado un proyecto que permanecía aletargado desde la ruptura del eje franco-alemán y la recomposición de las alianzas de Berlín y Paris con Washington.
La armonización de las doctrinas militares, la formación conjunta en ella de los oficiales y la creación de un Cuartel General conjunto, de llevarse a efecto, serían pasos previos pero cualitativos hacia la formación de un único ejército europeo. No está de más recordar que justamente esos tres elementos fueron claves –a lo largo de los años 60 y 70 los dos primeros, tras la entrada en la OTAN el último– para la integración del ejército español en el sistema militar de EEUU y la supeditación a su doctrina defensiva global.
Detentar el control máximo sobre un Estado exige penetrar hasta su corazón mismo, hasta su aparato fundamental, que no es otro que el Ejército. Algo que en Washington conocen muy bien. Y que, al parecer, en Berlín y París quieren acelerar ante las tormentas que barruntan en el escenario mundial. 
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