¿Hacia un pacto PP-PSOE?

Entre la necesidad y la impotencia

El hundimiento del bipartidismo en las encuestas, que augura un batacazo histórico en futuras elecciones de las dos patas (PSOE y PP) del modelo, está obligando al conjunto de fuerzas del régimen y del Estado a considerar las posibilidades de reforma o recambio del régimen polí­tico para que, en lo fundamental, el poder siga en las mismas manos.

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12-06-2013
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En esta situación asistimos, por un lado, a la irrupción de Aznar y un sector del PP y la oligarquí­a crí­tico con la polí­tica de Rajoy, que consideran demasiado complaciente con las derivas nacionalistas y con las polí­ticas de Merkel, y que rechazan cualquier pacto que suponga una cesión de programa al PSOE.
 Entre la necesidad y la impotencia
En esta situación asistimos, por un lado, a la irrupción de Aznar y un sector del PP y la oligarquí­a crí­tico con la polí­tica de Rajoy, que consideran demasiado complaciente con las derivas nacionalistas y con las polí­ticas de Merkel, y que rechazan cualquier pacto que suponga una cesión de programa al PSOE.

Por otro, el empeño del grupo PRISA y su aparato mediático por lanzar a Rubalcaba a la búsqueda de un pacto con el PP para reclamar ante la UE políticas de “reactivación y crecimiento” a rebufo, dicen, de la política del presidente socialista francés Hollande.

"Rubalcaba y Rajoy, atrapados entre la necesidad del pacto y el coste social de hacerlo"  El gobierno de Rajoy y el PSOE de Rubalcaba parecen haber llegado a una especie de consenso para pactar una postura común ante el Consejo Europeo de finales de junio; pero las posibilidades de un pacto de Estado más amplio y estratégico que “salve” el modelo político y a ellos mismos tropieza con barreras, que todavía hoy parecen casi imposibles de saltar.

Según el PSOE el acuerdo posible ahora sería un pacto muy acotado, limitado a exigir que el Consejo Europeo tome medidas en las políticas de crecimiento y empleo. Encuentran serias resistencias en sus propias bases y cuadros intermedios para ir más lejos y temen el coste electoral que un pacto para asumir nuevos recortes y subidas de impuestos, o la reforma de las pensiones, les pueda acarrear.

Pero el equipo dirigente de Rubalcaba, fieles a su doble juego de aparente progresismo y sumisión al hegemonismo, no descartan un pacto más amplio en el futuro que camufle los aspectos más antipopulares (como la reforma de las pensiones exigida por el FMI y Bruselas) entre medidas “progresistas”, como la reforma de la Constitución en un sentido “federal” o para incluir las “políticas de igualdad”.

En las pensiones, Rubalcaba no dice claramente que no aceptarán los mandatos de Bruselas, sino que no pactaran una reforma “sin los sindicatos”. Lo que vista su trayectoria no es ninguna garantía, ya que Zapatero y él ya retrasaron la edad de jubilación a lo 67 y endurecieron las condiciones de acceso a las pensiones tras largas sesiones de discusión con los sindicatos.

¿Pacto en la sombra?
Rubalcaba y Rajoy están atrapados entre la necesidad de un pacto de Estado para salvar el modelo político e impedir una quiebra definitiva, con la consiguiente expulsión de sus partidos a las afueras del poder político, y la impotencia de poder hacerlo porque las urgencias de Washington y Berlín imponen un calendario de reformas y recortes “electoralmente” inasumibles ante una opinión pública cada vez más rebotada con las dos patas, izquierda y derecha, del bipartidismo. Un pacto que tendría que tener la reforma de las pensiones como punto nodular.


"Un pacto en la sombra tendría como centro nodular la imposición de la reforma de las pensiones" De ahí que la sospecha de que el pacto para llevar una posición común al Consejo Europeo sea sólo la parte visible del pacto; y las fuerzas del hegemonismo y la oligarquía pudieran estar explorando la posibilidad de un pacto secreto PSOE-PP.

Esta posibilidad ya se ha barajado en algunos medios de comunicación y ha despertado la alarma en algunos sectores del PSOE, que se han apresurado a alertar del coste que tendría para ellos un pacto de este tipo que supusiera tener que asumir en el futuro los recortes y reformas pactados en secreto. Pero hay más indicios que apuntan en el mismo sentido. Las reuniones secretas que vamos conociendo del Rey con los ex presidentes José María Aznar, Felipe González y Rodríguez Zapatero para abordar la situación política y económica y la posibilidad de acuerdos. O las reuniones también secretas y por separado de Rajoy con esos mismos antecesores en el gobierno.

El problema de un pacto de Estado en la sombra, no es como dicen “temer” algunos socialistas el tener que asumir recortes en el futuro, sino que sería un pacto para imponer ahora, ya, los planes del hegemonismo y la oligarquía. Para remover todas las fuerzas oscuras posibles, incluidos todo tipo de trampas y chantajes como hicieron en el Referéndum de la OTAN, a la población, a las fuerzas democráticas, sindicales y sociales, para imponer sus proyectos, los nuevos recortes, las nuevas reformas y sobre todo el mayor ataque a las pensiones de toda la historia democrática de nuestro país.

Rajoy y Rubalcaba han aplicado servilmente los mandatos de Obama y Merkel, incluso cambiaron la Constitución con nocturnidad y alevosía en pleno mes de agosto. Cualquier pacto entre ellos, más aún si es secreto, no será para defender los intereses nacionales y populares, sólo puede ser para imponer al conjunto de la población los mandatos del hegemonismo.

Frente al peligro que supone ese pacto, es necesario, por un lado, redoblar todos los esfuerzos por levantar un Frente Amplio de Unidad con el máximo de movimientos y fuerzas ciudades y sociales, sindicales, personalidades y fuerzas políticas. Y por otro, levantar un amplio movimiento de exigencia del Referéndum de las pensiones, para dar la batalla principal que ahora mismo hay sobre la mesa. Una batalla que nos permita ganar, cambiar la correlación de fuerzas y hacer fracasar cualquiera de sus pactos.


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