SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

Euskadi contra Catalunya

La Vanguardia

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19-05-2013
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http://www.lavanguardia.com/politica/20130518/54373639712/enric-juliana-euskadi-contra-catalunya.html http://www.lavanguardia.com/politica/20130518/54373639712/enric-juliana-euskadi-contra-catalunya.html

Semana de alta intensidad. Pese a la progresiva pacificación del mercado de la deuda, el Directorio Europeo pide nuevas contrapartidas a España por los dos años más de margen en el ajuste del déficit público. En septiembre hay elecciones en Alemania y hay que sedar a una opinión pública que tiene estigmatizado el sur de Europa. Exigencias: rebaja de las pensiones a medio plazo y un contrato laboral único que corrija la actual dualidad entre trabajadores con contrato indefinido y los precarios. En definitiva, garantías adicionales de pago de la deuda contraída por los bancos españoles durante la década ominosa (1997-2007): un sistema de pensiones más modesto y más competición en el mercado de trabajo. Este es el asunto nuclear del momento español. La devolución de la deuda (privada y pública), su coste social y la consiguiente ruptura del consenso ante un retroceso brusco y abismal que la sociedad ni imaginaba ni preveía. Irritación. Hegemonía del pesimismo. Pérdida de autoridad de las elites. Desprestigio de las instituciones y de los partidos políticos. Exacerbación del debate público en plena crisis de los formatos tradicionales de la comunicación. Y como consecuencia de todo ello, notoria inflamación del Gran Condensador español, también conocido como Cuestión Territorial.

En este contexto, una de las noticias llamativas de la semana es el torpedo que el presidente del Gobierno vasco, Iñigo Urkullu, ha lanzado contra la línea de flotación de la Catalunya reivindicativa y soberanista. Hijo del mismo linaje político que el presidente vasco José Antonio Aguirre, que en 1937 halló refugio en Barcelona y dos años más tarde cruzó la frontera al lado de Lluís Companys, el lehendakari Urkullu ha dado la razón a los líderes regionales del Partido Popular que amenazan con echarse al monte si el Gobierno de Mariano Rajoy implanta la asimetría en los objetivos de déficit público, concediendo un mayor margen a las autonomías del Arco Mediterráneo (Catalunya, Valencia, Murcia y Baleares), con unos índices muy elevados de deuda, motivados, en primer lugar, por un brutal descenso de los ingresos fiscales en la España mediterránea, cuyo acento principal es la pequeña y mediana empresa. Urkullu ha manifestado que es un "contrasentido" que el Gobierno "premie" (con la asimetría) a las autonomías que "no cumplen". El ala dura de la derecha española nunca habría imaginado que un día tendría a su lado al Partido Nacionalista Vasco. En España todo es posible. Bueno, todo no. Casi todo.

Curiosa geometría. El presidente de la rica comunidad que no aporta nada –o muy poco– a la solidaridad interna española, se alinea políticamente con los dirigentes políticos de las regiones más beneficiadas por la citada solidaridad, lógicamente ansiosos ante cualquier modificación del statu quo, por pequeña que esta sea. La crisis es descarnada y hace aflorar debates durante años anestesiados. Y pone de relieve paradojas verdaderamente asombrosas. Creo que estamos ante una de ellas.

En la fase más exacerbada del debate territorial y en un momento de verdadero sufrimiento social por las políticas de austeridad, poca gente se pregunta en España qué sentido tiene que dos de las comunidades con mayor renta per cápita (País Vasco y Navarra, primera y tercera en el ranking, respectivamente) apenas no aporten nada a la solidaridad interterritorial, e incluso tengan saldos fiscales positivos en algunos ejercicios. Hay datos demoledores al respecto, pese a la opacidad que rodea el cálculo del cupo vasco y del convenio navarro. La renta per cápita del País Vasco es hoy casi 30 puntos superior a la media española. Sesenta puntos por encima de la región más pobre, Extremadura (datos de la Contabilidad Regional del Instituto Nacional de Estadística referida al periodo 2008-12). En plena crisis, las diferencias de renta regional se están acrecentando en España. El País Vasco tiene una renta per cápita anual de 30.829 euros, seguido de la Comunidad de Madrid (29.385 euros) y Navarra (29.071). Catalunya ocupa el cuarto lugar (27.248). Cierra la clasificacion Extremadura (15.394).

En un país en el que se discute acaloradamente sobre (casi) todas las cosas, que dos de las regiones más ricas apenas no aporten esfuerzo fiscal a la caja común no es asunto de debate público. Curiosa España. He ahí uno de los grandes logros del Partido Nacionalista Vasco y de la sociedad vasca en su conjunto. Si alguien osase abrir esa discusión, si alguien lo hiciese en los términos con los que algunos políticos españoles hoy se refieren a los asuntos de Catalunya, la respuesta sería muy contundente. Veríamos a todos los partidos vascos detrás de la misma pancarta: "El fuero no se toca". Jaime Mayor Oreja y Arnaldo Otegi suscribirían el mismo manifiesto. Atención, línea roja. Hay cosas sobre las que no se debe discutir. No hay debate sobre este asunto, ni probablemente lo habrá. El torpedo de Urkullu tiene como primer objetivo impedir que la áspera y antipática discusión sobre la solidaridad territorial se abra tous azimuts, en todas las direcciones posibles. Es una advertencia en toda regla a la política catalana.

Pese a que algunas personas llevamos años escribiendo desde hace años sobre la equívoca percepción que se tiene en Catalunya de la política vasca, muchos catalanistas han quedado perplejos ante el quiebro de Urkullu. A fecha de hoy prevalece en Catalunya una significativa corriente de adhesión sentimental al País Vasco, forjada durante la transición y realimentada más tarde por Convergencia i Unió con su célebre invento de Galesucat (la coordinadora de los partidos nacionalistas de Galicia, Euskadi y Catalunya), sin olvidar los viejos lazos de hermandad católica entre Unió Democràtica de Catalunya y el PNV. Sin duda alguna, el himno de esa corriente sentimental catalana es una preciosa canción de Raimon, compuesta en 1967, y que lleva por titulo País Basc.

La política catalana ha tenido siempre un alto componente de sentimentalismo, derivado del origen romántico del catalanismo, que tiene como centro nuclear el idioma y la cultura. Por el contrario, el marco principal del autonomismo vasco es el concierto foral, depositado en las tres diputaciones. La hacienda propia y la contabilidad bilateral con el Estado, ejecutada siempre con discreción y lejos de miradas extrañas. Ese es el núcleo y explica la fuerte pervivencia de la esfera provincial en la sociedad vasca, cosa que no ocurre en Catalunya, donde las provincias han devenido políticamente irrelevantes. El euskera, sin duda alguna, es importante para los vascos, su uso social ha ganado amplitud, pero el mejor manejo del castellano en el Congreso de los Diputados sigue siendo el de los diputados vascos (incluyendo a los veteranos de la coalición Amaiur). No es la primera vez que el PNV se muestra hostil a la política catalana, pero seguramente es la primera vez que lanza un torpedo en dirección a Barcelona en un momento altamente sensible. ¿Sorpresa? No debiera haberla. Podemos afirmar, sin riesgo a equivocarnos, que el Partido Nacionalista Vasco se rige por el viejo principio de la política inglesa: el Euskadi Buru Batzar (órgano ejecutivo del PNV) no tiene amigos, sólo tiene intereses.

Primer interés.- Evitar que la actual inflamación catalana, más la creciente reclamación valenciana de una mejor financiación, derive hacia una revisión general del modelo autonómico español que lo ponga en discusión todo, incluido el estatus confederal vasco-navarro. Hay que alejar el foco del concierto y la mejor manera de hacerlo es buscar la complicidad emocional de la España más disgustada con Catalunya. (Imaginemos una comunidad de vecinos. En un momento dado, los vecinos del cuarto -los del 4º A, pero también los del 4ºB- comienzan a poner en cuestión el reparto de las cuotas. Han echado cuentas y creen que pagan demasiado. Los del 4º A incluso amenazan con dejar de pagar, previa consulta con los miembros de su familia. En la escalera hay muy mal rollo. Hay vecinos que ya no saludan a los del 4º A y más de un día ha habido alguna discusión muy subida de tono. Los del ático sólo pagan una cantidad simbólica, porque sus abuelos, en base a unos lejanos acuerdos con el promotor del bloque, ya no pagaban prácticamente nada. Los del ático temen que la discusión vaya a más y que alguien, para poner paz, proponga una revisión general de todas las cuotas, incluidas las suyas. Ocurre, además, que las autoridades del distrito, que últimamente hablan con un raro acento alemán, han aconsejado a todas las comunidades de vecinos que cuantas menos excepciones haya mejor).

Segundo interés.- No estar en el foco de Alemania. Evitar que el más apasionado de los debates españoles se acabe centrando en los conciertos forales, en un momento histórico en el que Alemania propugna una mayor uniformidad fiscal de los países europeos. Hace unos meses, el Partido Popular ya envió un interesante mensaje a la sociedad vasca: el Gobierno de España se compromete a ser un firme defensor de la pervivencia del concierto foral en un nuevo mapa fiscal europeo. Es un mensaje muy importante. Es un mensaje de calado.

Tercer interés.- Mantener a raya al Arco Mediterráneo. Al PNV no le gusta la discusión fiscal abierta desde Catalunya y aún le gusta menos que esa discusión pueda convertirse en causa común de todo el Arco Mediterráneo, donde se genera el 35% del PIB español y se producen más del 40% de las exportaciones. Cuando en algunos despachos de Vitoria y Bilbao oyen hablar del Corredor Mediterráneo o del Arco Mediterráneo, alguien frunce el ceño. Ese esquema de discusión no interesa porque de alguna manera rompe o relativiza el viejo esquema vertical de la política española: País Vasco- Madrid-Andalucía. El eje del PSOE en el congreso de Suresnes, El eje principal de la Transición. La excepción del Norte (con el grave problema del terrorismo, ahora en vías de solución), la Gran Capital Radial y la necesaria ayuda al Sur, protegido por la geografía política (frontera europea con el Islam, bases militares de la OTAN y de Estados Unidos, concentración de la industria militar…) y por una potente demografía que garantiza 61 diputados en el Congreso. Entre Valencia, Baleares y Catalunya las relaciones nunca serán fáciles, pero algunas cosas están cambiando. Por primera vez la expresión Arco Mediterráneo aparece en los titulares de la prensa de Madrid.

Cuarto interés.- Blindar el cupo. Es cierto, el concierto foral está protegido por la Constitución (disposición adicional primera), pero debemos distinguir entre concierto y cupo. El concierto es el marco. Y ese marco es intocable, a menos que se reforme la Constitución. El cupo es la resultante de un complejo método de cálculo (muy poco conocido por el gran público) sobre el coste de los servicios del Estado en el País Vasco. Según como se calcule ese coste, la cuota sube o baja. En la primera mitad de esta década, los saldos fiscales fueron positivos. Una vez hechas todas las cuentas, hubo años en que el País Vasco, la comunidad más rica de España, recibió dinero adicional del Estado. El PNV tiene motivos para estar a la defensiva. Hay motivo, puesto que la última revisión de la ley Quinquenal del Cupo se produjo en 2007 y desde hace unos meses se está negociando su actualización. Urkullu se ha pronunciado contra la asimetría en el déficit, teniendo abierta la negociación con el Gobierno del PP sobre la actualización del cupo. Este dato es especialmente importante.

Hay otros motivos. Hay otros intereses, tanto o más importantes que los hasta ahora enumerados. Razones de política interna, principalmente. El PNV quiere reafirmarse ante la sociedad vasca como el partido más apto para gestionar la crisis económica, que también afecta a Euskadi, aunque exista colchón. La piedra de toque de esa política es la defensa del concierto, la negociación de un buen cupo y mantener a raya a los abertzales, una vez que ETA parece haber entrado en una definitiva hibernación. Partido gestor y partido que quiere evitar giros izquierdistas en una sociedad de 2,1 millones de personas, con poca inmigración (la tasa más baja de toda España: 6,6%) y sometida a un fuerte envejecimiento. Una sociedad rica que, con el paso de los años, irá acentuando un perfil conservador.

La economía vasca es sólida, pese al azote del terrorismo durante tanto tiempo. Los sucesivos gobiernos vascos han gestionado bien sus recursos, pero Euskadi no es Jauja. Tampoco Navarra. La crisis también llama a sus puertas y la recesión de Francia y otros países europeos no es una buena noticia para la exportación de productos industriales. Aunque la tasa de paro (16,2%) es inferior a la media española, hay problemas. Y hay una cultura sindical fuerte, que tiene su máxima expresión en el sindicato ELA, promovido históricamente por el PNV; un sindicato de corte alemán con fuertes cajas de resistencia. No es fácil bajar los salarios en el País Vasco. Aunque el entorno económico sea más favorable que en el resto de España, la gestión de la crisis tiene su complejidad en Euskadi, y el PNV carece de mayoría absoluta en el Parlamento de Vitoria. Dos son los retos inmediatos: gobernar con la prórroga de los presupuestos del 2012 (el PNV no ha encontrado apoyos para aprobar unos nuevos presupuestos) y cerrar la actualización de la ley Quinquenal del Cupo (las diferencias de criterio se cifran en estos momentos en 500 millones de euros). En ambos casos, la interlocución con el Gobierno de Mariano Rajoy es fundamental. Y esa interlocución, en estos momentos, es buena. Muy buena.

Urkullu ha enviado aviso a Barcelona y a Madrid. En la actual situación de España, el PNV jugará a favor de la estabilidad y del orden establecido. El actual grupo dirigente vasco –en el que destacaría la presencia del consejero de Administración Pública y Justicia, José Erkoreka, con muy buen conocimiento de la política española– es de una alta competencia política y cuenta con una ventaja sobre el grupo dirigente catalán: se halla menos impregnado de sentimentalismos.

Los vascos y los navarros quieren conservar lo que tienen; los catalanes exigen grandes cambios. Y las mitologías de la transición se apagan, pese a la hermosa canción de Raimon y sus preciosas evocaciones de Àusias March. Canciones del Arco Mediterráneo.

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