La crisis del PSOE

¿Caldera en ebullición o partido en fragmentación?

Año y medio después de la debacle electoral del 20-N de 2011, el PSOE de Rubalcaba continúa en caí­da libre. No sólo no gana ninguno de los votos que pierde el PP, sino que sigue la sangrí­a de los suyos. Si ante los ciudadanos es incapaz de aparecer como alternativa, dentro, el PSOE se ha convertido en una auténtica caldera en ebullición.

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15-05-2013
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El pulso ganado a Rubalcaba por los socialistas gallegos sobre la elección por primarias de los cargos regionales, además de destapar esta caldera en ebullición, abre un camino de descontrol, fracturas y peligros de fragmentación.
 Los socialistas gallegos en rebelión convocando primarias para elegir a sus candidatos por encima del criterio de Rubalcaba y el aparato central
Los socialistas gallegos en rebelión convocando primarias para elegir a sus candidatos por encima del criterio de Rubalcaba y el aparato central
El pulso ganado a Rubalcaba por los socialistas gallegos sobre la elección por primarias de los cargos regionales, además de destapar esta caldera en ebullición, abre un camino de descontrol, fracturas y peligros de fragmentación.


Cada intento de Rubalcaba de hacer propuestas y retomar la iniciativa es contestado por las encuestas con una nueva caída en la intención de voto. Ni su propuesta de crear un fondo social de 1.000 millones de euros contra la pobreza; ni su propuesta de utilizar 30.000 millones de la Unión Europea de los prometidos en el rescate financiero para combatir el desempleo; ni la reducción de jornada y salarios pagados al alimón por las empresas y el Estado para evitar despidos; ni su promesa de reforma fiscal, ni su oferta de “pacto” de Estado al gobierno… Ninguna de ellas ha logrado cambiar la tendencia ni ganar apoyo social.

"El PSOE se convirtió en la pata izquierda del modelo bipartidista"  Según el último sondeo de Metroscopia del 8 de mayo para el diario El País, la estimación de voto del PP estaría en el 22.5%, perdiendo casi la mitad de su electorado; pero el PSOE alcanzaría su mínimo histórico con una estimación de voto del 20,2%; el 87% desaprueba la gestión de Rubalcaba, al ¡94% no le inspira confianza!, y la fidelidad del voto socialista nunca fue tan baja, sólo el 33,2%  de sus votantes volvería a hacerlo si hoy se celebraran elecciones.

¿Pero qué hace al PSOE de Rubalcaba incapaz de generar una alternativa que logre la confianza de los ciudadanos?

La pata izquierda del bipartidismo
Para encontrar la respuesta tenemos que remitirnos a los inicios de la Transición. Está en la misma naturaleza del PSOE surgido del Congreso de Suresnnes en 1974 y la llegada de Felipe González a la secretaría general.

El PSOE se convirtió en una de las dos patas, la pata izquierda, del modelo político surgido de la Transición, el modelo bipartidista, basado en la alternancia en el poder de PSOE y PP, en el que se han apoyado el hegemonismo y la oligarquía para gobernar España.

La crisis desatada en 2007 en la cabeza de la cadena imperialista (EEUU) a la que está enganchada España, y los planes de recorte y saqueo impuestos por los hegemonistas a los países más débiles (como el nuestro junto Grecia, Irlanda, Grecia o Portugal) por Washington-FMI y Berlín-UE, han terminado por hacer entrar en quiebra el propio modelo político, minando la base social de las dos patas del bipartidismo, co-gestores de los planes del hegemonismo.

Ninguna de las propuestas de Rubalcaba pone en cuestión esos planes, ni toca los intereses del hegemonismo y la oligarquía financiera y monopolista, porque su proyecto no es construir una alternativa que se oponga a los planes de extorsión y saqueo del país y el 90% de la población, sino recomponer al propio PSOE como pilar del modelo bipartidista y relevo del PP en el poder.

El PSOE de Rubalcaba no tiene ni la independencia de los grandes poderes imperiales, ni la voluntad política para establecer una alternativa nacional y popular basada en la redistribución de la riqueza y el interés de nuestro propio país frente a la intervención e imposiciones exteriores.

Al contrario, bajo su cantinela de “oposición responsable” lo que hay es una línea de continuidad con la política económica de Zapatero de mayo de 2010 y la actual de Rajoy. Juntos han votado los “rescates” bancarios, el rescate financiero, reformas laborales, recorte y endurecimiento de las pensiones, rebajas salariales…, y hasta una reforma express de la Constitución con nocturnidad y alevosía para garantizar el pago a la banca extrajera por encima de parados, jubilados, sanidad, educación o dependencia.

Una caldera en ebullición
Como dice el refrán popular, “quien te conoció ciruelo, ¿cómo vas a echar manzanas?” O, en este caso, reconquistar el favor popular. Al contrario, cada día es mayor la desafección popular hacia ellos, lo que a su vez repercute elevando la temperatura interna, expresada en esa declaración del coordinador de la Conferencia Política que prepara el PSOE, Ramón Jáuregui: “O cambiamos o nos echan”.

"Rubalcaba busca recomponer al PSOE como pilar del modelo bipartidista" El problema no está sólo que la temperatura esté poniendo al límite las contradicciones internas del PSOE, sino que los movimientos internos son ahora mismo una cosa incontrolable y difícil de prever por donde van a salir.

El dirigente socialista de Madrid, Tomás Gómez, ya no está solo llamando a un giro a la izquierda. Desde los socialistas gallegos en rebelión convocando primarias para elegir a sus candidatos por encima del criterio de Rubalcaba y el aparato central, a la crisis de relaciones con el PSC y su deriva soberanista. Ya no hay día que no aparezcan voces reclamando la convocatoria adelantada  de primarias, desde los más cercanos a Rubalcaba como Jáuregui, a Patxi López o el alcalde de Toledo, García Page, que “descarta” a Rubalcaba como candidato “por lógica, tras el batacazo electoral”.

Resurge Carme Chacón y se postula el diputado vasco Eduardo Madina. Hasta Beatriz Talegón, secretaria general de la Unión Internacional de Juventudes Socialistas, que saltó a los medios por sus declaraciones contra sus compañeros delegados de la Internacional Juvenil Socialista por sus coches y hoteles de lujo, reclama primarias ya y anuncia que se podría presentar con su discurso “republicano”.

Desde Andalucía, el presidente de la Junta y del PSOE, Griñan, frena las aspiraciones de los que quieren acelerar las primarias en función de sus propios intereses y “el frente de izquierdas” con IU en Andalucía.

El Factor X
¿Qué puede salir de esa caldera a presión? ¿Hasta qué punto las contradicciones agrandarán las fracturas? ¿Es pensable que lleguen incluso hasta la fragmentación? 

Ahora mismo es un proceso caótico, incontrolable e imprevisible. Por la incapacidad del PSOE de Rubalcaba para dar una alternativa a la situación más allá de sus propuestas prohegemonistas. Por la desafección popular que alimenta esa caldera en ebullición, y que puede hacer que sectores o personas se separen para unirse a un posible frente amplio al servicio del pueblo.

Pero sobre todo porque hay un tercer factor, el que podríamos llamar “Factor X”, del que conocemos su naturaleza pero no cómo está interviniendo en concreto ni cuales son sus objetivos últimos. Se trata de la intervención del hegemonismo yanqui.

Como venimos advirtiendo desde estas páginas y desde el periódico De Verdad, la sucesión de acontecimientos, especialmente de escándalos de corrupción, que han colocado en la picota a los principales aparatos del Estado, desde la Monarquía a la clase política, alimenta la hipótesis de un plan del hegemonismo para imponer una nueva reconducción del país hacia otro régimen político que sustituya al bipartidismo en quiebra, previniendo o actuando antes de que aparezca –como en Grecia- una “Syriza” española.

Es ese “Factor X” el que puede ser determinante a la hora de intervenir para encauzar las contradicciones o acentuar la fragmentación. Conviene recordar una vez más lo que decía el informe confidencial de la CIA para el embajador norteamericano en España, Alan Salomon. “España está al borde de un cambio de régimen… Se corre el riesgo de una explosión social… Como ocurrió en Italia, los dos grandes partidos, PP y PSOE podrían desaparecer…”



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