Nuevo calendario de vacunas: prevenir, no dañar

Las vacunas son un gran adelanto, sus fabricantes un gran peligro

Más de 10 mil profesionales sanitarios y varias asociaciones cientí­ficas han venido pidiendo una moratoria sobre la vacuna desde que, en otoño de 2007 el Ministerio de Sanidad la incluyó en la financiación pública

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07-05-2013
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Que España tenga un calendario de vacunas unificado es una buena noticia. Que el calendario haya sido aprobado sin contar con la sociedad española de medicina preventiva y salud pública no lo es. Y que se siga negando la evidencia de los daños que producen las vacunas, de sus deficiencias en seguridad menos.
 Las vacunas son un gran adelanto, sus fabricantes un gran peligro
Que España tenga un calendario de vacunas unificado es una buena noticia. Que el calendario haya sido aprobado sin contar con la sociedad española de medicina preventiva y salud pública no lo es. Y que se siga negando la evidencia de los daños que producen las vacunas, de sus deficiencias en seguridad menos.

 

Por primera vez en trece años España cuente con un mismo plan de vacunación para toda España. Sin embargo, el nuevo calendario único de vacunas infantiles que recientemente han acordado el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, no convence del todo. Se critica la exclusión de la vacuna del neumococo recomendada para bebés o cuestionan que se retrase a los 14 años la del papiloma, y a los 12 años la de la varicela. Un plan, en definitiva, casi idéntico al de 2007, salvo por dichas modificaciones que bajan la cobertura. 

Por otro lado nos previenen del creciente escepticismo ante las campañas de vacunación masiva, achacándolo a prejuicios irracionales y leyendas urbanas. Cierto es que las vacunas en general son un adelanto pero no por ello hay que negar las lagunas científicas sobre su eficacia y seguridad. Lagunas, por cierto, rebosantes de beneficios económicos para los fabricantes. Hay contados gobiernos, como la ministra polaca de salud en el caso de la gripe A, que no haya seguido ciegamente sus postulados.   

Sin embargo, mientras que para la varicela la lógica es que muchos padres prefieren que sus hijos se inmunicen de forma natural pasando la enfermedad y si no, inmunizarlos a los 12 años, en el caso del papiloma es diferente. Aparte de que no tiene sentido retrasar la vacuna a los 14, aumentando la probabilidad de haber tenido relaciones sexuales, es un ejemplo claro de las grandes lagunas científicas que rodean la cuestión.

En España, las convulsiones y pérdida de conocimiento que en febrero de 2009 sufrieron dos chicas de 14 y 15 años en Valencia quince minutos después de que se les administrara la segunda dosis sigue amedrentando a las 25.000 adolescentes que cada año tienen que decidir si se inmunizan o no. Diez mil niñas (el 40% de la población diana) de la Comunitat Valenciana se resisten anualmente a ser vacunadas."Diez mil niñas (el 40% de la población diana) de la Comunitat Valenciana se resisten anualmente a ser vacunadas"

Recientemente, por primera vez, un juez de Gijón ha atribuido el fallecimiento de una niña gijonesa de 13 años ocurrido el pasado 8 de septiembre de 2012 a la vacuna del papiloma. Andrea, la niña fallecida, recibió la primera dosis de Gardasil, fabricada por el consorcio germano-norteamericano Sanofi Pasteur MSD (Merck, Sharp & Dohme), y seis días después presentó unos síntomas similares a los que habían padecido otras jóvenes (dolores de cabeza intensos e incapacitantes, molestias gástricas, incapacidad para ponerse en pie, etc.) y un ataque de asma que la obligó a ir a urgencias. A pesar de que los padres comunicaran que había sido vacunada hacía pocos días, recibió la segunda dosis el 23 de agosto por la mañana y esa misma tarde volvió a presentar los mismos síntomas pero con un ataque tan fuerte de asma que a la larga no logró superar. 

Más de 10 mil profesionales sanitarios y varias asociaciones científicas han venido pidiendo una moratoria sobre la vacuna desde que, en otoño de 2007 el Ministerio de Sanidad  la incluyó en la financiación pública. Cuestionan su coste y eficacia, siendo España un país de baja prevalencia del cáncer de cérvix y teniendo un efectivo y más barato plan de cribado y citología al que, por cierto, tienen que seguir acudiendo las vacunadas puesto que la vacuna ese efectiva sólo contra el serotipo 16 y 18. En otros países estos serotipos están presentes en el 70% de los casos, en España lo está entre el 28 y el 56% de las lesiones precancerosas. Se está experimentando sobre la marcha. No se sabe si son necesarias dosis de recuerdo y no se sabrá si previene el cáncer hasta dentro de más de veinte años debido a la historia natural de la enfermedad. Se calcula que en los 30 años necesarios para analizar sus efectos el gobierno se habrá gastado 4000 millones de euros. 

No olvidemos que Merck, el primer y principal laboratorio productor de vacuna contra el virus del papiloma, organizó y financió la primera Cumbre Global sobre el Cáncer de Cervix en París en marzo de 2007, tan sólo un mes después de que el Washington Post sacara a la luz que el gobernador de Texas recibó un donativo de Merck para su campaña de reelección el mismo día que reunía a su ejecutivo para estudiar la vacunación obligatoria. De hecho, fue el primer estado de EEUU en imponer por decreto la vacuna del VPH. La venta de la vacuna palió las pérdidas millonarias por la retirada en 2004 del mercado de su fármaco antiartritis Vioxx porque había producido más de 30.000 infartos de miocardio y cerebrales. En EEUU los condenaron a una multa multimillonaria porque se demostró que lo sabían."En EEUU los condenaron a una multa multimillonaria porque se demostró que lo sabían"

Tal es el poder de la industria en España que no está previsto ningún plan de compensación a las víctimas de los efectos adversos de las vacunas, sino todo lo contrario. José Tuells, de la Cátedra de Vacunología Balmis en la Universidad de Alicante, propone que se instaure un sistema compensatorio financiado al 50% por el estado y los fabricantes. Mientras tanto, las agencias encargadas del seguimiento de los medicamentos junto con la industria farmacéutica y las autoridades de turno suelen, bajo la máxima de “no es demostrable la relación entre la enfermedad y la administración de la vacuna” condenar al ostracismo las justas reivindicaciones de los afectados. 

 

EEUU mira hacia la sanidad española

Critica las políticas de mínimos, ¿se palpa la pérdida de calidad? 

Lo estamos viendo en Madrid. Es de lógica: tú no puedes poner la sanidad de una población de 100.000 habitantes, por ejemplo del hospital del Tajo, en manos de entidades con ánimo de lucro sin establecer previamente una garantía pública de controlar y publicar los resultados de calidad. Incluso el sistema público adolece de falta de indicadores bien diseñados y transparentes, pero con la privada sería mucho peor por el conflicto de intereses de ánimo de lucro de una empresa -lícito, evidente y consustancial- y la calidad de la asistencia que presta. (…)

¿Hay esperanza? 

Yo no la pierdo nunca, pero hay que recuperar el diálogo. El riesgo de la privatización es ir paulatinamente a una situación no deseable porque hay experiencias, como Ribera Salud, que ha quebrado dos veces y el sistema público ha tenido que solucionarlo. Podemos llegar a ir a aseguradoras tipo americano -ya se están preparando para ocupar aquí el hueco que se cree- garantizando la beneficencia y dirigiendo todo lo demás a seguros privados.

Pero EE.UU. mira hacia la sanidad española. 

A Obama le está costando porque hay intereses económicos tremebundos y aquí quieren entrar. Si se les deja entrar, va a ser muy difícil volver atrás porque son lobbies muy poderosos y la sanidad es un área de negocio muy apetecible. Tenemos un riesgo claro si no somos capaces de blindar la sanidad.

¿Y los políticos, qué pintan? 

Mucho, porque pueden oponerse o facilitar. Son los que tienen la llave, pueden decir vamos a no abrir esta puerta.

Extracto de la entrevista a Berta Uriel, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Preventiva y médica en el Complexo Hospitalario Universitario de Ourense. La Voz de Galicia, 24 de abril de 2013

 

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