Sara Moniel y Bigas Luna

La ley del deseo

La poderosa fuerza visual y vital de sus pelí­culas despierta todos los sentidos

5
1 votos
07-05-2013
Publicidad
Centenares de personas emocionados despedí­an en la Gran Ví­a a Sara Montiel. Dí­as antes le acompañó el director de cine Bigas Luna. La sensualidad de Sara y el erotismo de Bigas son dos referentes indiscutibles del cine español más racial.
 La ley del deseo
Centenares de personas emocionados despedí­an en la Gran Ví­a a Sara Montiel. Dí­as antes le acompañó el director de cine Bigas Luna. La sensualidad de Sara y el erotismo de Bigas son dos referentes indiscutibles del cine español más racial.

Sara es superlativa. Ha sido una de nuestras actrices más trasgresoras e internacionales, admirada por hombres y mujeres. Miguel Mihura le enseñó a leer y Hemingway le enseñó a fumar puros. Conquistó a los hombres más deseados y enamoró a la cámara con su espectacular fotogenia. Triunfó en el México del cine de oro; amiga de los republicanos exiliados fue la primera española que hizo las Américas. Tres veces portada de Life, Sara, “manchega por los cuatro costados” conquisto México, Hollywood y hasta el Kremlin. Después de “El último cuplé” se convirtió en una de las actrices más taquilleras de la pantalla. Y aunque nunca fue una gran actriz ni una gran cantante su forma de cantar marcó un estilo y una época. 

Sara no se parece a nadie. “Contigo aprendí”,”Pecado de amor”, “Bésame mucho” fueron un sonado éxito; “Fumando espero” un pecado. Sensual, voluptuosa, descarada, Terenci Moix dijo de ella que era la Mae West española. El personaje que mejor supo interpretar María Antonia Abad fue sin duda el de Sara Montiel. Su carrera en Hollywood no la convirtió en la estrella que después descubrió Juan de Orduña en “El último cuplé”, la película más taquillera del cine español. Y tampoco la encorsetada moral del nacional catolicismo pudo impedir que Sara se convirtiera en un mito erótico y en una de nuestras actrices más icónicas. 

Hollywood no supo descubrir a la verdadera estrella en que se convirtió Sara Montiel. Veracruz y Yuma, papeles que la encumbraron la encasillaron en papeles de india y mexicana. Pero Sara prefirió trabajar en España al glamour de Hollywood. Prefirió ser aquí cabeza de león que cola de ratón en América. Su sensual forma de encender los puros era demasiado para Hollywood."Hollywood no supo descubrir a la estrella  en que se convirtió Sara Montiel"

Con los cinco sentidos

Sólo unos días antes le acompañó el director de cine Bigas Lunas. El erotismo de las películas de Bigas Luna, uno de los directores más emblemáticos del cine español  y la sensualidad nada inocente de Sara son dos referentes imprescindibles de la cultura española. 

La poderosa fuerza visual y vital de sus películas despierta todos los sentidos. Un cine absolutamente único y personal pero también absolutamente mediterráneo, ibérico y español. 

Jamón, Jamón uno de los mayores éxitos internacionales del cine español es uno de sus títulos más emblemáticos. Bilbao, Angustia, Huevos de oro o Volaverunt son títulos imprescindibles de nuestra cinematografía. Fotógrafo profesional, llegó al mundo del cine desde la publicidad, el diseño y las artes plásticas. Bigas Luna tenía dos caras, la cara de Bigas que se corresponden a su primera trilogía negra con películas como Bilbao, Caniche o Tatuaje y la cara de Luna que se corresponde con su cine ibérico con películas como Jamón, Jamón, Huevos de hora y La teta y la luna con las que se ganó definitivamente al público.  

Debutó con el largometraje "Tatuaje", basado en las aventuras de Pepe Carvalho con el guión de Vázquez Montalbán. En “Tatuaje” el cadáver de un hombre aparece flotando en las aguas del puerto de Barcelona. Su única identificación es un tatuaje en el brazo, en el que puede leerse: “He venido para revolucionar el infierno”… Pero su salto internacional fue en 1978 con la claustrofóbica Bilbao exhibida en Cannes; película de culto en la que narra la obsesión de un psicópata por una prostituta del barrio chino de Barcelona protagonizada por Isabel Pisano y Ángel Jové. 

La siguió “Caniche” un retrato tremendista de las perversiones y obsesiones de la burguesía venida a menos del franquismo. Producida por Pepón Corominas Caniche, con referencias a Dalí y Gala es para muchos una de sus mejores películas. Un cine de trazo grueso, trasgresor, morboso y sucio que cierra su trilogía negra. Erotómano irremediable, la popularidad le llegaría a Bigas Luna con la adaptación de la novela de Almudena Grandes, 'Las edades de Lulú'. "La fuerza visual y vital de sus películas despierta todos los sentidos"

Otra película imprescindible en su filmografía es la hipnótica Angustia protagonizada por Zelda Rubistein y Michael Lerner; una de las parejas más memorables de su cine. El actor Michael Lerner interpreta a Hoffman, un enfermero que trabaja en una clínica oftalmológica y que vive bajo la opresiva influencia de su madre, una desequilibrada médium. Hoffman, que está perdiendo la vista, es un asesino psicópata que arranca los ojos a sus víctimas hipnotizado por su madre. Mediante un travelling out el guión nos conduce inesperadamente  a otra película: The Mommy. Angustia es en realidad otra película, de título Mommy, que se está proyectando en una sala norteamericana secuestrada por un loco que cree ser Hoffman. Bigas Luna juega a utilizar la pantalla del cine como un espejo. Rodada en una irreconocible Barcelona con un enfoque muy hitchcokiano Angustia es una película tridimensional en la que se multiplican los puntos de vista. Octavi Martí definió así la película: "Angustia  es una película cuya única patria es el país del cine, espacio oscuro dominado por las sombras y en el que la imaginación se mezcla con el deseo, y la hipnosis, con la lucidez voluntariamente suspendida… Un cuento dentro de otro cuento.”

Erotismo y tragedia

La pasión, la comida y la muerte son los ingredientes fundamentales de una de sus películas más vitales: Jamón, Jamón.“La gastronomía y el erotismo son dos constantes en buena parte de mi obra. El sexo y la comida son dos acciones primarias de lo que llamamos vida. Y lo que yo cuento en mis películas sale y se inspira en la vida. El erotismo es al sexo, lo que el gusto a la comida.” B. Luna 

Jamón, Jamón, película que abrió su ciclo ibérico, es sin duda su película más emblemática y uno de los títulos más importante del cine de los 90. Como Sara también Bigas Luna quiso hacer las Américas. Rodó en Hollywood Reborn con Dennis Hopper, protagonista de Easy ryder que resulto ser un auténtico fracaso. Fue justo después de su fallida aventura americana  cuando el cine de Luna dio un giro total en lo temático y lo formal redescubriendo el potente imaginario colectivo del Mediterráneo. Con escenas inolvidables Jamón, Jamón es una de sus películas más raciales y simbólicas. Bigas filmó una de las escenas más tórridas del cine español con un Javier Bardem caracterizado como una suerte de Minotauro y una jovencísima Penélope Cruz. Una crónica de pasiones viscerales; de personajes movidos por el deseo y las pulsiones cuyo destino fatal es la muerte.

¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad



COMENTARIOS