Sindicalistas implicados en los EREs de Andalucí­a

Una lí­nea de clase para el movimiento obrero

El escándalo de los ERE fraudulentos de Andalucí­a no sólo ha llevado ya a la cárcel al director general de Trabajo de la Junta Javier Guerrero, al ex sindicalista de UGT Juan Lanzas y al directivo de la consultora Vitalia, sino que ha acabado por tocar de lleno a las organizaciones andaluzas de los dos grandes sindicatos, UGT y CCOO.

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25-04-2013
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Según la juez Mercedes Ayala, los sindicatos -parte necesaria para presentar un expediente ante la Junta de Andalucí­a- habrí­an cobrado "sobrecomisiones" ilegales y serí­an la sexta pata de la trama junto a la Junta, las consultoras, las aseguradoras, los bufetes y los empresarios. Toxo, secretario general de CCOO, dice que tiene "confianza en la organización de Andalucí­a", pero que abrirá una investigación interna, porque "no pone la mano en el fuego por nadie".
 CCOO y UGT cobraron un millón de euros cada uno por el ERE de Delphi a través de la consultora Uniter puesta por los sindicatos
CCOO y UGT cobraron un millón de euros cada uno por el ERE de Delphi a través de la consultora Uniter puesta por los sindicatos
Según la juez Mercedes Ayala, los sindicatos -parte necesaria para presentar un expediente ante la Junta de Andalucí­a- habrí­an cobrado "sobrecomisiones" ilegales y serí­an la sexta pata de la trama junto a la Junta, las consultoras, las aseguradoras, los bufetes y los empresarios. Toxo, secretario general de CCOO, dice que tiene "confianza en la organización de Andalucí­a", pero que abrirá una investigación interna, porque "no pone la mano en el fuego por nadie".

Pero para el movimiento obrero y sindical, el escándalo va más allá de un caso de corrupción con implicación de dirigentes sindicales a todos los niveles, y coloca el problema en los fundamentos mismos de la línea dominante en las centrales sindicales.

¿Bajo qué línea y qué tipo de sindicato se pueden desarrollar este tipo de prácticas durante tanto tiempo? ¿Qué línea para el movimiento obrero y que sindicalismo necesitamos?

Según lo que se ha conocido de las investigaciones, los sindicatos han ido mucho más allá de su papel como “asesoría técnica” en los ERE y comisionistas “legales”: ofreciendo información privilegiada a empresas en crisis sobre las “bondades” de los ERE subvencionados por la Junta de Andalucía, permitiendo la incrustación de familiares, cargos políticos del PSOE y sindicalistas (hasta un exdelegado del gobierno en Burgos) que nunca habían trabajado en las empresas de los ERE, imponiendo que se tramitaran a través de las consultoras Vitalia y Uniter, gestoras de las pólizas con las que se pagaban las prejubilaciones, y cobrando sustanciosas comisiones a través de agencias creadas al efecto, Atlantis Asesores participada por CCOO y TEMIQUI SA. vinculada a UGT.

Sólo de Vitalia CCOO y UGT y sus aseguradoras habrían cobrado 4,3 millones de euros. Aunque quizás el caso más insultante sea el del millón de euros que cobró cada sindicato por el ERE de Delphi a través de Uniter.

Para gestionar las comisiones de los ERE de la cuenca minera de Huelva, la llamada Faja Pirítica, con el cierre de numerosas empresas, entre ellas la histórica Río Tinto, CCOO y UGT crearon la “Asociación Faja Pirítica de Huelva”, en la que figuraban como presidentes el secretario general de UGT Andalucía, Manuel Pastrana, y el de CCOO, Francisco Carbonero.

"La línea dominante en el movimiento sindical han permitido que se extendiera la corrupción"  Los ERE afectaron a casi 800 trabajadores, entre ellos 44 “incrustados” que nunca habían pisado una mina. De los más de 138 millones de euros aportados por la Junta y el gobierno central, 4 millones habían ido a parar a los intermediarios, entre ellos el exsindicalista “conseguidor” de EREs, Juan Lanzas.

“Comisionistas” de la destrucción industrial
Por encima de la propia corrupción por las presuntas “sobrecomisiones” cobradas por los sindicatos y su entorno, que investiga la juez Ayala, hay una pregunta inquietante: ¿cuál ha sido el verdadero papel de los sindicatos en los ERE que han acabado con la minería onubense y empresas tan significativas del tejido industrial andaluz como Delphi o Santana Motor?

Es evidente que la línea dominante en el movimiento sindical han permitido no sólo que se extendiera la corrupción y se mantuviera durante años, sino que además ha estado directamente relacionada con hacer del cierre y la destrucción industrial la única salida, llevando a los trabajadores a un callejón sin otra salida que aceptar los ERE liquidadores, mientras la burocracia sindical actuaba como auténticos “comisionistas” de la desindustrialización, más pendientes de las millonarias comisiones a repartir y conformar a los trabajadores para que aceptaran “los cierres inevitables”, que de movilizarlos para encontrar una salida que garantizara la continuidad y reconversión del tejido industrial.

¿Cómo no pensar que con otra línea y unos sindicatos menos burocratizados hoy la Faja Pirítica de Huelva, Delphi o Santana se habrían reconvertido y serían motores de creación de riqueza y empleo, industrial y cualitativo, en vez de agujeros negros de las comisiones y miles de puestos de trabajo perdidos por los que se han perdido millones y millones de euros del dinero de todos?

Una línea de clase para el movimiento obrero
Los ERE de Andalucía son ante todo un fracaso completo de la línea dominante, especialmente, entre los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO. Desde hace tiempo, pero sobre todo ahora para hacer frente a la crisis y a la intervención del hegemonismo y el imperialismo sobre nuestro país, necesitamos unos sindicatos con una línea de clase.

Democrática y asamblearia. Es necesaria una auténtica revolución democrática en el movimiento obrero, que rompa con el burocratismo sindical, convirtiendo las Asambleas de afiliados y trabajadores en la base del funcionamiento interno, ante las que respondan los delegados y comités de empresa, y los dirigentes sindicales a todos los niveles.

"Necesitamos sindicatos y Comités de Empresa independientes" Por la redistribución y la creación de riqueza y empleo. Es necesario un programa basado en la redistribución de la riqueza, cuyo centro sea la redistribución de los salarios dentro de las empresas, para que nadie cobre menos de 1.000 euros netos al mes, pero que tampoco los directivos de las empresas cobren más de 10.000. En un sistema fiscal que incentive la inversión productiva y la obligación de las empresas –con especial atención a monopolios y multinacionales- para que reinviertan una gran parte de sus beneficios en la mejora y desarrollo de la empresa. Medidas excepcionales para poner fin a los “rescates bancarios” recuperando lo entregado a la gran banca y creando con los bancos nacionalizados y el ICO una gran banca pública al servicio de la economía productiva, el crédito a las pymes y familias. Una línea de reconversión frente a destrucción del tejido productivo, tomando como bandera el lema de “¡Ni un cierre, ni un despido!”

Sindicatos y Comités de Empresa independientes. Acabar con el sindicalismo “comisionista”, subvencionado y dependiente del Estado y de las grandes empresas, desarrollando sus propias fuentes de financiación basadas en los afiliados y en ganarse el apoyo de los trabajadores.

Unitaria y de clase. Unitaria en un doble sentido, por un lado, promoviendo la unidad de acción sindical con todas las organizaciones sindicales, independientemente de su tamaño, tanto las de clase como las de otros sectores profesionales para defender los intereses de los trabajadores ante los salvajes recortes salariales y laborales y las reformas laborales que los permiten, ante los ERE y los cierres de empresas. Y por otro, la unidad de acción de frente amplio con todas las organizaciones sociales y políticas para luchar contra la intervención exterior y las imposiciones de las políticas dictadas por FMI y Bruselas para saquear nuestras pensiones, nuestro sistema sanitario, educativo y los servicios sociales.

Y de clase, tomando como clave la movilización de los trabajadores y de la sociedad (huelgas, manifestaciones, referéndums…).

Por la defensa de la soberanía y la ampliación de la democracia. Hacer frente a las imposiciones de la “Troika” de Washington y Berlín para que nuestro país tenga la capacidad de decidir la política que más conviene para salir de la crisis en beneficio de la inmensa mayoría de la población. Y exigir desde las organizaciones sindicales y el movimiento obrero una regeneración democrática del país, desde las listas abiertas a las asambleas de electores ante las que respondan los candidatos elegidos, referéndums para que los ciudadanos decidan sobre las cuestiones que afectan (como la reforma de las pensiones, el rescate finaciero o las exigencias de la “Troika”)…




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