Berlí­n quiere tener la última palabra

Tu soberaní­a es mí­a

Cuando Merkel exige "una mayor cesión de la soberaní­a nacional a Bruselas", quiere decir que Berlí­n debe poder intervenir más en España o Portugal Y que nosotros debemos disponer de menos capacidad de decisión para oponernos a sus mandatos.

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23-04-2013
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Angela Merkel ha escogido un evento organizado en Berlí­n por el Deutsche Bank "centro histórico del gran capital financiero germano- para anunciar que "los miembros de la eurozona deben estar preparados para ceder el control sobre ciertos ámbitos de la polí­tica a las instituciones europeas si quieren realmente superar su crisis de deuda". ¿Más cesión de soberaní­a? ¡Pero si Berlí­n y el FMI nos dictan cada uno de los recortes y ajustes! ¿Todaví­a quieren más?
 Lo que necesitamos es más soberaní­a para zafarnos del "control de Bruselas", es decir de Berlí­n.
Lo que necesitamos es más soberaní­a para zafarnos del "control de Bruselas", es decir de Berlí­n.
Angela Merkel ha escogido un evento organizado en Berlí­n por el Deutsche Bank "centro histórico del gran capital financiero germano- para anunciar que "los miembros de la eurozona deben estar preparados para ceder el control sobre ciertos ámbitos de la polí­tica a las instituciones europeas si quieren realmente superar su crisis de deuda". ¿Más cesión de soberaní­a? ¡Pero si Berlí­n y el FMI nos dictan cada uno de los recortes y ajustes! ¿Todaví­a quieren más?

Merkel se olvidó mencionar que “la cesión de soberanía” es siempre para los demás, pero nunca para Alemania.


Más del 90% de la banca española estará controlada por el supervisor europeo. Y el Banco de España está virtualmente intervenido por la Troika.


Pero el Banco Central Europeo sólo podrá controla a una de las 426 cajas de ahorros alamenas. A pesar de que su salud financiera suscita muchas dudas, y de que todas ellas suman un billón de euros en activos, una cifra que en España sólo alcanzan la suma de Santander, BBVA y La Caixa.


A nosotros sí, se nos debe “controlar” desde Bruselas. Pero a Berlín no se le puede siquiera insinuar una recomendación.


Para ellos, cada vez más capacidad de decisión sobre los demás. Para nosotros, cada vez menos soberanía.


En su comparecencia, Merkel advertía que “tenemos que estar preparados para aceptar que Europa tiene la última palabra en ciertas áreas”. "Para Alemania, más capacidad de decisión sobre los demás. Para nosotros, menos soberanía"


Bruselas es el brazo armado de Berlín. Por eso Merkel quiere que “tenga la última palabra”. Para poder imponernos, por ejemplo, el tijeretazo a las pensiones a pesar de la oposición de toda la sociedad española.


La canciller alemana incluso se atrevió a afirmar que “los europeos son capaces de encontrar soluciones comunes cuando están al borde del abismo, pero tan pronto como las presiones se alivian dicen que quieren seguir su propio camino”.


Sí, señora Merkel, cada país “quiere seguir su propio camino”. Y esta es una tendencia imparable que todas las “presiones” alemanas no van a poder detener.


Para Merkel, “Europa es un caos ahora mismo”. ¿Y cuál es el orden al que debemos aspirar? ¿A que el diktat alemán se imponga como única ley, sin que el resto de países podamos siquiera protestar?


Sabemos a dónde nos conduce el incremento de la intervención de Berlín o Washington sobre España. A un pozo sin fondo de recortes y saqueo.


Lo que necesitamos es justamente lo contrario de lo que nos exige Merkel. Más soberanía para poder zafarnos del control de “Bruselas” –eufemismo para no decir Berlín-, y poder “seguir nuestro propio camino”. Solo así podremos crecer.

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