El 78% de acuerdo con Ada Colau y las PAH

Escraches: ¿excesos, de quién?

¿Que se exceden por violentos los escraches? Violencia es criminalizar a las ví­ctimas que se manifiestan enviando a la policí­a a identificar y multar a quienes, sin trabajo y sin dinero para la hipoteca, luchan por no perder su casa. Violencia cruel es enviar a los domicilios de los desahuciados a un ejército de policí­as, jueces, cerrajeros y bomberos para forzar las puertas y dejar tirados y en la calle a familias con niños, a jubilados y parados.

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17-04-2013
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Los principales medios de comunicación, el gobierno y el PP siguen en pie de guerra contra los escraches, las protestas ciudadanas convocadas por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Rubalcaba y otros dirigentes polí­ticos los rechazan como "actos de presión injustificable" y "acoso" a los polí­ticos. Y mientras Cospedal los califica de "nazismo puro", las encuestas les siguen dando un elevado apoyo del 78%.
 Escraches: ¿excesos, de quién?
Los principales medios de comunicación, el gobierno y el PP siguen en pie de guerra contra los escraches, las protestas ciudadanas convocadas por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Rubalcaba y otros dirigentes polí­ticos los rechazan como "actos de presión injustificable" y "acoso" a los polí­ticos. Y mientras Cospedal los califica de "nazismo puro", las encuestas les siguen dando un elevado apoyo del 78%.

El 13 de marzo se realizaba el primer escrache en Barcelona, ante la vivienda de la diputada del PP Mª de los Ángeles Esteller, iniciando así las protestas para pedir a los diputados del PP que apoyen en el Congreso la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) sobre los desahucios y voten a favor de la dación en pago, la paralización de los desahucios y el alquiler social.

"Apoyo masivo de los ciudadanos: el 78% los respalda" Desde entonces los escraches se han extendido a Madrid, Valencia, Bilbao, Lleida o Pamplona; y han tenido como objetivos entre otros al ministro de Interior Jorge Fernández, al jefe de gabinete del presidente del gobierno Jorge Moragas, al ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón, a Esteban González Pons, a la vicepresidenta Saénz de Santamaría o al presidente del Congreso Jesús Posada.

Ante la vivienda de la vicepresidenta llegaron a concentrarse más de 200 personas que, como es un desarrollo normal en todos los escraches, gritaron consignas como: “Dación en pago, alquiler social”, “¡Sí se puede, pero no quieren!”; se leyó un comunicado invitando a los diputados a “ a conocer de primera mano y en directo la realidad a la que nos vemos abocadas cientos de miles de personas en este país”; y se guardó un minuto de silencio “por las personas que ya no están por culpa de los desahucios”. Acabó interviniendo la policía identificando a varios de los participantes por orden de Interior.

Fue lo que podemos considerar como un “escrache tipo”, “no violento… que busca dialogar con los políticos” como reiteradamente repite la portavoz de la PAH.

¿Quién se pasa?
Sin embargo, la respuesta a estos actos, desde los grandes medios de comunicación, el PP y el gobierno no se ha detenido en las descalificaciones -equiparando los escraches con la “kale borroka” de ETA o con el “nazismo puro”, y a sus participantes con extremistas que acosan antidemocráticamente a los políticos– y han acabado por mandarles a la policía. El ministerio del Interior ordena que se identifique para sancionar y se detenga a participantes en los escraches. ¿Pero dónde están realmente los excesos? ¿De quién es la violencia, las actuaciones antidemocráticas o incluso el nazismo?

¿Qué hay de antidemocrático en que los afectados por los desahucios quieran hacer llegar sus reivindicaciones de forma directa –cerrados otros caminos– a los parlamentarios que se supone deberían representarles?

La que sí es radicalmente antidemocrática es la actuación de un gobierno y unos diputados que están imponiendo un programa distinto con el que fueron elegidos sin consultar ni escuchar al pueblo, convirtiendo la mayoría absoluta en un rodillo para imponerlo.

Los antidemocráticos son quienes se disponen a aprobar una ley que desvirtúa las propuestas de la ILP por la dación en pago retroactiva, la paralización de los desahucios y el alquiler social, respaldada por 1,5 millones de firmas y el apoyo del 90% de la población según las encuestas.

Antidemocráticos son quienes diciéndose representantes del pueblo no acuden a la invitación de la PAH para conocer de primera mano los problemas, y pasan olímpicamente de las encuestas que dicen que el 65% de los ciudadanos desconfía de ellos y piensa que se va a aprobar una ley más favorable a los bancos que a la gente.
 
Antidemocráticos son esos diputados que han estado aprobando la entrega de miles de millones de euros del dinero público a los bancos y permitiendo un sistema hipotecario injusto, tal y como ha sentenciado el Tribunal Europeo de Luxemburgo. ¿Dónde está la democracia de éstos “representantes del pueblo” para que haya tenido que ser un tribunal extranjero el que venga a atajar las injusticias que ellos han favorecido con su no-trabajo?

¿Que se exceden por violentos los escraches? Violencia extrema es criminalizar a las víctimas que se manifiestan enviando a la policía a identificar para multar a quienes han perdido su trabajo o no pueden pagar la hipoteca y ahora luchan por no perder su casa.

"Impedir que elementos ajenos los conviertan en caldo de cultivo para desprestigiar el movimiento" Violencia cruel es acudir a los domicilios de los desahuciados con policías, cerrajeros, incluso bomberos para forzar las puertas y dejar en la calle, muchas veces sin nada, a familias con niños, o jubilados, o parados que han perdido su trabajo.

¿Acoso? Hay que estar con la portavoz de la PAH, Ada Colau, negando que sus actuaciones constituyan ningún tipo de acoso ni hayan superado los límites de la legitimidad: “El límite no lo han traspasado los ciudadanos, sino la praxis bancaria y los gobiernos que les inyectan dinero público mientras la gente se tira por la ventana”.

Y sí hay nazismo, señora Cospedal, el de quienes pretenden silenciar a las víctimas de la banca y las leyes injustas imponiendo la dictadura del Estado para ahogar, entre policías, detenciones y multas que no pueden pagar, los gritos de desesperación de quienes lo pierden todo y eso es lo único que se les queda, el grito, su grito.

Ir al fondo y proteger el movimiento
Un mes después de iniciados, y a pesar de la fuerte campaña de desprestigio a que se les somete, los escraches siguen teniendo una amplio apoyo social. Según la encuesta de Metroscopia para El País, el 78% de los ciudadanos los respalda, incluso el 68% de los votantes del PP los “justifica” “siempre que sean pacíficos”. Incluso una diputada nacional del PP por Madrid, Eva Durán, concejala-presidenta del distrito de Puente de Vallecas, se comprometió después de un escrache frente a la Junta Municipal, a solucionar un desahucio. Y el diputado navarro del PP, Pérez Lapazarán, manifestaba después de un escrache en Pamplona que se había encontrado con una situación “un poco caótica, pero no agresiva…,  no ha habido agresividad, simplemente propuestas y reflexiones que me han transmitido".

Sin embargo la misma encuesta pone de manifiesto que hace un mes, cuando empezaron los escraches, el apoyo era del 89%, once puntos más; y que el 59% entiende que se corre el riesgo de que la polémica por los escraches oculten el fondo del problema: que existe un sistema hipotecario injusto y que la lucha es por cambiarlo.

Estamos ante un tipo de movilizaciones que es preciso mantener en la línea con la que empezaron, impidiendo que deriven hacia el “radicalismo izquierdista” o sean infiltradas por provocadores, y se conviertan en caldo de cultivo para hundir y desprestigiar el movimiento que representa la PAH, aislándolo de su amplia base de apoyo ciudadano. La bajada de once puntos de apoyo ciudadano en un mes, fruto sin duda de la agresiva campaña en contra, es un aviso a tener en cuenta para que las movilizaciones escraches sirvan al movimiento contra los desahucios y no para extraviarlo.


 “Hay vidas en juego”
Carta abierta de la PAH a los diputados
“Le invitamos a asistir a las reuniones… a conocer de primera mano y en directo la realidad… de cientos de miles de personas (…)

Usted sabe también que el marco legal… condena a familias insolventes a la exclusión social… sin margen para rehacer sus vidas ni horizonte (…)

Su señoría es perfectamente consciente de que este drama ha sido ignorado de manera reiterada por los gobiernos de PSOE y PP (…)

Y también sabe que la sociedad ha hecho suya de forma masiva la única propuesta que ofrece soluciones de mínimos a este drama: la ILP por la dación retroactiva, la paralización de desahucios y el alquiler social (…)

Apelamos a su conciencia personal y a su humanidad ante el sufrimiento y la vida de la gente. Baje a la calle y escuche a los afectados… Hasta que se vote la ILP Usted puede cambiar de opinión (…)




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