Salud

Cartagena: Entre la negligencia médica y la experimentación

Un fallo en un electrobisturí­ daño severamente el páncreas del enfermo, los médicos conocí­an el riesgo

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22-01-2009
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Cada ciertotiempo se repiten las negligencias de las cuales no suelen esclarecerse las causa. Esta ultima se da dos años despues de que se cesara a un responsable medico por advertir de los riesgos de esta area Cada ciertotiempo se repiten las negligencias de las cuales no suelen esclarecerse las causa. Esta ultima se da dos años despues de que se cesara a un responsable medico por advertir de los riesgos de esta area
En una operación quirúrgica, el 17 de julio del 2007, el electrobisturí PS-10 Olympus tuvo una avería dañando gravemente a Victoriano Herrero Pérez un ciudadano de Cartagena con sesenta y tres  años.
Cuarenta y ocho horas más tarde el hospital cartagenero de “el Rosell” certifico que el paciente tenía una pancreatitis, grado D, con necrosis de aproximadamente el 50%.

Un mes más tarde se le da el alta y se le dice que se le llamara para volver a operarle un mes y medio más tarde. Esta segunda operación nunca no se llevo a cabo y Victoriano no supo la gravedad del asusto.
Tenía medio páncreas abrasado, una situación que le pudo haber provocado la muerte. Victoriano fue operado el 11 de marzo del 2008 por el Doctor Bartolomé García..

¿Qué nos ocultan?
Dos años atrás Bartolomé García fue cesado por Sanidad como jefe de Aparato Digestivo por denunciar «riesgos graves» en su área  y en Radiología.
El electrobisturi PS-10 Olympus es un aparato que ha sido retirado escasos días atrás. La cuestión es que es un aparato, que no cumple las medidas de seguridad de la Unión Europea, tenía una problemática de la que el centro era consciente desde el año 2002. Pero han tardado siete años y una denuncia en el juzgado para retirarlo.
Salvando las distancias, es parecido al caso del hospital madrileño de la Paz el 4 de febrero de 1992 donde una paciente moría  con varios factores. Se le operó con material que no había pasado las pruebas de seguridad del hospital mientras tres representantes de la casa farmacéutica, en pleno quirófano sin lavarse si quiera, promovian la venta al hospital de este aparato. O sea, tres representantes comerciales en un quirófano mientras operan a una persona.
En la operación era necesaria la utilización de un trócar o vaina metálica terminada en aristas, mediante la cual se introduce una cámara.
Se le secciono la aorta, y tras tres días de coma murió a los 34 años de edad.
El trócar, que era propiedad de Johnson & Johnson y no del hospital, tenía las aristas protegidas por cápsulas de plástico. El cirujano responsable de esta operación argumento que "por causas que desconoce no debió proyectarse esta vaina protectora, originando algún desgarro en la aorta".
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