La llegada de Obama imprime otra dirección a Oriente Medio

La cautela de los halcones

Un eventual gobierno de concentración nacional que incluyera a Hamás serí­a un enorme fracaso para Tel Aviv

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22-01-2009
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La ministra de exteriores israelí­ -y candidata a primera ministra por el partido Kadima en las inminentes elecciones de febrero-, Tzipi Livni, ya habrá tomado buena nota de los primeros -y anunciados- movimientos de la administración Obama. Quizá por eso se muestre cooperante ante la situación humanitaria en Gaza. Ante los 27 ministros de exteriores de la UE, Livni aseguró ayer en Bruselas que los pasos fronterizos al territorio palestino están abiertos a la entrada de ayuda, y que Israel está dispuesto a cooperar "en todo lo necesario" para garantizar que la asistencia humanitaria llegue a su destino.
 (EFE) La ministra de exteriores israelí­, Tzipi Livni, y el Alto Comisionado de la UE (y ex Secretario General de la OTAN), Javier Solana
(EFE) La ministra de exteriores israelí­, Tzipi Livni, y el Alto Comisionado de la UE (y ex Secretario General de la OTAN), Javier Solana
La ministra de exteriores israelí­ -y candidata a primera ministra por el partido Kadima en las inminentes elecciones de febrero-, Tzipi Livni, ya habrá tomado buena nota de los primeros -y anunciados- movimientos de la administración Obama. Quizá por eso se muestre cooperante ante la situación humanitaria en Gaza. Ante los 27 ministros de exteriores de la UE, Livni aseguró ayer en Bruselas que los pasos fronterizos al territorio palestino están abiertos a la entrada de ayuda, y que Israel está dispuesto a cooperar "en todo lo necesario" para garantizar que la asistencia humanitaria llegue a su destino.
La humanitaria cooperación de Israel se produce después de 22 días de brutales ataques que han costado la vida a más de 1400 palestinos –entre ellos 400 niños y 100 mujeres-, han herido a más de 5000 y han arrasado la franja de Gaza. Durante las tres semanas de la ofensiva “Plomo Fundido”, la franja ha estado cerrada a cal y canto para periodistas y cooperantes, y el paso de los convoyes humanitarios ha sido restringido. Varios buques con alimentos y equipos médicos han sido obligados con amenazas a dar la vuelta en lo más cruento de la guerra, y una veintena de sanitarios y cooperantes internacionales han sido asesinados o heridos por las tropas israelíes durante los ataques. También han sido bombardeadas varias escuelas de la ONU, un hospital y el cuartel general de la Misión Humanitaria de la ONU en Gaza (UNRWA), Todos ellos hechos calificados como “crímenes de guerra” y “violación del Derecho Internacional” por múltiples organismos internacionales.

Pero ello no ha sido óbice para que Livni pueda reunirse altiva ante los responsables de exteriores de la ONU, cuya presidencia de turno, el ministro checo Karel Schwarzenberg ha declarado en tono conciliante: "Nuestra misión y la de la ONU han obtenido luz verde para entrar. En lo que se refiere a la cuestión humanitaria, creo que hemos conseguido bastante".

Pero no todo va bien para Israel. Los giros diplomáticos de los últimos días, donde el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmoud Abbas hizo un llamamiento a Hamás a resolver sus diferencias y formar un gobierno de Unidad Nacional han sido acogidos favorablemente por la UE. El jefe de la diplomacia europea –y ex-Secretario General de la OTAN-, Javier Solana declaró ayer que lograr "la unidad entre los palestinos" sería muy importante para "facilitar el proceso de paz". Y en el mismo sentido, la comisaria europea de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, manifestó que "para una reconstrucción hay necesidad de tener un interlocutor del otro lado". La UE no puede formalmente mantener contactos directos con Hamás, al estar incluida en la lista europea de organizaciones terroristas.

Un eventual gobierno de concentración nacional que incluyera a Hamás sería un enorme fracaso para Tel Aviv, decidida a acabar con la organización integrista y a ahondar la división de Palestina. Uno de los nortes que ha guiado la actuación de Livni ha sido neutralizar cualquier avance diplomático de Egipto con Hamás, que implícitamente significaba el reconocimiento de aquellos como interlocutor y gobernante en la franja.

Pero los nuevos vientos que corren en Washington soplan en contra de los sectores más duros del sionismo israelí. Por un lado Obama ha señalado que la vía del diálogo con Irán –cuyo respaldo e influencia sobre Hamás es de sobra conocido- será una de sus prioridades, ante la necesidad yanqui de salir de Irak y reforzar Afganistán sin más tensiones de las previstas. Por otro lado, las clases dominantes de los principales países árabes –que pugnan con Irán por la hegemonía sobre el mundo musulmán- buscan algún tipo de compromiso con su rival persa, visto que no pueden cerrarle el paso en Oriente Medio. Tanto una cosa como la otra empujan a ese gobierno palestino de unidad nacional.

Livni no las tiene todas consigo. Aunque no está descartado que -dado el carácter extremadamente aventurero de los halcones de Tel Aviv- no intenten alguna escaramuza que vuelva a incendiarlo todo.
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