Madrid se adjudica en exclusiva una reserva de agua en el Tajo

La pelea del agua

Parece que el agua ha dejado de ser un problema de interés nacional y se ha convertido en una guerra fraticida entre pequeños reinos de taifas

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23-01-2009
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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quiere contar con una reserva estratégica de agua de la cabecera del Tajo igual que la que contempla el nuevo Estatuto de autonomí­a de Castilla-La Mancha. Esto supondrí­a desabastecer buena parte de Murcia y Alicante. Sigue la guerra del agua entre las diferentes Comunidades Autónomas. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quiere contar con una reserva estratégica de agua de la cabecera del Tajo igual que la que contempla el nuevo Estatuto de autonomí­a de Castilla-La Mancha. Esto supondrí­a desabastecer buena parte de Murcia y Alicante. Sigue la guerra del agua entre las diferentes Comunidades Autónomas.
En plena negociación del plan de la cuenca del Tajo, lo que quiere el Gobierno madrileño es tener garantizado su abastecimiento en caso de sequía extrema, lo mismo que Castilla-La Mancha y esto choca con los intereses de la Comunidad valenciana y Murcia que se oponen abiertamente porque quedarían desabastecidos setenta y nueve municipios y dos millones de personas.
     Otra alternativa que se baraja es hacer un trasvase desde Cáceres hasta el Segura que llevaría al Levante todo el caudal que perdería desde donde lo recibe ahora.
     Varias soluciones para el mismo problema. Pero lo preocupante de esta guerra entre territorios es que, sea cual sea el partido que esté en el poder, PP o PSOE, lo que están haciendo es utilizar el tema del agua como arma política y dejando claro que ninguno de ellos tiene el mínimo interés en resolver un problema básico para el conjunto del país.
    ¿Porque el agua de quién es? Parece que ha dejado de ser un problema de interés nacional y se ha convertido en una guerra fraticida entre pequeños reinos de taifas, que sólo piensan en su propio beneficio.
     El agua es un bien común, y como tal su reparto debe estar sometido al interés común y a cohesionar aún más si cabe las relaciones entre las diferentes nacionalidades, de forma solidaria, si es con trasvases, con trasvases, negociando entre las diferentes partes y llegando a acuerdos donde nadie salga perjudicado.
     Y como cuestión de interés nacional debería ser el Gobierno y no las Comunidades Autónomas quien dirigiera este proceso encaminado hacia la integración de todos los implicados y su resolución partiendo de favorecer los intereses de todos los ciudadanos.
     Cualquier contradicción interna parece que sirve más a los intereses disgregadores que ha unir cada vez más a las diferentes nacionalidades y regiones de España. Contradicciones, que por otro lado, se dan especialmente en las altas esferas de la política y no entre los ciudadanos de las distintas regiones que lo único que quieren es que se resuelva el problema de una vez y dejen de utilizarlos para mezquinos intereses.
 
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