Selección prensa internacional

China promete trabajar con EEUU

Pekí­n marca con absoluta claridad la lí­nea roja que Obama no pede traspasar si quiere mantener unas relaciones bilaterales constructivas y de cooperación con China: la cuestión de Taiwán.

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22-01-2009
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Como adelantamos ayer, empezamos a recoger en la sección las reacciones mundiales a la toma de posesión de Obama, hoy desde tres puntos distintos: EEUU, China y Francia. En EEUU, el Washington Post da una calurosa acogida al discurso de investidura de Obama, dándole fundamentalmente una lectura interna. Según la interpretación de periódico, Obama ha enarbolado banderas y valores que hasta ahora estaban en manos de los republicanos conservadores, para utilizarlos con fines progresistas.
 China promete trabajar con EEUU
Como adelantamos ayer, empezamos a recoger en la sección las reacciones mundiales a la toma de posesión de Obama, hoy desde tres puntos distintos: EEUU, China y Francia. En EEUU, el Washington Post da una calurosa acogida al discurso de investidura de Obama, dándole fundamentalmente una lectura interna. Según la interpretación de periódico, Obama ha enarbolado banderas y valores que hasta ahora estaban en manos de los republicanos conservadores, para utilizarlos con fines progresistas.
“Honradez y trabajo duro, coraje y juego limpio, lealtad y patriotismo” fueron los valores reivindicados por Obama cómo los fundamentos del progreso en la historia de EEUU.

Desde ellos considera el Washington Post que arremetió contra los postulados más queridos del partido republicano como el no intervencionismo gubernamental, la falsa disyuntiva de tener que elegir entre seguridad y libertad o la no regulación de los mercados. La conclusión del Post es que Obama parece encaminarse –en su discurso– hacia la formación de una nueva mayoría, que aminore el exacerbado individualismo y el hedonismo imperante en la sociedad norteamericana desde los años 60, justamente uno de los factores que los estrategas norteamericanos consideran más incompatibles con el esfuerzo y el “sentido de responsabilidad” colectiva que requiere el ejercicio de un poder imperial sostenido.

Desde Pekín, una doble reacción. De un lado los desafíos que enfrenta Obama en el tablero internacional, y que cubren un amplio abanico que va desde Afganistán –donde EEUU no consigue arrastrar a sus aliados europeos a una mayor implicación– hasta Irak –en el que la relativa pacificación del país probablemente va a permitir cumplir a Obama la promesa de la retirada en el plazo previsto– pasando por Irán o por lo que el Diario del Pueblo considera la tarea más urgente, espinosa y llena de aristas que le espera a Obama: apagar las llamas en Gaza y desplegar una nueva política para Oriente Medio.

Del otro, marcar con absoluta claridad la línea roja que Obama no pede traspasar de ningún modo si quiere mantener unas relaciones bilaterales constructivas y de cooperación con China: la cuestión de Taiwán. Después de que Bush, en uno de sus últimos actos de gobierno, aprobara la venta de un paquete de armas valorado en 6.500 millones de dólares a Taiwán, al gobierno de Pekín le ha faltado tiempo para hacerle llegar a Obama que cualquier iniciativa de su nuevo gobierno en este sentido marcaría de forma negativa el futuro de las relaciones. No parece que vaya a ser esta la táctica de Obama, inclinado más bien a la presión diplomática y la intervención e injerencia política antes que a la amenaza militar como medio principal, pero, por si acaso, las autoridades chinas han dejado caer la advertencia.
Le Figaro, portavoz oficioso del Eliseo, tras señalar la necesidad de contar con todas las economías importantes del mundo para hallar una salida a la crisis mundial –sin la cual no podrá recuperarse tampoco la norteamericana, según cree el diario francés–, reclama que Obama acepte todas las consecuencias del multilateralismo, y no sólo en el terreno económico. Lo que implica, por un lado, tratar a los amigos como socios y aliados, y no como vasallos. Y, por el otro y en consecuencia con ello, que Washington no busque imponer soluciones puramente norteamericanas a los principales conflictos que azotan el mundo.  
 

 
VIEJO, VERDADERO Y RADICAL

El presidente Obama se prepone utilizar valores conservadores para fines progresistas. Propone sustituir el individualismo extremo como acercamiento infantil a la política por un sentido más adulto de la responsabilidad personal y colectiva. Que el papel del gobierno en nuestra democracia sea honrarla y no degradarla. Quiere que América lidere al mundo, pero más por el ejemplo que por la fuerza. Y al intentar hacer todas estas cosas, confundirá a mucha gente.

Uno de los aspectos maravillosos del llamamiento inaugural de Obama es el grado en que tanto la izquierda como la derecha reivindicaron a nuestro nuevo presidente como suyo propio.

Muchos conservadores estaban impacientes por comprobar que Obama está destinado a decepcionar a sus amigos de la izquierda, porque el presidente que ahora maneja el poder tendrá mucho más cuidado que el candidato que desplegó una retórico tan exaltada.
Algo que parecía estar incluido en la defensa valiente de Obama de los viejos valores; “honradez y trabajo duro, coraje y juego limpio, tolerancia y curiosidad, lealtad y patriotismo”.

“Estos son valores antiguos”, declaró Obama. “Estos son valores verdaderos”. Fue uno de los sentimientos más conservadores que se han oído nunca de labios de un presidente.

Pero observen la naturaleza de esa lista: “Tolerancia y curiosidad”, en particular son valores asociados con los que buscan lo nuevo (....); “Trabajo duro y juego limpio” han sido invocados desde siempre  por los igualitaristas en nombre de la sal de la tierra.
Y Obama nos dijo, (...) “Ellos han sido la fuerza tranquila de los progresos a lo largo de nuestra historia”.

Este énfasis en el progreso impregnó un discurso en gran medida radical. Obama rompió claramente con el pasado conservador, el más recientemente asociado a George W. Bush y el más distante de Ronald Reagan.

Como ha hecho tan a menudo, Obama rechazó discusiones sobre el tamaño del gobierno. Qué importa “si funciona”. Discreta pero eficazmente, dio la vuelta a la revolución de Reagan.

Anunció la abrogación de la doctrina sobre seguridad nacional de Bush-Cheney con estas palabras: “Rechazamos como falsa la opción entre nuestra seguridad y nuestro ideales”.  Y al mismo tiempo que celebraba el poder de América, rompió con el pasado otra vez diciendo “que sólo nuestro poder no puede protegernos, ni nos da derecho a hacer lo que queramos”.

Finalmente, los presidentes americanos rara vez  preguntan explícitamente si “el mercado es una fuerza para el bien o para el mal”.  Obama reconoció su “capacidad de generar abundancia y de ampliar la libertad” pero advirtió que sin regulación, el mercado podría “quedar fuera de control”. También aconsejó contra la desigualdad desenfrenada, insistiendo en que “la nación no puede prosperar a largo término cuando favorece solamente a los que prosperan”.

Lo que hace de Obama un radical, a pesar de su cuidadosa y deliberada variedad, es su esfuerzo para revertir las dos clases de individualismo extremo que han impregnado el alma política americana durante quizás cuatro décadas.

(...) el individualismo expresivo de los años 60 que definieron el “realiza tus propios deseos” como la forma más alta de libertad. Por el contrario, Obama habla de responsabilidades (...) Pero también rechaza el individualismo económico arraigado en los años 80. Y se refirió específicamente a “la avaricia y la irresponsabilidad de algunos” como la causa de nuestro desastre económico. Habló a los americanos no como consumidores, sino como ciudadanos. Sus referencias a la libertad brillaron intensamente, pero acentuó nuestro “deber” para preservarla mucho más que los derechos que otorga.

Esta visión comunitaria encaja mal con “las rancias discusiones políticas” entre liberales y conservadores que Obama condenó, porque son realmente argumentos entre estas dos variedades de individualismo. Su pelea ha sido feroz, y no sólo por cómo se diferencian las dos partes, sino también porque comparten muchas hipótesis Las peleas de la familia y las guerras civiles pueden ser especialmente brutales.
De momento, cada una de las partes en el viejo debate puede utilizar aspectos del discurso de Obama en su polémica contra el otro. Pero al asociar nuestro pasado reciente con “cosas de niños”, insistiendo en que la grandeza “nunca está dada” y siempre “se debe ganar”, Obama está desafiando los fundamentos mismos de su conflicto

Es una lucha digna. También será una lucha dura para ganar, porque es más fácil hablar de los derechos que de los deberes, y los regalos de la libertad son siempre más estimados que sus obligaciones.

THE WASHINGTON POST. 22-1-2009 
  
 

 
CHINA PROMETE TRABAJAR CON EEUU

China prometió el día 20 trabajar con Estados Unidos para promover el desarrollo estable, sólido y a largo plazo de sus relaciones bilaterales constructivas y de cooperación.

“Las relaciones entre China y EEUU están en una importante etapa de heredar el pasado y anunciar el futuro. Las sólidas y crecientes relaciones no solamente responden a los intereses fundamentales de los dos pueblos, sino que también benefician a la paz, la estabilidad y el desarrollo del mundo”, comentó la portavoz del Ministerio del Exterior de China, Jiang Yu, en una conferencia regular de prensa.

Hizo el comentario en respuesta a preguntas relacionadas con el nuevo presidente de EEUU, Barack Obama, quien rindió juramento en el cargo el día 20.

Pidió a ambos países considerar y manejar las relaciones bilaterales desde una perspectiva estratégica y a largo plazo, mantener el fortalecimiento del diálogo, los intercambios y la cooperación, respetar y tomar en consideración los intereses elementales del otro, con el objetivo de impulsar el desarrollo estable, sano y a largo plazo de las relaciones entre China y EEUU.

La portavoz también exhortó a EEUU a cancelar las ventas de armas a Taiwán, diciendo que la postura de China sobre este asunto es clara y firme.

EEUU tiene la obligación de observar los tres comunicados conjuntos entre China y EEUU, especialmente el “Comunicado del 17 de agosto” de 1982, en el que EEUU aceptó reducir gradualmente su venta de armas a Taiwán, dijo Jiang.

Dijo que EEUU debe detener las ventas de armas a Taiwán y su comunicación militar, manejar el asunto de Taiwán con prudencia y de manera apropiada, y apoyar el desarrollo pacífico de las relaciones entre ambos lados del Estrecho de Taiwán con acciones concretas.

Desde que el Pentágono anunció un contrato de armas con Taiwán por 6.500 millones de dólares USA en octubre pasado, que incluye 30 helicópteros de ataque Apache y 330 misiles Patriot, China redujo algunos intercambios militares con EEUU. Se trató de la mayor venta de armas a Taiwán desde que China y EEUU firmaron el “Comunicado del 17 de agosto” en 1982.

DIARIO DEL PUEBLO. 21-1-2009 
  

 
OBAMA AFRONTA DESAFÍOS QUE REQUIEREN SOLUCIÓN URGENTE

El día 20 de enero, Barack Obama tomó posición oficialmente el cargo del 44 presidente norteamericano como nuevo dueño de la Casa Blanca.  Sin embargo, lo que le esperan no sólo son flores y aplausos, sino algo más serio: desafíos en su política interna y externa.

El hecho de que Obama pudiera catapultarse hacia el cielo de un sólo paso se debe en cierta medida al aprovechamiento de la crisis financiera que asola a todo el territorio de EEUU. Esta tormenta ha sumido a la economía norteamericana en recesión. Tan sólo en un mes a finales de 2008 ha hecho perder a EEUU 500.000 empleos. Por lo tanto, a comienzos de su mandato Obama afronta el gran desafío de cómo hacer aflorar la economía norteamericana del mar de recesión.  Al tal efecto, después de realizar consultas con los demócratas en el Congreso, ha trazado un plan de rescate por un monto de 825.000 millones de dólares. Con anterioridad la fórmula de rescate del Gobierno de Bush no surtió efectos relevantes, y ahora está por ver si esta medida de audacia de Obama podrá alcanzar su propósito. El propio Obama ha manifestado que no tiene en su mano una “bola cristal” para crear milagros en la economía norteamericana.

En el terreno exterior, los desafíos que afronta son cómo ganar las dos guerras contra el terrorismo. No será difícil cumplir su compromiso de retirar las tropas de Irak dentro de 16 meses, porque la situación en Irak se ha mejorado sin duda alguna, lo que ha creado ciertas condiciones favorables para la retirada de las tropas norteamericanas. El desafío más importante no está en Irak, sino en cómo ganar la guerra en Afganistán. Desde hace tiempo Obama ve Afganistán como “campo central de la batalla” en la lucha anti-terrorista. EEUU está dispuesto a enviar allí un nuevo contingente de 30.000 efectivos, e insta a Europa a incrementar allí sus fuerzas. Europa, por su parte, no tiene interés en seguir los pasos de EEUU por la limitación de su capacidad y por la voluntad de sus pueblos. Sin duda alguna, es una prueba para la capacidad diplomática de Obama cómo persuadir a Europa a seguir sus pasos. Y además está por probarse la eficacia de la nueva estrategia de Obama para la guerra de Afganitán.

Otro problema de difícil solución para el nuevo concepto de la diplomacia de Obama es el problema nuclear de Irán. Obama defiende la línea básica de no aceptar el desarrollo de armas nucleares por parte de Irán. Al parecer esto presagia las múltiples dificultades para mejorar las relaciones entre los dos países.

Pero la tarea más urgente de Obama es apagar las llamas bélicas en Gaza y alcanzar el alto el fuego sostenido. Para Obama la diplomacia en Oriente Medio sigue siendo un camino espinoso y lleno de aristas.

A pesar de todo, no deja de ser positiva para el mundo la posición adoptada por Obama caracterizada por flexibilidad, pragmatismo y disposición para el diálogo. Con respecto a ello, todos los países, desde Rusia hasta Venezuela, mantienen expectativas.

DIARIO DEL PUEBLO. 21-1-2009 
 

EN FIN, LAS DIFICULTADES EMPIEZAN

La fórmula de un allegado a León Blum en el momento de su llegada al poder en 1936, se puede aplicar –¡y cuánto!–a Barack Obama franqueando la puerta de la Casa Blanca.
La inmensa esperanza levantada a través del mundo por la larga y triunfal caravana del senador desde Illinois hacia Washington va al fin a desembocar en acción tras una larga, demasiado larga trasnición.

Será menos de lo que quieren creer la inmensa mayoría de norteamericanos y de decenas y decenas de millones de hombres y mujeres a lo largo del mundo agitados por una frenética, simpática pero ingenua “obamanía”.

Los norteamericanos han elegido a Obama para conjurar la crisis, relanzar la economía, vencer el paro, salvaguardar sus viviendas, proteger su jubilación, mejorar los seguros médicos, defender su desarrollo; en pocas palabras, para detener el declive econ´mico de EEUU y el hundimiento de la economía mundial.

Esta será la primera y absoluta prioridad del nuevo presidente, que espera crear 4 millones de empelos inyectando cerca de un billón de dólares en la economía, principalmente en forma de inversiones públicas y rebaja de impuestos para las empresas y la mayoría de hogares. Franklin Delano Roosevelt, elegido en 1932, en plena depresión mundial, también lanzó un enorme plan de relanzamiento. Pero el New Deal no produjo efectos milagrosos inmediatos.

Haría falta esperar hasta la entrada de EEUU en la IIª Guerra Mundial para que la economía volviera a su rendimiento pleno.
El 44 presidente, Obama, es a todos los efectos muy distinto del 32, Roosevelt. Pero la inmensa diferencia para EEUU es que la economía de hoy se ha vuelto global. La mundialización ha transformado en interactivas todas las zonas regionales y todas las economías nacionales. Así pues, el presidente de la nación más rica del mundo, cualquiera que sean sus palancas de apoyo, deberá aceptar coordinar su acción con los otros grandes actores de la economía: China y los países emergentes, Rusia, Brasil e India en cabeza, pero también las petromonarquías, que poseen el petróleo y el gas y, claro está, Europa, cuyo PIB es superior al de EEUU.

La realidad de un mundo multipolar que se le escapó a George Bush y a sus consejeros demasiado tiempo cegados por “el eje de mal” se impondrá al nuevo presidente.

Barack Obama estará bien inspirado en tomar en cuenta este mundo nuevo, aceptando definir la renovación de las reglas de la economía internacional en unión con el conjunto de actores mundiales.

Pero existe otro deseo en torno a esta presidencia. Que Obama, enfrentado a los desórdenes del planeta –Medio Oriente, Afganistán, Irán, Cáucaso– y a los males de la época –terrorismo, islamismo, fanatismos de todas las obediencia – no busque imponer soluciones puramente norteamericanas. Que acepte todas las consecuencias del multilateralismo. Y el primero, el hecho que América debe tener aliados y no vasallos, socios y no recaderos.

Entonces, si como ha dicho con convicción el nuevo presidente, “América es amiga de todas la naciones y de cada hombre, mujer y niño que busca un futuro de paz y de dignidad”, entonces la esperanza que se levantó ayer desde la Casa Blanca desembocará seguro en un poco menos de desorden y un poco más de justicia.

“Yes we can!”. Todavía hace falta que Barack Obama se dote de los medios para cumplir sus promesas.

LE FIGARO. 21-1-200
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