SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

Orizonia deja en la calle a 4.000 empleados

El Mundo

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19-02-2013
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Un acuciante problema de tesorería y una disputa empresarial con su competidor Globalia han precipitado la desaparición de Orizonia, el mayor touroperador del país, que la pasada semana se acogió a un preconcurso de acreedores para tratar de reflotar alguna de sus divisiones. Su caída dejará a unos 4.000 empleados en la calle y a miles de personas sin sus viajes ya pagados.


Tras un fin de semana de tensas negociaciones, la dirección de Orizonia se vio obligada ayer a anunciar un ERE que afectará cerca del 80% de su plantilla de 5.100 trabajadores por el cierre de la mayoría de sus divisiones ante el paso atrás dado por Globalia en su compromiso para hacerse con el grupo mallorquín e inyectar con carácter inmediato 25 millones de euros.


El pasado diciembre, el grupo que preside Juan José Hidalgo se comprometió a comprar Orizonia e inyectar en su negocio 60 millones de euros, de los que hasta la fecha se han aportado 15 millones de euros. La operación estaba sujeta al dictamen de la Comisión Nacional de Competencia (CNC) por su alto impacto en el mercado español y con el argumento de que el organismo ha decidido prolongar durante dos meses más su veredicto, Globalia ha renunciado a inyectar otros 25 millones que se disponía a aportar en las primeras semanas de febrero.


El impasse en el que ha entrado la operación ha colocado a los fondos de capital riesgo que controlan Orizonia, The Carlyle Group y Vista Capital (del grupo Santander), en una situación complicada. Orizonia tiene una deuda financiera de 619 millones de euros. La banca había aceptado una quita para dejarla en 81 millones, pero sujeta a que la operación de Globalia se materializase.


En este delicado contexto y tras 72 horas de agonía, los peores presagios se hicieron este lunes realidad. El presidente de la compañía, José Duato, ya había avanzado a los sindicatos el pasado viernes que lo habían intentado todo sin éxito y se daba de plazo hasta ayer para tratar de revertir lo inevitable, la desaparición del gigante turístico mallorquín.


Pero, finalmente, la empresa no ha podido resistir más tiempo y el mismo Duato fue el encargado de anunciárselo ayer a los trabajadores: Orizonia sigue en preconcurso de acreedores y tratará a partir de ahora de salvar el mayor número de empleos y líneas de negocio posibles.


Una vez que se ha asumido que la empresa es inviable, al menos tal y como está concebida actualmente, el objetivo ahora es tratar de minimizar los daños. Para ello, los actuales gestores de la compañía van a tratar de vender algunas partes de la empresa, las más rentables. Además de este proceso, en el que la cúpula de Orizonia se muestra muy esperanzado de concluir con éxito, tendrá lugar un ERE que podría presentarse este mismo miércoles y afectará a cerca de 4.000 trabajadores.


Los esfuerzos de la dirección de la empresa mallorquina se centrarán a partir de ahora en vender parte de la aerolínea Orbest y la línea de viajes business de Vibo, dos de sus pilares actuales. De hecho, según ha podido saber este periódico, ya hay dos empresas que han mostrado interés en hacerse con partes del negocio de Orizonia aunque de momento no hay nada cerrado, tal y como Duato avanzó ayer a los sindicatos. Además, existe una tercera opción sobre la mesa ya que Viajes Barceló también se ha mostrado interesada en hacerse con parte de la red de Vibo (antigua Viajes Iberia).


Esta solución sería la menos mala para los trabajadores ya que en el caso de que Orizonia lograra vender estas dos líneas de negocio, quedarían en la plantilla unos 1.000 trabajadores de los 5.000 con los que cuenta actualmente. Por el contrario, todo el grupo mayorista y de touroperación, con marcas como Solplan, Kirunna o Smilo, desaparecerán.


La falta de liquidez de estas firmas ya está afectando a miles de clientes que habían contratado viajes.


La gran incógnita es saber qué pasará con los hoteles Luabay, otra de las líneas rentables del grupo. El acuerdo que cerró Orizonia con Globalia en diciembre incluyó una cláusula por la que en caso de que la operación fallara, la compañía de Juan José Hidalgo se haría con ellos como garantía de los 15 millones que inyectó, tal y como avanzó EL MUNDO. No obstante fuentes jurídicas consultadas sostienen que no será fácil ejecutar esta cláusula

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