SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

El PP vuelve a su cota de hace 20 años

El Mundo

5
2 votos
10-02-2013
Publicidad
www.elmundo.es www.elmundo.es

A esto se le llama sangría y sin paliativos. O bien, castigo de los ciudadanos en toda regla. En poco más de un año, el Partido Popular que arrasó en las elecciones generales con un 44,6% de los votos y ocupó sin despeinarse la mayoría absoluta de los escaños del Congreso, lleva camino de perder todo su crédito.
Hoy, de acuerdo con la encuesta realizada por Sigma Dos para EL MUNDO, el PP sólo obtendría el 33,5% de los votos, es decir, 11 puntos menos que en los comicios de la gran victoria.
De hecho, los populares han regresado a sus niveles electorales de hace dos décadas. Ahí es nada. El sondeo publicado por este periódico en febrero de 1993 les otorgaba un 33,2%, clavado al dato de la actualidad. En los comicios de junio de ese mismo año se situaron en el 34,7% y, a partir de ahí, ganaron y perdieron elecciones, pero nunca bajaron del nivel del 35%. Eso... hasta hoy.

Y aún más, ni González, ni Aznar ni Zapatero llegaron a perder en su primer año de mandato tanto fuelle, tanto apoyo, tanto capital. José María Aznar ganó en 1996 con un 38,79% de los votos y un año después registraba incluso una subida de 1,7 puntos y se situaba en el 40,5%. José Luis Rodríguez Zapatero cosechó su primera victoria con el 42,59% de respaldo y al año siguiente sólo se había dejado 2,5 puntos por el camino.

Los 16 puntos de ventaja -15,8- que los populares consiguieron sacarle al PSOE hace 14 meses se están disolviendo como las pastillas efervescentes, burbujeando y chispeando, a la vista de todos.
Ahora la distancia entre las dos grandes fuerzas políticas es sólo de 5,3 puntos a favor del PP que, en el último mes, ha recibido un golpe del que muchos creen que no se recuperará. Y es que, desde finales de año a aquí, es decir, en mes y medio, la caída en intención de voto ha sido de más de tres puntos.

Detrás de este descalabro sólo hay una circunstancia nueva, la corrupción que se esconde detrás de un nombre propio -el ex tesorero Luis Bárcenas-, y que ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de los españoles.

En el PP y en el Gobierno han intentado buscar justificación a la fortísima pérdida de popularidad padecida en su primer año al frente del país y, durante todo este tiempo, han hecho de necesidad virtud, recalcando que la dureza de su política de ajustes y recortes no podía, en puridad, obtener otra respuesta. La explicación ha servido a lo largo de 2012, pero ahora empieza a hacer aguas. Los 3,2 puntos perdidos en las últimas semanas lo demuestran.

El caso Bárcenas extiende negras sombras y ni en el partido, y mucho menos en el Gobierno, han sabido hacerle frente. La estrategia inicial pasó por restar importancia a las alarmas, dejar pasar el tiempo, esperar a que la tormenta amainara, guardar silencio. Y no dio resultado. Las llamas se extendieron con rapidez y han llegado a los pies del mismo presidente. El asunto ha adquirido ya unas proporciones tales que de nada ha servido el discurso de Rajoy ante los suyos. Los ciudadanos no le han creído, quizá porque el presidente no se ha dignado a hablarles a ellos. Su intento de expiación ha sido baldío.

Tampoco ha sido útil el plan de intentar separar las figuras de presidente del Gobierno y de presidente del partido. Como si no fuera la misma persona. Rajoy y su cúpula tienen que hacer frente ahora a dos reproches: el de la austeridad sin tregua y la amnistía fiscal, también injusta, y el de la corrupción.

Todo esto se ha traducido en una caída en picado de apoyo popular que, de seguir así, amenaza con dinamitar la legislatura.

Y en el otro plato de la balanza, también desolación. El primer partido de la oposición camina inexorable hacia el hundimiento. ¿Quién dijo que su suelo se situaba en sus 110 escaños actuales? ¿Dónde está escrito? A juzgar por el sondeo de EL MUNDO, en ninguna parte. También el PSOE suma a su ineficacia opositora, a su confusión interna, a su cuestionado liderazgo, el mal de la corruptela.

Ahora mismo, su intención de voto se sitúa en los 28,2 puntos, es decir, 0,6 décimas menos que el pésimo nivel electoral que logró en las generales de 2011. La ligera remontada que experimentaron los socialistas en diciembre, cuando alcanzaron los 30,7 puntos en intención de voto, se ha esfumado con rapidez. También a ellos les pasan factura los chanchullos de algunos de sus dirigentes. El caso Amy Martin está ahí y los españoles lo saben. Y lo peor es que se suma a otros: el de los falsos ERE en Andalucía es el más grave.

Y de este panorama desolador que ofrecen las dos primeras fuerzas políticas, surgen de nuevo dos claros beneficiarios: UPyD e Izquierda Unida.

Ambos partidos muestran una trayectoria ascendente imparable que les ha llevado en poco más de un año a duplicar su intención de voto. Así es el caso de la formación que lidera Rosa Díez, que logró en las generales de 2011 un 4,7% de los votos y ahora la encuesta de Sigma Dos le otorga un 10%.
Con IU sucede otro tanto. El partido encabezado por Cayo Lara logró en los comicios un 6,9% de apoyo. En estos momentos alcanza ya el 12,3%. Ambos han sabido aprovechar con lenguaje claro y próximo a los problemas que vive la calle las grietas de sus dos grandes rivales.

El resto de las formaciones casi se mantienen sin cambios. Sólo llamar la atención sobre el mordisco que propina ERC a CiU y que, pese a estar diluido por tratarse de una encuesta a nivel nacional, es de dos décimas. Parece poco, pero no lo es si se parte del hecho de que la cosecha electoral de los convergentes fue de 4,2 puntos y la de los republicanos de 1,1. Ahora se sitúan respectivamente en 4 y 1,4 puntos.

¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad



COMENTARIOS