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Preguntas incómodas para Rajoy

The Economist

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09-02-2013
http://www.economist.com/news/leaders/21571420-if-democracy-retain-spaniards-trust-countrys-political-parties-must-be http://www.economist.com/news/leaders/21571420-if-democracy-retain-spaniards-trust-countrys-political-parties-must-be

A MARIANO RAJOY, el conservador primer ministro de España, le gusta decir que él "no le debe nada a nadie", en referencia a su independencia frente a la iglesia católica, las corporaciones españolas y los barones regionales de su Partido Popular (PP). Sin embargo, para muchos españoles esas palabras ahora suenan huecas. El manuscrito de los supuestos libros de cuentas llevados por Luis Bárcenas, ex tesorero del PP, se han filtrado a la prensa. Ellos parecen mostrar que desde hace más de una década, los líderes del partido recibieron pagos -en torno a 25.000 euros al año en el caso del señor Rajoy– de un fondo para sobornos cuyo donantes eran principalmente magnates de la construcción. El Sr. Rajoy, que tiene una reputación de honestidad personal, insiste en que la acusación es falsa, que nunca ha recibido dinero en efectivo no declarado, y que las cuentas son "apócrifas". Se ha comprometido a publicar sus declaraciones de la renta y el partido está organizando una auditoría externa.

Algunas de las personas de la lista han confirmado que han recibido los pagos. Pero la lista puede haber sido manipulada, o bien, si los pagos se hicieron, pudieron haber sido por gastos, debidamente declarados y pagados. Sin embargo, el hecho incómodo para el señor Rajoy es que hasta 2011 trabajó en estrecha colaboración con el señor Bárcenas, un hombre al que un juez ha descubierto 22 millones de euros en una cuenta bancaria en Suiza y bajo investigación en un escándalo de corrupción que incluye a cargos del PP. Un ex diputado del PP también ha afirmado que los líderes del partido recibieron pagos en efectivo en sobres.

Rajoy ha descartado la exigencia de la oposición para que dimita. Elegido hace sólo 15 meses, tiene mayoría absoluta en el Parlamento. Una encuesta de esta semana revela que el asunto le ha costado al partido del señor Rajoy una quinta parte de su apoyo público decreciente en un mes, pero los socialistas en la oposición no son más populares. Después de haber introducido duras medidas para estabilizar la economía, Rajoy apuesta por una recuperación mucho antes de las próximas elecciones en 2015. Para entonces, según sus cálculos, la indignación habrá desaparecido. Los montos involucrados no son insignificante, pero la corrupción española apenas podría jugar en la liga italiana. Su palabra será puesta a prueba por el poder judicial, pero eso llevará muchos años.

Al margen de que Rajoy sea o no sea culpable, no es suficiente el proceso judicial. Para restablecer la credibilidad de su Gobierno, el presidente debería crear una investigación rápida, pública e independiente. Eso no es un hábito en España, pero debería serlo

Alrededor de 6 millones de españoles están oficialmente desempleados, y otros se enfrentan a recortes salariales como consecuencia de la recesión del país y la crisis de la vivienda. Los españoles y otros europeos, que han rescatado a los bancos de España, tienen derecho a saber si las empresas de construcción que inflaron la burbuja inmobiliaria financiaron al PP y, en caso afirmativo, qué obtuvieron a cambio.

La crisis económica ha puesto de manifiesto deficiencias en muchas de las instituciones puestas en marcha durante la transición del país hacia la democracia en la década de 1970. Las cotas de relajación moral han afectado a la monarquía, el yerno del rey Juan Carlos está siendo investigado por corrupción, y al Poder Judicial, cuya cabeza renunció el año pasado por el uso de fondos públicos para viajes privados.

La democracia española le ha dado mucho poder sin controlar a los dos principales partidos. No sólo 'colonizaron' y se hicieron con el mando de las cajas de ahorros ahora en quiebra; también con el del Poder Judicial y del funcionariado, y han ido desarrollando una especie de derecho de propiedad, sin molestarse nunca en poner en marcha normas apropiadas para su financiación. (Los socialistas y los nacionalistas catalanes es improbable que estén mucho más limpios que el PP).

El problema que afronta España es que la gente que puede limpiar esta porquería son los mismos que la han creado. Junto a una investigación digna de ese nombre, Rajoy debería iniciar unas conversaciones con los partidos para reformar el sistema de partidos. Si no es así, tanto él como sus adversarios tradicionales pueden ahogarse en una ola de indignado populismo

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