Caso Bárcenas

Un misil en la lí­nea de flotación del PP

El estallido del "caso Bárcenas" es un salto cualitativo respecto a la Gürtel. Ya no estamos ante tramas de corrupción locales en Valencia y Madrid. Eleva estos hechos al corazón mismo del partido que gobierna en España. Acabar con esta lacra requiere, como nuestro partido viene exigiendo desde hace ya muchos años, tratar la corrupción como un grave delito sólo comparable al de crimen organizado. Pues en definitiva de eso y no de otra cosa se trata

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22-01-2013
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El descubrimiento judicial de los 22 millones de euros que el ex tesorero nacional y hombre clave en las finanzas del PP durante casi 20 años, Luis Bárcenas, tení­a ocultos en cuentas secretas en Suiza, sumado a las revelaciones del diario El Mundo acerca de los sobresueldos en dinero negro que se repartí­an en la misma sede central a altos cargos públicos del partido, han convertido el caso Bárcenas en algo más que un caso de corrupción.
 Un misil en la lí­nea de flotación del PP
El descubrimiento judicial de los 22 millones de euros que el ex tesorero nacional y hombre clave en las finanzas del PP durante casi 20 años, Luis Bárcenas, tení­a ocultos en cuentas secretas en Suiza, sumado a las revelaciones del diario El Mundo acerca de los sobresueldos en dinero negro que se repartí­an en la misma sede central a altos cargos públicos del partido, han convertido el caso Bárcenas en algo más que un caso de corrupción.

Un auténtico misil disparado con precisión en la línea de flotación del partido y del gobierno. ¿Pero quién ha apretado el botón? ¿Y qué es lo que se busca al lanzarlo?

El estallido del “caso Bárcenas” da un salto cualitativo respecto a la trama Gürtel. Ya no estamos ante tramas de corrupción y financiación ilegal del PP en la Comunidad Valenciana y la de Madrid. Eleva estos hechos al corazón mismo del partido que gobierna en España.

Según las revelaciones de El Mundo, desde hace al menos dos décadas ha existido en el PP una trama de  financiación oculta, una contabilidad B paralela para pagar sobresueldos y gratificaciones con dinero negro proveniente de constructoras (a cambio de recibir contratos públicos), empresas de seguridad y donaciones ocultas previsiblemente vinculadas a los grandes grupos financieros y monopolistas a cambio de favores, exenciones fiscales o contratos millonarios.

Una vez más lo que aparece como fundamental no es la corrupción de tipos como Bárcenas o “El Bigotes” de la Gürtel, sino un sistema de corrupción organizada, un entramado mafioso que vincula a la clase política con los grupos financieros y monopolistas, para en última instancia saquear las cuentas públicas, tanto por los millonarios contratos públicos que se llevan como por la evasión de impuestos y capitales.

Hasta aquí los hechos conocidos hasta el momento. ¿Pero quién y por qué ha desatado, como alguien ha dicho, una auténtica tormenta “de mierda” ahora?

"Y si Rajoy no puede “ocuparse” de los asuntos económicos porque otras cuestiones desvían su atención, ¿quién va a ocuparse de ellos, Berlín?" Como siempre que se destapa un crimen, lo primero es preguntarse a quién beneficia. Buscar la respuesta a esta pregunta es la clave para entender lo que está pasando.

Como en el famoso juego de “hundir la flota”, el misil lanzado ha dado en la línea de flotación del gobierno de Rajoy. Por mucho que los propios medios que actúan de altavoces del escándalo digan que “Rajoy no cobró los sobres”, la andanada desestabiliza y debilita a su gobierno.

¿Quiénes son los principales interesados en que en España no exista un gobierno fuerte, políticamente consolidado? Como venimos reiterando en estas páginas desde marzo de 2010, nuestro país se enfrenta a una ataque masivo que viene del exterior. Un ataque que, capitaneado por el FMI y Bruselas (es decir, por Washington y Berlín) busca no sólo saquear los salarios e ingresos del 90% de la población mediante todo tipo de recortes y ajustes, sino también asaltar y apoderarse de las principales fuentes de riqueza del país.

Un proyecto de saqueo cuya realización plena exige el máximo grado de debilitamiento político del país. Lo hemos visto a lo largo de este año con los escándalos que han envuelto a la casa real, con la deriva soberanista de Artur Mas y ahora con la salida a la luz pública de la corrupción en las más altas instancias del PP. Uno tras otro, la jefatura del Estado, la unidad de España, el partido que gobierna con mayoría absoluta se ven sacudidos. Y a más desestabilización del país, a mayor debilidad del Estado y del gobierno, mas facilidades para aumentar la intervención y el saqueo exterior.

Resulta muy reveladora la lectura del Frakfurter Allegemaine Zeitung, el portavoz de la oligarquía financiera alemana, sobre el caso Barcenas: “la reputación de la ‘clase política’ ya estaba por los suelos antes de que se descubrieran las arcas y cuentas clandestinas del tesorero del Partido Popular. No obstante, esto debilita ahora aún más a Rajoy, que de por sí, ya no puede concentrarse del todo en las reformas económicas porque tiene que ocuparse de las aspiraciones independentistas de los catalanes y con la causa Bárcenas, podrían volvérsele a abrir, incluso los conflictos en su partido”.

Y si Rajoy no puede “ocuparse” de los asuntos económicos porque otras cuestiones desvían su atención, ¿quién va a ocuparse de ellos, Berlín?

No es casual, además, que el disparo en la línea de flotación alcance directamente a la llamada “vieja guardia” del PP, precisamente los sectores que en el seno del gobierno han mostrado el pasado año una mayor resistencia a aplicar integralmente los mandatos del FMI y Berlín, por ejemplo en el rescate e intervención del sistema financiero. A eso se llama matar dos pájaros de un tiro.

La sociedad española asiste indignada, con toda razón, a este patio de Monipodio en el que vive instalada una clase política que ha hecho del robo sistemático de las cuentas públicas y la aplicación implacable del saqueo ordenado por los grandes poderes, de dentro y de fuera del país, contra el 90% de la población su razón de existencia.

Acabar con esto requiere, como nuestro partido viene exigiendo desde hace ya muchos años, tratar la corrupción como un grave delito sólo comparable al de crimen organizado. Pues en definitiva de ese y no de otra cosa se trata. Tramas criminales organizadas para robar sistemáticamente el dinero que es de todos, mientras con la otra mano abren la puerta al saqueo de bancos, monopolios y multinacionales.


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