Intervención y guerra en Malí­

La larga mano de Parí­s en África

Según el gobierno francés, su ejército ha pasado a intervenir militarmente en Malí­ con el objetivo de "detener el avance islamista" en el paí­s africano. ¿Pero quién detiene el avance de Parí­s en sus antiguas colonias?

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15-01-2013
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El 13 de diciembre, el gobierno francés informaba que sus tropas habí­an empezado a desplegarse en Malí­, un paí­s situado en el Sahel, el inmenso territorio desértico de más de 8 millones de kilómetros cuadrados que se extiende entre el Atlántico y el Mar Rojo y que sirve de frontera entre el Magreb y el África negra. La realidad es que ese dí­a sus aviones estaban ya bombardeando el norte de Malí­, causando decenas de ví­ctimas.
 El control de Ní­ger, que suministra el uranio del que depende el 50% de la energí­a eléctrica francesa es el centro de todo lo que ocurre en Malí­.
El control de Ní­ger, que suministra el uranio del que depende el 50% de la energí­a eléctrica francesa es el centro de todo lo que ocurre en Malí­.
El 13 de diciembre, el gobierno francés informaba que sus tropas habí­an empezado a desplegarse en Malí­, un paí­s situado en el Sahel, el inmenso territorio desértico de más de 8 millones de kilómetros cuadrados que se extiende entre el Atlántico y el Mar Rojo y que sirve de frontera entre el Magreb y el África negra. La realidad es que ese dí­a sus aviones estaban ya bombardeando el norte de Malí­, causando decenas de ví­ctimas.

El argumento de Francia, contando con el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU, es detener el avance de los fundamentalistas islámicos vinculados a Al Qaeda, que a finales del pasado año hacían retroceder al ejército de Malí y ocupaban la mitad norte del país. "París se juega en Mali algo más que detener la expansión de Al Qaeda"


Sin embargo, Paris se juega en Malí algo más que detener la expansión de al Qaeda. No por Malí mismo, sino por los más de 800 kilómetros de frontera que comparte con Níger, segundo productor del mundo de uranio cuyo control es clave para el mantenimiento de la multinacional francesa Areva como líder mundial en el sector de la energía nuclear.


En realidad, este es el meollo de la cuestión. Si las fuerzas islamistas radicales pudieron tomar el control del norte de Malí, es porque el apoyo de Francia a la represión de su gobierno contra el pueblo tuareg (el pueblo nómada del desierto conocido como “los hombres azules” por su histórica indumentaria), provocó la rebelión encabezada por el Movimiento Nacional de Liberación de Azawad.


Y medida que la rebelión tuareg se extendía por el norte de Malí y el oeste de Níger, los islamistas radicales se infiltraban en la región dedicados al tráfico de armas y el bandidaje. Pero la guerra de Libia y el fin del régimen de Gadafi el pasado año les proporcionó los hombres y las armas necesarias para convertirse en la fuerza hegemónica, traicionando y desplazando al movimiento de resistencia de los tuareg como principal fuerza militar.


El control de un país estratégico para Francia como Níger, que suministra el uranio del que depende el 50% de la energía eléctrica francesa es el centro de todo lo que ha ocurrido en Malí en las últimas décadas. Y que finalmente desembocó en el golpe de Estado propiciado por París en marzo de 2012 y la actual intervención del ejército francés.

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