SELECCIÓN DE PRENSA INTERNACIONAL

El futuro de la relación entre China y Estados Unidos

Diario del Pueblo

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14-01-2013
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http://spanish.peopledaily.com.cn/31616/8083492.html http://spanish.peopledaily.com.cn/31616/8083492.html

El año pasado se caracterizó por el cambio de líderes en muchos países, incluyendo China y Estados Unidos. El resultado obtenido en ambas naciones influirá en el futuro desarrollo de la relación bilateral más importante del mundo.

La influencia electoral

En 2012, la relación sino-estadounidense registró numerosas visitas de alto nivel, comenzando con la del vicepresidente de China, Xi Jinping, la cual coincidió con el 40º aniversario de la visita a China del ex presidente de EE. UU. Richard Nixon y de la publicación del Comunicado de Shanghai suscrito por ambos países. Durante su estancia, Xi recorrió muchos puntos del territorio estadounidense para asistir a 27 actos oficiales. Se comunicó e interactuó con personas que representaban a un amplio espectro de la sociedad estadounidense. En sus discursos, Xi definió la relación bilateral como un nuevo tipo de relación acorde con el siglo XXI, cuyo objetivo será beneficiar a los pueblos de ambos países, así como preservar la paz, la estabilidad y el desarrollo de la región Asia-Pacífico y del mundo. Este nuevo tono ha ayudado a mantener la relación sino-estadounidense fuera de apuros durante este 2012 y a contrarrestar la incertidumbre provocada por las elecciones presidenciales en EE. UU.

Aunque las elecciones generales tienden a rebajar la intensidad de los actos diplomáticos, los intercambios de alto nivel entre China y EE. UU. continuaron siendo frecuentes en 2012. El presidente de China, Hu Jintao, se reunió en dos ocasiones con su homólogo estadounidense Barack Obama, mientras que el primer ministro Wen Jiabao lo hizo una vez. La secretaria de Estado de EE. UU., Hillary Clinton, visitó China en cuatro oportunidades, el secretario de Defensa, Leon Panetta, en una, y el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, en tres. Además, altos funcionarios diplomáticos y militares de ambas partes mantuvieron diálogos telefónicos en siete ocasiones. Todos estos intercambios permitieron que los dos países trataran adecuadamente los problemas que iban surgiendo.

Durante la campaña electoral estadounidense, los candidatos a la Presidencia abordaron la relación con China. Con el fin de atraer al electorado conservador, los candidatos responsabilizaron excesivamente a China de los problemas económicos suscitados en EE. UU. y promovieron la teoría de la “amenaza china”. Todo este alboroto, sin duda, expuso algunos prejuicios y estereotipos de la sociedad estadounidense hacia China. Sin embargo, debemos reconocer que aquellas críticas no eran más que un chivo expiatorio en la discusión sobre la economía y el empleo, temas que fueron centrales en las elecciones estadounidenses. Es tal la importancia estratégica de la relación bilateral que una campaña electoral no puede debilitarla. Para revitalizar su economía y mantener el liderazgo mundial, EE. UU. necesita definitivamente la cooperación de China. Por esta razón, el respeto y el beneficio mutuos serán aún el cariz que domine la relación bilateral en los próximos años.


Relaciones económicas y comerciales

Los intercambios económicos y comerciales han desempeñado siempre un papel activo en la estabilización de la relación bilateral. Según cifras del Ministerio de Comercio de China, durante los diez primeros meses de 2012, el volumen del comercio bilateral creció en forma sostenida, registrando un incremento interanual del 9,1%. Sin embargo, ambas partes han experimentado crecientes fricciones en el campo económico. A raíz de la crisis financiera mundial, la economía estadounidense se va recuperando lentamente, mientras que China mantiene un crecimiento robusto. Este contraste aumenta la sensación de crisis entre los estadounidenses. En ese contexto, EE. UU. trata de debilitar la ventaja comparativa china al cuestionar al país por lograr un gran desarrollo mediante la manipulación del yuan (RMB), la artificial reducción de los costos laborales y la contaminación del medio ambiente. A largo plazo, estas tres cuestiones podrían ser los potenciales catalizadores de los conflictos económicos y comerciales entre ambos países y sustituir la tradicional discordia debido al déficit comercial que afronta EEUU (...)

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