SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

Mayorí­a amplia y realismo inteligente

La Vanguardia

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14-01-2013
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http://www.lavanguardia.com/opinion/editorial/20130114/54361880105/mayoria-amplia-y-realismo-inteligente.html http://www.lavanguardia.com/opinion/editorial/20130114/54361880105/mayoria-amplia-y-realismo-inteligente.html

LA reciente divulgación de la propuesta de trabajo pactada por Convergència i Unió y Esquerra Republicana sobre la declaración de soberanía de Catalunya, que será sometida a la aprobación del Parlament, ha puesto de manifiesto que la legislatura que ahora empieza sólo podrá evitar el colapso mediante acuerdos de amplia mayoría, modulados con verdadera inteligencia política. No hay mayoría para los movimientos bruscos ni para las lecturas restrictivas del resultado electoral del 25-N.

El citado documento coloca en el centro de la futura declaración institucional la necesidad de "hacer efectiva la voluntad de constituir Catalunya en un nuevo Estado dentro del marco europeo" y prácticamente deja en un segundo plano la celebración de una consulta o referéndum sobre la voluntad de los ciudadanos de Catalunya. El desplazamiento argumental no es menor si tenemos en cuenta que la campaña electoral tuvo como eje principal el denominado "derecho a decidir". Estaríamos por tanto ante un triple salto mortal: la formación política central de la sociedad catalana, la federación de Convergència i Unió, habría pasado de la reclamación del pacto fiscal (expresión calculadamente matizada que evita pedir para Catalunya un estatus exactamente igual al del fuero y concierto vascos), al ejercicio del derecho a decidir (en la estela del acuerdo entre el Gobierno de Londres y el antiguo Reino de Escocia para someter a referéndum el vínculo británico), para pasar a la reclamación unilateral de un Estado catalán. Todo ello, en menos de seis meses.

La citada propuesta de CiU y ERC no ha cosechado estos días ningún apoyo adicional entre las demás fuerzas políticas. Si mañana el documento se pusiese a votación en el Parlament, incluso podría quedar en minoría, habida cuenta de las reticencias expresadas por Unió Democràtica, sin cuyos 13 diputados la alianza parlamentaria CiU-ERC no se hace efectiva. Los grupos situados a la izquierda (ICV y CUP) han expresado sus reticencias y su disgusto por no haber sido consultados -aunque es previsible que apoyen el texto si se modifica-; el PSC, cuya relación con el PSOE es cada vez más compleja, ha expresado una rotunda negativa, pese a admitir la celebración de una consulta legal en la que defendería el no a la independencia. El PP lo ha rechazado frontalmente, con un matizado discurso del Gobierno ante los hervores de la derecha extrema. El Ejecutivo no llevará al Tribunal Constitucional una simple declaración política del Parlament.

Mal comienzo. Ayer mismo, ICV dio a conocer su propuesta (centrada en el "derecho a decidir"), mientras dirigentes de Convergència, conscientes del error cometido, ofrecían diálogo al PSC. El dirigismo y la ausencia de diálogo no son el camino. Hagamos memoria, puesto que apenas han transcurrido dos meses de las elecciones. CiU pidió una "mayoría excepcional" y la sociedad se la negó, por diversos motivos, con una pérdida de 12 escaños. Aunque la consistencia y el arraigo social de la corriente soberanista son incuestionables, CiU y ERC suman hoy un diputado menos que en la anterior legislatura. Las elecciones anticipadas produjeron un reequilibrio de fuerzas e intereses, en vez de propiciar una mayoría más rotunda. Hagamos memoria. El president Artur Mas insistió hasta la saciedad en su propósito de avanzar con "una amplia mayoría" y evitar la división en dos de la sociedad catalana. Ese es el compromiso. Conviene no olvidarlo.

El documento debe ser revisado y enmendado en busca de la más amplia mayoría posible. Una mayoría que existe, puesto que 107 diputados (sobre un total de 135) acudieron a las elecciones con el "derecho a decidir" en sus programas. Esa es la mayoría deseable. El texto, elaborado por una comisión delegada, debería incluso ser reescrito, puesto que su calidad deja mucho que desear. Una declaración del Parlament de Catalunya no puede parecer una apresurada redacción de primer curso de facultad. Y Convergència i Unió debe ejercer en todo momento la centralidad que los electores le han otorgado. En todo momento.

Finalmente, una declaración política del Parlament en la actual coyuntura no puede pasar por alto las recientes reflexiones del conseller de Economia, Andreu Mas-Colell, sobre el esfuerzo fiscal en Catalunya y los límites de la política de austeridad, precisamente cuando se observan indicios de cambio de tendencia en el interior de la crisis, con una clara mejoría de la prima de riesgo española. El Parlament debe dirigirse a la gran mayoría de la sociedad desde el principio de realidad. No es el momento de retóricas inflamadas por legítimos que sean los objetivos que las inspiran. Diálogo, diálogo, mayorías amplias y realismo inteligente.

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