Elecciones en Japón y Corea del Sur

EEUU siembra la discordia en Asia

Los medios no se cansan de anunciar que "el ascenso de China" está provocando conflictos en Asia. Una forma de ocultar que la fuente de todas las discordias es el dominio norteamericano sobre el continente.

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26-12-2012
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Con apenas unos dí­as de diferencia, las elecciones en Japón y Corea del Sur han colocado en el gobierno a dos fuerzas abiertamente pronorteamericanas y partidarias de reforzar los lazos polí­ticos y militares con Washington. Lo que apunta en un futuro inmediato hacia la intensificación de los roces y enfrentamientos de ambos paí­ses con China.
 Detrás de los "mensajes anti-chinos" de los nuevos presidentes de Japón y Corea del Sur, está la intención de Washington de lanzar a sus peones locales contra el ascenso de Pekí­n.
Detrás de los "mensajes anti-chinos" de los nuevos presidentes de Japón y Corea del Sur, está la intención de Washington de lanzar a sus peones locales contra el ascenso de Pekí­n.
Con apenas unos dí­as de diferencia, las elecciones en Japón y Corea del Sur han colocado en el gobierno a dos fuerzas abiertamente pronorteamericanas y partidarias de reforzar los lazos polí­ticos y militares con Washington. Lo que apunta en un futuro inmediato hacia la intensificación de los roces y enfrentamientos de ambos paí­ses con China.

 

La estrategia de Obama de convertirse en el “pivote” de Asia y trasladar el grueso de su actividad política, militar y diplomática hacia la región de Asia-Pacífico empieza a coger velocidad de crucero tras su reelección. En una misma semana, dos país claves, Japón y Corea del Sur, donde Washington tiene emplazados el grueso de sus fuerzas militares en la región, han celebrado elecciones con un mismo resultado. "EEUU reordena sus peones clave en Asia para lanzarlos contra Pekín"

Las fuerzas políticas más prohegemonistas, las más decididamente partidarias de aumentar y estrechar todavía más los lazos militares con el Pentágono han ganado por mayoría absoluta.

En Japón, Shinzo Abe, líder del conservador Partido Liberal Democrático (PLD) vuelve a presidir el gobierno, como ya hizo por espacio de un año en 2006. 

Shinzo Abe se ha destacado en los últimos tiempos por encabezar la línea dura dentro del PLD, propugnando la aplicación de recortes sociales para hacer frente a la crisis de estancamiento de la economía japonesa y, sobre todo, de intensificar el rearme del país y una mayor dureza hacia Pekín, especialmente en el conflicto que les enfrenta por la soberanía de las islas Diayou, arrebatadas por Japón a China a principios del siglo XX. 

Durante su anterior mandato, Shinzo Abe –además de provocar a sus vecinos negando las masacres y brutalidades del ejército imperial japonés durante la Segunda Guerra Mundial– ya intentó reformar la Constitución que impide a Japón tener un ejército. Y de hecho tomó una serie de medidas que convirtieron a las Fuerzas de Autodefensa japonesas –proporcionándoles el sexto mayor presupuesto militar del mundo– en lo más parecido a un ejército.

En Corea del Sur también ganaba las elecciones por una amplia mayoría absoluta Park Geun-hye, la hija del brutal dictador Park Chung-hee que gobernó al país con mano de hierro entre 1961 y 1979 y que convirtió la península surcoreana en poco más que un protectorado económico, político y militar de EEUU. 

Con este reordenamiento de fuerzas en dos de sus peones vitales en el Lejano Oriente, Washington ha ganado en capacidad para lanzarlos contra Pekín a la menor ocasión. 

EEUU es consciente de que ya no puede detener la imparable emergencia de China. Ni que su creciente poderío económico se traduzca en una mayor fuerza política y militar. Por lo que ha reformulado su estrategia y busca ahora contenerla y reducirla al espacio asiático, azuzando las rivalidades con los países vecinos, aunque ello suponga atacar la estabilidad del continente.

Frente a todas las alarmas lanzadas por los grandes medios sobre la amenaza del ascenso de China, el verdadero peligro para Asia, y para el resto de mundo, es el dominio, las necesidades estratégicas y las maniobras tácticas de unos EEUU en su fase de ocaso imperial.

 

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