SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

Malas previsiones para la seguridad social

El Economista

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24-12-2012
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http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/acierto/opinion-blogs/noticias/4490284/12/12/MALAS-PREVISiones-para-la-seguridad-social.html http://www.eleconomista.es/interstitial/volver/acierto/opinion-blogs/noticias/4490284/12/12/MALAS-PREVISiones-para-la-seguridad-social.html

A final de noviembre de este año, el dato interanual con respecto al mismo mes del año anterior presenta una reducción muy significativa de afiliados totales a la Seguridad Social en sus diversos regímenes -717.482 trabajadores menos-, y en términos porcentuales una disminución del 4,16 por ciento.

 En particular, el mes de noviembre nos aportó un dato muy negativo: la reducción solo en ese mes de 205.678 afiliados. Si bien es cierto que el dato refleja la corrección estadística derivada de las bajas de los cuidadores no profesionales de la Dependencia, en un número total de 85.233, sin embargo el análisis detallado de la cifra sigue resultando muy significativo en términos negativos, si lo hacemos desde la perspectiva de estudiar la posible evolución en lo que queda de este año y comienzos de 2013.

A pesar de que siempre existe algún elemento estacional o excepcional, como el que hemos comentado, noviembre suele ofrecer un buen comportamiento en las series históricas para determinados sectores económicos. Se trata de un mes de relativamente alta actividad y especialmente es preparatorio de un periodo considerado puntero, como es el de las fiestas navideñas, con mayor actividad turística y de consumo familiar.

Sin embargo, en una revisión sectorial encontramos un dato especialmente revelador: el descenso en dicho mes de 81.886 trabajadores afiliados en el ámbito específico de la hostelería, lo que parece claramente contradictorio con una previsión razonable en este momento.

De forma habitual la pequeña hostelería, en la que se concentra más del 60 por ciento de los trabajadores, contrata nuevos empleados en los meses inmediatamente anteriores a los periodos punta, junio y noviembre. Sin embargo, en este caso parece que no hay crecimiento, sino todo lo contrario.

Se compadece, y puede explicar este dato, la evolución específica del sector de hostelería y turismo entre los trabajadores autónomos. En noviembre se han producido 4.535 bajas de negocios de estas características; buena parte de las bajas de trabajadores asalariados provienen a su vez de la renuncia de estos miles de autónomos a mantener abiertos sus centros de hostelería y restauración antes del comienzo de la Navidad. La reducción de autónomos en la hostelería representa el 45 por ciento del total de los autónomos dados de baja en ese mes (10.107) y nos conduce a una evolución negativa de los empresarios hosteleros individuales, que descienden en el año a 156, a pesar de la buena evolución vivida en el verano.

Parecido fenómeno, aunque más suavizado, hemos conocido en el sector del comercio minorista de carácter familiar. 1.824 afiliados autónomos menos, que también tiran la toalla justo en un periodo en el que podrían mejorar sus ventas y recuperar algo de lo perdido en el resto del año.

Nos enfrentamos, pues, a unos datos muy pesimistas para asomarnos al escenario de comienzos del nuevo año 2013, ya que los meses de enero y febrero, en particular este segundo, suelen ser muy negativos.

La evolución del número de autónomos es una fuente de información previsible y privilegiada. Su renuncia a la actividad implica siempre pérdida de empleo directa. Pero es preocupante sobre todo porque anuncia una menor capacidad de contratación futura. Si en un buen año turístico la hostelería no se comporta como debiera, poco podemos pedir a otros sectores.

La incertidumbre es el peor enemigo de la actividad económica. Sólo unas perspectivas fundadas y una esperanza razonable de beneficio hace que los más pequeños empresarios asuman riesgos potenciales, pero ese riesgo debe venir acompañado de una capacidad de financiación que permita asumir las necesidades de liquidez de las empresas.

Incertidumbre más falta de financiación es una mezcla que produce desempleo y elimina incentivos a la actividad económica. Si a ello añadimos la inoportuna subida de los tipos de IVA tenemos algunas respuestas a los problemas planteados.

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