SELECCIÓN DE PRENSA NACIONAL

Rajoy valora pedir ya el rescate por el contagio desde Italia

El Mundo

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11-12-2012
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El Gobierno español sopesa de nuevo seriamente la vía del rescate, tras constatar ayer la inestabilidad de la prima de riesgo. El anuncio del primer ministro italiano, Mario Monti, de que dimitirá tras la aprobación de los Presupuestos por la vuelta de Silvio Berlusconi, pasó factura al precio de la deuda y a la Bolsa. Madrid teme que se prolongue el efectocontagio y pedirá apoyo en el Consejo Europeo de esta semana para devolver la confianza a los mercados.

La posibilidad de solicitar la intervención del BCE en el mercado de deuda está desde hace varios meses sobre la mesa del presidente del Gobierno. Sin embargo la relativa tranquilidad que ha registrado desde septiembre el diferencial con el bono alemán había permitido a Mariano Rajoy aparcarla momentáneamente. No obstante, el miedo al «contagio» a raíz de los últimos acontecimientos en Italia ha disparado de nuevo el miedo a la tormenta financiera.


Así lo reconocieron ayer los ministros de Economía, Luis de Guindos, y de Hacienda, Cristóbal Montoro. Ambos vinieron a admitir la fragilidad de la economía española, que no estaría siendo juzgada en la escena financiera internacional por la solidez de sus fundamentos sino por su dependencia de los vaivenes políticos del país vecino.


A primera hora de ayer, los mercados reaccionaron con dureza ante el anuncio, o más bien la confirmación, de la inminente dimisión de Mario Monti y la vuelta al ruedo del Cavaliere. Durante algunas horas, la prima de riesgo de Italia se disparó más de 30 puntos y la Bolsa de Milán se dejaba cerca del 3,5%, arrastrando al Ibex35 y a la rentabilidad del bono español. Sin embargo, a lo largo de la jornada, las tensiones se fueron relajando y lo que durante un rato pareció una tragedia se quedó en el primer acto de un largo drama. Madrid sólo perdió un 0,56%, Milán un 2,20% y las primas de riesgo acabaron en 426 y 351 puntos, nueve y 21 más que el viernes respectivamente.


Según los analistas de Saxo Bank, la del lunes debería haber sido una jornada tranquila por la falta de «referencias macroeconómicas y el buen dato del paro en EEUU», y sin embargo, Italia trastocó los planes «e iniciamos la semana con un severo castigo, tanto en el mercado de renta variable como en el de renta fija». Tras 12 meses de crisis europea todavía no sabemos qué quieren exactamente esos mercados. Pero está absolutamente claro lo que detestan: la incertidumbre, y lo que Berlusconi garantiza es, como poco, dos meses más de ésta en grandes dosis.


Para Daniel Pingarrón, estratega de IG, «el contagio es brutal e innegable» porque «las dos únicas Bolsas en negativo ayer fueron España e Italia; el resto no, ni Francia, ni Alemania. España es muy dada a contagiarse de estas cosas y lo va a seguir siendo». Aunque a su juicio puede haber un efecto positivo: «que se dé la paradoja de que Berlusconi sea el que nos empuje a pedir el rescate. Quedan muchas semanas hasta las elecciones y eso es un foco de inestabilidad muy importante al que España es especialmente sensible».


Desde La Moncloa intentaron marcar diferencias con Italia poniendo en valor la «solidez parlamentaria» del Gobierno de Rajoy, elegido democráticamente y con mayoría absoluta, frente a un Ejecutivo tecnócrata e impuesto por Bruselas. Pese a ello en los círculos gubernamentales reconocen que la «onda expansiva» provocada por el anuncio de Monti «es potente y se prolongará».


Ayer, las esperanzas se ponían en los avances que se puedan registrar en el Consejo Europeo que este jueves y viernes se celebrará en Bruselas. Rajoy, explica una alta fuente del Ejecutivo, redoblará esfuerzos para intentar que los socios europeos den pasos visibles y decisivos en el camino de la unión bancaria, primera etapa de la integración económica y fiscal plena de la UE.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, se refirió expresamente a ello en el Senado, donde el proyecto de Presupuestos para 2013 superó los ocho vetos planteados por la oposición. Montoro reconoció que la semana se presenta «difícil» para los mercados como consecuencia del «contagio» respecto a los problemas políticos de Italia y reclamó un fortalecimiento del «escudo que representa el proyecto europeo». El ministro de Hacienda insistió en la necesidad imperiosa de abaratar la financiación española que hoy, señaló, «soporta una sobreprima de 200 puntos».


En términos similares se pronunció el ministro de Economía, Luis de Guindos, quien confirmó que el Ejecutivo considera la oportunidad de recurrir finalmente al instrumento que ofrece el BCE para frenar el ataque financiero. «Lo estamos mirando», explicó, «y tomaremos la decisión más conveniente para los intereses generales». Los expertos de Morgan Stanley recordaban ayer que «la evidencia histórica indica que cuando se aproxima la caída de un Gobierno, el alza acumulada en los tipos de interés a corto plazo es de 24 puntos, y que los mercados de renta variable caen un 5%. Y ese efecto se puede replicar en otras plazas. S&P ha dado ya un toque de atención advirtiendo del peligro de no continuar con las reformas.


La reacción de ayer en Europa fue menor de lo temido, pero se trata sólo del primer paso. La salida de Monti del Ejecutivo se descontaba, pero no las formas, que hacen prever una crisis política seria en Roma hasta febrero. Michael Hewson, analista senior de CM Markets, considera que «el Gobierno español tiene sus propios problemas, como el aumento de la mora, el aumento del paro o el colapso el PIB» y «está usando el repunte en los costes de financiación en Italia como excusa», puesto que la existencia del programa OMT del BCE para la compra de deuda «ya se ha encargado del riesgo del contagio». Hewson señala que el debate ahora es únicamente político y tiene que ver con la pérdida de soberanía al aceptar la condicionalidad. Y se pregunta, «¿si tan preocupado está el Gobierno de España por el contagio italiano, debería pedir ayuda lo antes posible, no?».
José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi, está de acuerdo con Monti en que el mercado está adelantando demasiados acontecimientos, y que «la tensión ha aumentado, pero es prematuro hablar de crisis política», y que, además, «el techo implícito que supone el OMT es muy relevante como para obviarlo», por lo que sigue pensando que «la incertidumbre y tensión se puede traducir en más aversión al riesgo», pero no tanto «en una escalada de los tipos de interés de la deuda».


En Moncloa barajan sin embargo otro escenario. Si fuese a peor, el deterioro de la situación en Italia podría forzar al país a pedir la ayuda del BCE, algo menos traumático para un Monti en retirada que para un Rajoy reciénllegado. Y en ese caso, no sólo facilitaría la labor del siguiente Ejecutivo, sino que, quizás, Madrid no se vería abocada al rescate y podría beneficiarse del efecto arrastre. Es decir, lo que Monti lleva meses tratando de hacer pero invirtiendo los papeles. Porque ambos países tienen intereses comunes, pero son también rivales directos

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