Empieza la batalla de las pensiones

Nunca como hasta ahora se habí­a dicho con tanta precisión y descaro. Y lo ha hecho el diario de mayor difusión nacional, El Paí­s, en su editorial: Rajoy debe pedir urgentemente el rescate aunque ello suponga una "ayuda cuya contrapartida casi segura serí­a la exigencia por parte de la troika de una reforma de las pensiones"

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10-12-2012
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Nadie, hasta ahora, lo habí­a expresado con tanta claridad. Y lo ha hecho El Paí­s en su editorial: Rajoy debe pedir urgentemente el rescate, por más que ello suponga como "contrapartida casi segura la exigencia por parte de la troika (Bruselas, BCE y Fondo Monetario Internacional) de una reforma de las pensiones". Porque, además, "una reforma a fondo del actual sistema de pensiones para asegurar su sostenibilidad habrá de producirse de igual modo".
 Un reciente estudio elaborado por el Imserso y la Unión Democrática de Pensionistas, concluye que la renta de nuestros jubilados se ha reducido desde que estalló la crisis entre un 20 y un 35%.
Un reciente estudio elaborado por el Imserso y la Unión Democrática de Pensionistas, concluye que la renta de nuestros jubilados se ha reducido desde que estalló la crisis entre un 20 y un 35%.
Nadie, hasta ahora, lo habí­a expresado con tanta claridad. Y lo ha hecho El Paí­s en su editorial: Rajoy debe pedir urgentemente el rescate, por más que ello suponga como "contrapartida casi segura la exigencia por parte de la troika (Bruselas, BCE y Fondo Monetario Internacional) de una reforma de las pensiones". Porque, además, "una reforma a fondo del actual sistema de pensiones para asegurar su sostenibilidad habrá de producirse de igual modo".

Se puede decir más alto pero no más claro a dónde se ha desplazado hoy el principal frente de lucha: la reforma de las pensiones.

Reforma de las pensiones que por otra parte el gobierno de Rajoy, acatando las exigencias del FMI y Berlín, quiere empezar a poner en marcha introduciendo una serie de nuevas variables como la situación de la economía, las cuentas del Estado, el déficit público o la evolución de las cotizaciones, como criterio para poder realizar recortes y ajustes permanentes en el sistema público de pensiones. Tanto en su cuantía como en las condiciones exigidas para cobrarlas.

La aceleración en la aplicación de la jubilación forzosa a los 67 años y la ampliación del numero de años cotizados para calcular la cuantía de la pensión están ya a la vuelta de la esquina.

La gran mentira
El gobierno se justifica en el argumento de que no hay dinero. Y afirma que el incremento del gasto en pensiones provocaría un aumento del déficit público insostenible. No es verdad. Las pensiones no provocan ningún déficit público. Todo lo contrario. Lo que pasa en España es que los pensionistas reciben cada vez menos en relación a la riqueza que se crea.

"Cada euro robado a los pensionistas va a parar a la cuenta de beneficios de la gran banca extranjera" España es, entre los 5 mayores países de la UE, el que dedica menos porcentaje del PIB a  pensiones. Y además, ese porcentaje no ha hecho más que reducirse en los últimos quince años.
Desde 1995, el PIB español se ha multiplicado por 2,3. Sin embargo, la parte del PIB dedicado a pensiones se ha reducido en una quinta parte. Se ha creado más riqueza, pero los pensionistas se llevan una parte cada vez menor de ella. 

Si dedicáramos a las pensiones el mismo porcentaje del PIB que la media europea, nuestros pensionistas tendrían una subida mensual inmediata de 400 euros al mes.

En vez de amenazar y atacar a los pensionistas, lo que tienen que explicar es donde está todo ese dinero que falta. Quien se lleva esa diferencia de tantos miles de millones de euros que en otros países con  un nivel de riqueza asimilable al nuestro sí se dedican a las pensiones, pero aquí no.

Y no hay que irse demasiado lejos para encontrar la respuesta. Esta misma semana el gobierno entregará 37.000 millones de euros a los bancos rescatados. Dinero que proviene de Europa pero que pagamos nosotros –y además con intereses– a través de la deuda pública. Y estos 37.000 millones no son más que una pequeña parte de los 210.00 millones de euros que desde que estalló la crisis los gobiernos de Zapatero y Rajoy ya han entregado a los bancos españoles para que puedan afrontar los vencimientos de la gigantesca deuda que tienen con la banca alemana, francesa y norteamericana. Este es el fondo de todo el asunto.

Cada euro robado a los pensionistas a través de distintas vías –congelación y recorte de pensiones, copagos farmacéuticos y sanitarios, aumentos de impuestos,...– es un euro que está yendo a parar directamente a la cuenta de beneficios de la gran banca extranjera.

Este es el grado de saqueo al que Washington y Berlín, con la complicidad y la colaboración del gobierno, nos están sometiendo.

Las pensiones es la batalla
La exigencia de un referéndum para reformar la Constitución e incluir que ningún gobierno pueda rebajar el poder adquisitivo de los pensionistas ni privatizar, total o parcialmente, el sistema público de pensiones se ha convertido en la batalla principal ante la que nos encontramos. Aquí es donde hay que concentrar todas las fuerzas.

Los sindicatos proponen un referéndum para que la gente diga si está de acuerdo con los recortes de Rajoy. Pero esto, ¿a dónde nos conduce? ¡Por supuesto que la inmensa mayoría estamos contra los recortes! Pero y después, ¿qué?

La campaña por el referéndum sobre las pensiones, sin embargo, lo que se propone es dar un batalla política que les haga retroceder en un punto concreto. Y darla en el terreno más favorable hacia nuestros intereses y el más desfavorable a ellos.

Más favorable a nosotros porque las pensiones son el punto más sensible de todos los recortes. Afecta prácticamente a toda la población. Y la oposición a que se toquen las pensiones es abrumadora, es una batalla en la que estamos de acuerdo el 90% de la población, desde los votantes del PP hasta los de IU. Esa es la fuerza que tiene la campaña del referéndum de las pensiones. Que une a una inmensa mayoría.

Mas favorable a nosotros porque el referéndum es una exigencia democrática tan evidente que cualquiera reconoce que no hay que sustraerle a la opinión pública el debate sobre un tema tan trascendente que afecta a nuestro futuro y al de las próximas generaciones. Y en el que pueden estar de acuerdo incluso los que creen que el sistema público es insostenible, pero que por principios democráticos están de acuerdo con que es la gente la que tiene que decidir.


"Somos una inmensa mayoría. Uniéndonos y organizándonos, ¡claro que SÍ PODEMOS!" Más desfavorable a ellos porque han sido los mismos Zapatero y Rajoy los que nos ha dado la idea al reformar la Constitución por mandato de Merkel para “blindar” el cobro de la deuda pública por la banca extranjera, cuando hasta el día anterior decían que la Constitución era “intocable”. Pues muy bien, ahora somos nosotros los que queremos reformarla, mediante referéndum, para “blindar” las pensiones.

Mas desfavorable a ellos porque a medida que se abra paso la exigencia del Referéndum serán el gobierno y los banqueros los que tendrán entonces que justificar por qué no. Es decir, por qué le quieren sustraer a la opinión pública el debate democrático. No es una batalla a la defensiva, sino que coloca la pelota en su tejado, son ellos los que se tienen que retratar.

¿Qué hacer?
Una batalla de esta dimensión y envergadura exige, en primer lugar, crear una amplísima red social en toda España que la tome en sus manos y la lleve adelante. Y por eso el primer objetivo que nos hemos propuesto es que la campaña cuente con un amplio núcleo de colaboradores activos que recojan firmas en todas las poblaciones españolas de más de 20.000 habitantes. Es decir, 400 ciudades y pueblos distribuidos por las 50 provincias y 2 ciudades autónomas que de conjunto agrupan al 70% de la población del país.

Esta es la primera base para que la exigencia de un referéndum para blindar en la Constitución las pensiones se convierta en un clamor que se difunda por toda España.

Extender la campaña territorialmente a todos estos sitios de aquí a finales de enero es el objetivo y el primer reto que nos hemos propuesto. Y cualquiera puede colaborar en conseguirlo.

La experiencia práctica nos está  mostrando que recoger firmas para exigir el referéndum sobre las pensiones es extremadamente fácil. La inmensa mayoría de la gente a la que se le propone se adhiere de forma rápida, espontánea y entusiasta. En apenas unas semanas llevamos recogidas ya más de 200 mil.

Por eso lo principal de todo es que sumen a ella el mayor número de colaboradores, el mayor número de gente para difundirla. Una amplia red en la que todos son y se sienten partícipes de la campaña y promueven cuantas iniciativas estén a su alcance para conseguir que en su localidad todo el mundo se entere y firme para exigir el referéndum.

Es un primer objetivo ambicioso, pero que si todos nos unimos para colaborar y añadir nuestro grano de arena, sea grande o pequeño, podemos sin duda conquistar.

La batalla por el referéndum de las pensiones se ha puesto en marcha. De cada unos de nosotros, de que cada hombre y mujer consciente de los que nos estamos jugando la tomemos en nuestras manos, dependerá su resultado. Ellos son una ínfima minoría imponiendo los intereses de una minoría ínfima. Nosotros, por el contrario, somos una inmensa mayoría luchando por los intereses de una mayoría inmensa. Uniéndonos y organizándonos, ¡claro que SÍ PODEMOS!

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