SELECCIÓN DE PRENSA INTERNACIONAL

Los desafí­os del nuevo lí­der de China

The Wall Street Journal

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17-11-2012
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http://online.wsj.com/article/SB10001424127887324894104578113613703862732.html?mod=WSJS_inicio_section_Personajes http://online.wsj.com/article/SB10001424127887324894104578113613703862732.html?mod=WSJS_inicio_section_Personajes

¿A quién le debe pedir consejo el nuevo líder de China? Xi Jinping, que asumirá el jueves el cargo más alto del país, sabe que no debe buscar inspiración en Mao, el reverenciado fundador del régimen comunista que juró que jamás tomaría "la ruta capitalista". No es un mensaje que resuene mucho entre los cientos de millones de chinos que en las últimas tres décadas han salido de la pobreza gracias a las reformas de mercado.

Xi podría, en cambio, ir más atrás en la milenaria historia de China y prestar atención a las palabras de Mencio, uno de los principales representantes de la escuela confuciana que abogaba por el principio del "mandato del cielo", que justificaba el derrocamiento de un emperador injusto. "¿Por qué hablar de las ganancias?", le pregunta Mencio a un gobernante en su obra más famosa. Si un rey prioriza las ganancias sobre la humanidad y el deber, también lo harán sus príncipes y la gente común, observa. "Habrá entonces una constante lucha por ganancias entre todas las clases del pueblo y el Estado estará en gran peligro".

Ahí, precisamente, radica el desafío para Xi y el resto del nuevo liderazgo chino. El país en su conjunto se ha beneficiado enormemente de la lucha por las ganancias de las grandes masas de chinos, pero los mandamases de las clases superiores no han podido resistir hacer lo mismo, aprovechándose de su privilegiada posición en un sistema que está lejos de ser un verdadero mercado.

Xi, de 59 años, toma el timón en un año de extraordinarias revelaciones sobre corrupción y abuso de poder en el Partido Comunista, en particular el asesinato en noviembre de un empresario británico e informante del MI6, el servicio secreto británico, a manos de la esposa de Bo Xilai, una estrella ascendente en las filas del PC.

Incluso Hu Jintao, que ha liderado a China desde 2002, reconoció la magnitud del problema de corrupción en un discurso pronunciado el jueves, durante la jornada inaugural del 18º Congreso del Partido Comunista, un encuentro de casi 3.000 delegados que ungirá a la nueva generación de líderes. "Si no somos capaces de abordar adecuadamente este tema, podría ser fatal para el partido e incluso provocar el colapso del partido y la caída del Estado", dijo Hu en su discurso final como jefe del PC.

Corresponde ahora a Xi, como mascarón de proa de la "quinta generación" de líderes chinos desde 1949, encontrar una manera de adaptar el sistema de gobierno leninista a los problemas económicos del siglo XXI y las dinámicas políticas de la era de los medios sociales. Xi, actual vicepresidente, tiene varias aparentes ventajas sobre Hu, a cuyo liderazgo relativamente débil muchos le atribuyen la ausencia de reformas políticas y económicas desde 2002.

El padre de Xi fue un héroe revolucionario que luchó junto al presidente del partido Mao Zedong, sólo para ser purgado en la década de los 60 y luego vuelto a nombrar a altos cargos del PC en los años 80, cuando pasó a ser uno de los grandes artífices de las primeras reformas de mercado. Él suministró al joven Xi una red de aliados que son sus compañeros "príncipes" —como se conoce a los hijos de los líderes del partido— y ahora ocupan puestos de responsabilidad en el liderazgo civil y militar. El padre de Hu tenía una tienda de té.

Mientras Hu pasó los primeros años de su carrera política en provincias del interior del país y tenía escaso contacto con la empresa privada o la inversión extranjera, Xi dedicó la mayor parte de los últimos 30 años a resolver entuertos y apoyar a las empresas del oriente del país, que son el motor del crecimiento económico. Asimismo, tiene una afinidad mucho mayor que Hu con Occidente, en especial con Estados Unidos, país que visitó por primera vez en 1985 cuando se alojó con una familia en una pequeña ciudad de Iowa. Su hija estudia en la Universidad de Harvard.

Fanático del fútbol y de las películas de guerra de Hollywood, Xi también es una figura con mejor llegada en las clases populares, en parte gracias a su corpulencia, su voz profunda y sonora, y una esposa glamorosa que es una de las cantantes más famosas del país, aunque en los últimos años ha adoptado un perfil público más bajo (...)

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