Huelga ibérica del 14-N: Ni en Portugal ni en España

Aquí­ tampoco manda usted, Frau Merkel

Al gritarle a Merkel que ella no manda en Portugal, el pueblo del paí­s hermano ha dado un paso más en la conciencia de que sólo una polí­tica de defensa de la soberaní­a nacional puede detener la voracidad de las grandes potencias europeas y mundiales.

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12-11-2012
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Al grito de "Merkel no manda en Portugal", decenas de miles de manifestantes se echaban a la calle el pasado lunes para protestar por la visita de la canciller alemana a Lisboa. Y al hacerlo, están marcando el camino que debe seguir nuestra lucha después del éxito del 14-N. El camino de situar en el blanco de nuestra lucha a Washington y Berlí­n, que a través del FMI y Bruselas nos imponen unas medidas de saqueo contra el 90% de la población que nos condenan al paro, la recesión y el empobrecimiento.
 La única realidad que conocemos la mayorí­a es que cada euro que un jubilado catalán o madrileño tiene que pagar por su receta, cada euro ahorrado por el cierre de ambulatorios y quirófanos de Mas o de Cospedal, cada médico, enfermera o maestro despedido en Cataluña o en la Comunidad Valenciana, cada euro de más que sacan subir tasas e impuestos es un euro que va a engordar la cuenta de la banca nacional y, sobre todo, extranjera.
La única realidad que conocemos la mayorí­a es que cada euro que un jubilado catalán o madrileño tiene que pagar por su receta, cada euro ahorrado por el cierre de ambulatorios y quirófanos de Mas o de Cospedal, cada médico, enfermera o maestro despedido en Cataluña o en la Comunidad Valenciana, cada euro de más que sacan subir tasas e impuestos es un euro que va a engordar la cuenta de la banca nacional y, sobre todo, extranjera.
Al grito de "Merkel no manda en Portugal", decenas de miles de manifestantes se echaban a la calle el pasado lunes para protestar por la visita de la canciller alemana a Lisboa. Y al hacerlo, están marcando el camino que debe seguir nuestra lucha después del éxito del 14-N. El camino de situar en el blanco de nuestra lucha a Washington y Berlí­n, que a través del FMI y Bruselas nos imponen unas medidas de saqueo contra el 90% de la población que nos condenan al paro, la recesión y el empobrecimiento.

Al gritarle a Merkel que ella no manda en Portugal, el pueblo del país hermano ha dado un paso más en la conciencia de que sólo una política de defensa de la soberanía nacional puede detener la voracidad de las grandes potencias europeas y mundiales.

Algo que la clase política y los medios de comunicación de nuestro país tratan de negar y ocultar a toda costa. Lo estamos viendo en las elecciones catalanas del próximo 25-N. "Ha llegado ya el momento de organizarnos para gritar: ¡Aquí no mandan ni Merkel ni el FMI!"

Rajoy y Mas se tiran los trastos a la cabeza, presentándose mutuamente como las dos grandes alternativas opuestas, antagónicas, para nuestro futuro. Cuando ambos son, con sus diferencias sobre el modelo territorial, los dos alumnos más aventajados a la hora de aplicar las recetas que el FMI y Berlín nos imponen. 

Rajoy critica a Mas que su órdago independentista sólo conducirá a Cataluña a la insignificancia y la pobreza. Pero, ¿y su política, señor Rajoy? ¿Acaso no muestra su servilismo y claudicación ante Merkel y conduce también al 90% de la población española al empobrecimiento?

Mas, por su parte, trata de embaucar a la gente enarbolando ahora el derecho a decidir, algo con lo que nadie puede estar en desacuerdo. 

Pero, ¿es que acaso en un país cada vez más controlado e intervenido puede haber algún derecho a decidir para la gente? ¿Quiénes son los que de verdad deciden hoy en España? 

¿Madrid, el gobierno? Pero si cada día estamos viendo cómo Rajoy dice una cosa para, al día siguiente, hacer exactamente la contraria, porque se lo impone, como él dice, “la realidad”. 

¿La realidad? Bonita forma de enmascarar que son Washington y Berlín, Obama y Merkel, el FMI y Bruselas los que hoy dictan y deciden en España. Y las consecuencias las sufrimos igual en Barcelona que en Cádiz, en Tarragona que en Badajoz, en Lleida que en Vigo, en Girona que en Donosti. 

La única realidad que conocemos la mayoría es que cada euro que un jubilado catalán o madrileño tiene que pagar por su receta, cada euro ahorrado por el cierre de ambulatorios y quirófanos de Mas o de Cospedal, cada médico, enfermera o maestro despedido en Cataluña o en la Comunidad Valenciana, cada euro de más que sacan subir tasas e impuestos es un euro que va a engordar la cuenta de la banca nacional y, sobre todo, extranjera. 

Esto es lo que está pasando aquí y ahora, en Cataluña y en el resto de España. Que un puñado de bandidos financieros, de dentro, pero sobre todo de fuera, están decidiendo que la mayoría tenemos que ser mas pobres para ser ellos cada vez más ricos.

¡Ya está bien! Ha llegado ya el momento de organizarnos para gritarles a los Rajoy, Rubalcaba y Mas: ¡Aquí no mandan ni Merkel ni el FMI!

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