SELECCIÓN DE PRENSA INTERNACIONAL

Protestas españolas, recetas alemanas

The New York Times

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03-10-2012
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http://www.nytimes.com/2012/10/02/opinion/spanish-protests-german-prescriptions.html?ref=opinion&_r=0 http://www.nytimes.com/2012/10/02/opinion/spanish-protests-german-prescriptions.html?ref=opinion&_r=0

Los manifestantes han estado llenando las calles de las capitales del sur de Europa en números demasiado grandes como para que los políticos los ignoren, en protesta por las últimas medidas económicas de austeridad. Cientos de miles han acudido en Lisboa, Madrid y Atenas, y es probable que en los próximos días haya más de protestas de este tipo.

 La paciencia de la gente se está agotando ante las políticas de austeridad exigidas por el gobierno alemán y los líderes de la Unión Europea, que han fracasado notablemente en su objetivo declarado de reducir la carga de la deuda y preparar el camino para la recuperación económica. En cambio, es evidente que estas medidas acelerarán la depresión, dañando los niveles de protección del desempleo y los programas de protección social cuando más se necesitan.

La atención se centra ahora en España, donde el primer ministro Mariano Rajoy está luchando para hacer nuevos recortes presupuestarios, sin provocar nuevas explosiones de cólera en el país y alimentar tensiones secesionistas en regiones conflictivas como Cataluña, centro económico del país. Pero la cruda mezcla de nuevos recortes en los servicios públicos, congelaciones salariales y aumentos de impuestos que el señor Rajoy anunció la semana pasada es casi seguro que empeorarán la situación política y económica. Los expertos pronostican ahora un segundo año consecutivo de crecimiento negativo en España para 2013, mientras que el desempleo, en más de un 25 por ciento, más que duplica la media de la Unión Europea.

Sin embargo, a menos que España siga adelante con las medidas auto-destructivas o la economía española produzca milagrosamente nuevos ingresos fiscales para cumplir con objetivos presupuestarios poco realistas, Alemania amenaza con retrasar la desesperadamente necesaria nueva unión bancaria europea que ayude a recapitalizar a los naufragados bancos españoles. A diferencia de Grecia y Portugal, España, hasta el momento, ha evitado un rescate formal de la Unión Europea. Eso le da un poco más de libertad para establecer su propio curso económico. Pero el señor Rajoy no es realmente un actor libre. Sin permiso alemán para la unión bancaria europea, también España podría verse obligada pronto a un acuerdo de rescate vinculante sobre su deuda.

Los actuales problemas de deuda de España no son el resultado de unos gastos derrochadores del gobierno durante los años de auge. Vienen de la caída abrupta de una imprudente burbuja inmobiliaria en el sector privado, impulsada por un crédito artificialmente barato. El estallido de la burbuja acabó con millones de puestos de trabajo, hundiendo los ingresos fiscales y el gasto de los consumidores españoles. También obligó al gobierno a prometer miles de millones de euros que no tenía y ya no podía recaudar para rescatar su tambaleante sistema bancario. Nuevos recortes a los trabajos restantes y el poder adquisitivo no traerá la recuperación. Es sólo traería más miseria y confusión.

El Sr. Rajoy también quiere frenar el gasto de los 17 gobiernos regionales de España, que pagan una gran parte de los costos de atención de salud y educación. Los gobiernos regionales han despilfarrado miles de millones en inútiles proyectos de obras públicas durante los años de auge. Pero ese dinero ya está perdido, y la salud y la educación no deben estar sujetos a grandes recortes en tiempos difíciles.

Tampoco es una profunda recesión el momento adecuado para abordar el problema a largo plazo de los costes de las pensiones y e envejecimiento de la población. Con las prestaciones de desempleo terminadas para muchos desempleados de larga duración, las pensiones son la principal fuente de ingresos para cientos de miles de familias extensas.

No hay sitios fáciles donde el señor Rajoy pueda recortar servicios o gastos sin correr el riesgo de desastre social. La historia es muy similar en Grecia y Portugal.

El tiempo se está acabando. Sólo un cambio radical en las políticas económicas pueden salvar el euro. Los líderes europeos –sobre todo de la canciller Angela Merkel de Alemania– necesita reconocer que devolver la zona euro a la solvencia requerirá renovados esfuerzos para fomentar el crecimiento económico a través de objetivos presupuestarios menos rígidos, y no siguiendo la austeridad impuesta por Berlín y Bruselas a unos gobiernos desesperados.

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